Aunque las organizaciones apuntan a que sus colaboradores incrementen su eficacia, ésta puede no darse en situaciones de estrés, debido al desgaste mental, físico y emocional. Para evitar que éstos indicadores lleguen a niveles mínimos, los trabajadores deben aprender a “hacer nada”.
Tomarse un rato para “hacer nada”
El estado físico, mental y emocional de los empleados no debe estar en niveles mínimos. De ahí la necesidad de hacer un espacio en la jornada de trabajo para recuperar la energía perdida durante el día.