El comportamiento en la vida cotidiana > COMPORTAMIENTO/ ROBERTO CAVA DE FEO

¡Viva la libertad!

La vida posee mucho más que la simpleza de aquellos versos de "por cuatro días locos que vamos a vivir"

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01 de diciembre de 2017 a las 05:00

En nuestro país existen usos sociales inmemoriales que son nuestro patrimonio. Me parece que a la mujer le ha correspondido mantenerlos vivos a lo largo de los años. No se da solamente en los "días de llanto y luto" que el Derecho Civil concede a los futuros herederos de una persona difunta. Ella, con delicadeza vive un tiempo y se ocupa, en esas circunstancias, para que los miembros de su familia vivan con paz y sosiego.

El filósofo Kierkegaard afirmó que somos esencialmente relación y así nacemos, vivimos y morimos con ocasiones para celebrar, festejar, para honrar. Los años me dan pie para no imitar a cierto señor llamado don Estupendo. El decía por las mañanas lo que de noche leía.

No hace mucho tiempo recibí la inquietud de un lector. Preguntaba si era necesario escribir una dedicatoria en el libro que regalamos. Sabemos que, en la actualidad, tenemos ocasión de obsequiar las más variadas obras. A lo mejor, una tarjeta de visita, con unas palabras de afecto, puede acompañar el libro. También es posible escribirlas en el mismo regalo. Parecería delicado evitar expresiones íntimas que otros podrán leer. El uso de la tarjeta colaborará para que cambie el libro por otro.

He sabido que, en un curso sobre Protocolo, se explicó que el uso del sombrero por las mujeres era algo propio de la realeza. Sin embargo, es la moda femenina la que marca lo del sombrero sin hacer distingo entre nobles y plebeyos. A lo mejor, quienes adjudicaron el uso únicamente a la realeza no advirtieron que en las revistas de actualidad son las reinas y las princesas las aparecen con mayor frecuencia. No soy especialista en moda femenina pero no comprendo cómo en un almuerzo, con motivo de una boda, las invitadas se sientan a la mesa con "pamelas" o "capelinas". Se lo comenté a un profesor español y su respuesta fue rápida: "allá las llevan".

El uso de titulaciones académicas en el ámbito social no es precisamente algo de buen gusto. Es verdad que empleamos esa forma en la vida corriente pero no en el ámbito social. Resultaría extraño que unos padres participaran la boda de una hija con "el doctor N.N." o "con el arquitecto NN ". He tenido ocasión de observar una variante que omite todo tratamiento: "...participan a usted el matrimonio de su hija María con Juan N.N." En el ámbito social las titulaciones y los grados no se mencionan.

Por último, deseo compartir el título de esta nota que es "¡Viva la libertad!" junto con una inquietud que me llegó. Con motivo de un aniversario de una empresa, se realizó una cena en un restorán con unos treinta invitados. El menú era de dos platos. Pero...Los "dos" eran a elección de los comensales. Particularmente, hubiese preferido la elección de un menú único para todos. La solución tiene sus implicancias porque si hubiera alguien con una dieta especial no tendría ocasión de elegir. Claro está que en los momentos actuales todos aceptamos invitaciones. No fue siempre así. Si algún invitado tenía una dieta especial se consideraba "enfermo" y excusaba su asistencia. Hoy, en cambio, se avisa con anticipación que se posee una dieta especial.

Hay un dicho italiano que dice: "Questo signore porta la pioggia" (este señor trae la lluvia). En términos más nuestros diríamos "este señor nos va a fulminar". Sin embargo, la vida nuestra posee mucho más que la simpleza de aquellos versos de "por cuatro días locos que vamos a vivir". Desde niños aprendimos a respetar a los demás, a ceder el paso, a celebrar cumpleaños y aniversarios, nos casamos... Es la vida que prosigue y nos llena de orgullo bueno cuando nos nuestros hijos nos reciben en sus hogares y comentamos juntos las cosas pasadas.


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