La hija del presidente Raúl Castro y ministra cubana, Mariela Castro Espín, intercambió en noviembre algunos tuits con Yoani Sánchez. En uno de ellos, Castro la llamó “parásito despreciable”. A Yoani no la acusan de “gusano del imperio”, puesto que se opone al embargo estadounidense, sino de “parásito” de España, donde ha ganado varios premios por su blog Generación Y, en el que publica crónicas desde La Habana. La información que difunde allí muchas veces es confirmada por el gobierno, a pesar de su disidencia. Por este trabajo, la semana pasada fue postulada al Premio Nobel de la Paz 2012. Yoani tiene 36 años, 18 intentos frustrados de salir de la isla y su cuenta en Twitter más de 200 mil seguidores. Mañana intentará reunirse con la presidenta Dilma Rousseff en La Habana, luego de que la cancillería brasileña le concediera el visado para viajar al país norteño. De todas maneras, lo más probable es que una vez más termine tuiteando dentro de un patrullero.
¿A usted le interesaría ocupar cargos gubernamentales en algún momento?
Creo en la política con mayúscula, que no es la política que se hace desde el palacio de gobierno, sino la política que se hace desde la palabra, desde el argumento y desde el periodismo. Siento que este país está muy necesitado de información, de que le expliquen muchas cosas que estuvieron silenciadas y calladas durante décadas. Quiero fundar un periódico libre, que es la única manera de hacer política, política sin color partidista. A mí no me interesa estar sentada en una silla parlamentaria, sino en la redacción de un periódico para hacerles saber y recordándoles a los presidentes, a los parlamentarios y a los ministros que son nuestros servidores públicos.
Mañana la presidenta brasileña Dilma Rousseff visitará Cuba. Usted le envió una carta solicitándole una reunión y que interceda con el gobierno para permitirle que viaje al exterior. Luego de que la presidenta le concedió el visado, ¿qué expectativa le genera su visita?
Dilma es una persona escuchada en el Palacio de la Revolución Cubana. Por su historial personal, ella ha sufrido el autoritarismo y debe comprender lo difícil que la tiene un ciudadano cuando se le cortan todos los caminos para cambiar de manera electoral y pacífica lo que no le gusta. Pienso que puede cambiar el rumbo de la relación con Cuba, volcarla más hacia los ciudadanos.
En cuanto al visado, es una señal, pero ya tengo un pasaporte lleno de visas. El gobierno no me deja salir, porque sabe que voy a volver. Entonces no me hago muchas esperanzas. Más aun teniendo en cuenta que después de la muerte de Wilman Villar Mendoza (preso político fallecido en huelga de hambre en una cárcel cubana el 19 de enero), el discurso oficial se ha radicalizado.
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