30 de septiembre de 2014 16:31 hs

Son varias las razones que impulsaron a Abitab a tomar la decisión de invertir US$ 14 millones en un edificio corporativo hecho a medida de sus necesidades.La incomodidad de seguir trabajando en 11 inmuebles alquilados ubicados en distintos puntos de la ciudad y la pérdida de tiempo que esto significaba a la hora de coordinar una reunión de trabajo, fue uno de los motivos.

El presidente de Abitab, Roberto Palermo, contó a Café & Negocios que no se sentían “representados” en su actual sede central, ubicada en Fernández Crespo.“La arquitectura es una forma de reflejar lo que somos y lo que queremos ser, y el lugar donde trabajamos ahora no muestra la esencia de Abitab, que es una empresa innovadora y muy tecnológica” expresó Palermo.

Pero la idea no es nada nuevo. Hace 20 años sus antecesores ya habían pensado en construir un edificio propio para la empresa y por eso comenzaron a comprar distintas propiedades en la zona. Sin embargo, no lograban reunir el dinero necesario para llevar a cabo el proyecto.

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Parte de la posibilidad de concretar el edificio tuvo que ver con las exoneraciones impositivas logradas gracias a la presentación del proyecto en la Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones (Comap), que alcanzan el 53% del valor del edificio.

Por eso, la empresa finalmente compró una manzana rodeada por Fernández Crespo, Quito, Batoví y Lima. Dentro de ella, hay tres padrones que continuarán siendo de particulares. Si bien la empresa intentó comprarlos, en un primer momento no lo logró, aunque sus actuales dueños recientemente informaron su intención de vendérselos a Abitab. Las obras comenzaron en agosto –están a cargo de la empresa constructora Stiler– y se estima que terminen en 18 meses.

Flexible y tecnológico
El nuevo edificio corporativo tendrá 8.498 metros cuadrados y está desarrollado en un subsuelo, planta baja y cinco plantas superiores. Tendrá parking techado a nivel de subsuelo y lugar para que estacionen personas con capacidades diferentes.

Además contará con tres entradas: desde el oeste se ingresará al hall principal por Fernández Crespo, desde el este por Batoví –esta será la entrada del personal y la de los estacionamientos subterráneos–, y por el norte habrá un ingreso para los proveedores.

Las dificultades que enfrentaban para adaptarse a los cambios tecnológicos en sus oficinas actuales hicieron que el edificio esté pensado de forma flexible para poder acoplarse a futuras modificaciones.

Lo mismo sucede con las oficinas, que están compuestas por plantas amplias –que tienen entre 1.000 y 1.200 metros cuadrados– capaces de mutar en su estructura si la empresa así lo requiere. En planta baja estarán ubicadas las áreas de marketing y comercial, en el segundo piso el sector de tecnologías, en el tercero administración y finanzas, en el cuarto la gerencia y en el piso cinco estará el directorio.

Asimismo, habrá un penthouse que tendrá un pequeño auditorio y una barbacoa. Aunque desde Abitab querían que el edificio fuera más alto, esto no fue posible por un tema normativo.“Hubiéramos necesitado un piso más, pero Montevideo es una ciudad muy baja y esto no fue posible”, señaló Palermo.Para que los espacios sean luminosos y para impulsar el ahorro energético, la fachada estará compuesta por curtain walls de aluminio y cristales dobles.

“Esta piel de vidrio tiene un sistema de ingreso de aire del exterior y además se ahorra energía. Vamos a alegrar a los empleados porque muchos trabajan hoy sin ver la luz del sol”, señaló Palermo.

Gran apuesta
El estudio elegido para llevar adelante el proyecto fue Ponce De León Arquitectos, en asociación con el arquitecto Carlos Ott. Según contó Palermo, la elección tuvo que ver con “los antecedentes” de los arquitectos.“Ambos reunían ciertas condiciones que eran fundamentales. Desde el punto de vista funcional y práctico han resuelto las cosas muy bien”, afirmó Palermo.

Consultado sobre este proyecto, Ponce De León señaló a Café & Negocios que el diseño del edificio es un fiel reflejo de “las últimas tendencias de las evoluciones de los edificios corporativos”.

“La transformación de la manzana existente propuesta por el edificio en construcción es una gran apuesta que realiza Abitab en una zona de Montevideo que no se caracteriza por tener grandes inversiones inmobiliarias”, señaló.

Más allá de lo funcional, Palermo sostuvo que le plantearon al estudio la necesidad de crear algo “bello y moderno” a la vez, algo atípico en las construcciones de la zona. “Fue tanto el revuelo que causó esto que una persona puso en internet ‘ahora se va a usar la frase más raro que edificio de Ott en Fernández Crespo’”, concluyó Palermo.

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