Llegó a Uruguay hace cinco meses para dirigir Autolider y le tocó vivir no solo el cambio de accionistas de esta importadora exclusiva de Mercedes-Benz, sino la bofetada de la pandemia a la industria automotriz.
A fines de 2019, Autolider, una empresa nacional que era propiedad de Carlos Bustin, pasó a manos del grupo británico Inchcape. La adquisición ascendió a unos US$ 61 millones. Inchcape es una multinacional con sede en Londres, con más de 200 años de trayectoria en el comercio internacional. Está presente en 35 mercados y tiene 18 mil empleados. En Uruguay, Autolider cuenta con tres locales de venta y talleres con equipamiento especializado en la marca, y 85 empleados.
¿Enviaron gente al seguro de paro?
Sí, pero la razón no es la compra del paquete accionario, sino la pandemia. Se redujeron los sueldos del personal gerencial, y también hubo que enviar a personas al seguro de paro parcial o mensual. A partir de la segunda mitad de mayo hay una recuperación de los negocios y estamos regularizando las áreas de la compañía con trabajo presencial.
¿Cuál ha sido el impacto?
En marzo, el nivel de actividad cayó 15%, y abril fue más duro con una caída del 60%, tanto en venta de unidades como en posventa. Pensamos que en junio y julio la recuperación será paulatina. Tenemos expectativas, porque, históricamente, el mercado automotor de Uruguay crece fuertemente en el último trimestre. Si podemos salir de la situación que estamos viviendo, podemos ser optimistas en que remontaremos los volúmenes actuales.
Autolíder
¿Cuántas unidades venden en el país en tiempos normales?
Entre 300 y 340 automóviles prémium al año. Somos líderes en el segmento de lujo. La venta de todos los vehículos, incluyendo buses, camiones y vans, oscila entre las 600 y 700 unidades anuales, dependiendo de las licitaciones públicas, donde habitualmente tenemos buena participación con camiones. Contamos con una fuerte posición en la venta de automóviles y buses, sobre todo en la flota de Cutcsa. En el rubro de camiones, estamos en segunda posición. Y con las vans tipo ambulancias y unidades de carga intermedia, en segundo o tercer lugar.
¿Cuánto representa en facturación?
Entre US$ 50 millones y US$ 70 millones al año. En promedio anual son unos US$ 55 millones. La proyección para este año había arrancado en US$ 60 millones, pero con la pandemia bajó a US$ 45 millones.
¿Qué pasa con la introducción de los autos eléctricos?
Son los automóviles del futuro. Tuvieron una implantación muy rápida en Uruguay, más que en el resto del continente, porque la oferta eléctrica acá es muy amplia y los beneficios fiscales fueron muy inteligentes. Estamos trabajando mucho para sumar a la cartera vehículos eléctricos en el segundo semestre. Tenemos muchos vehículos híbridos, pero la transición a automóviles eléctricos se va a dar. En forma un poco más rápida en automóviles y más pausada en buses y camiones, porque el costo del bus eléctrico es elevado y requiere de subsidios estatales. Pero, como toda evolución de la tecnología, esperamos que pronto bajen el tamaño, el peso y los costos de las baterías, que es el principal componente. Uruguay tiene gran potencialidad para liderar esto en América Latina, por su gran disponibilidad de energía eléctrica.
¿Qué planes tienen a futuro?
Proyectamos una etapa de apertura de bocas de venta en las principales ciudades del interior, ya sean nuestras o asociadas.
¿Cómo se imagina las calles de Uruguay en tres o cuatro años?
Vamos a ver una buena participación de autos eléctricos y también bastantes buses eléctricos. l