4 de mayo de 2015 19:54 hs

Dos remates de 110 máquinas tragamonedas de una empresa que hasta hace más de un año arrendó esos equipos al casino municipal Parque Hotel, fueron a parar al circuito clandestino, aseguraron a El Observador fuentes empresariales que operan casinos autorizados, y que denunciaron una competencia desleal de agentes no autorizados.

La situación volvió a plantear la discusión sobre un mercado irregular, sin controles y que mueve, según estimaciones del Ministerio de Economía, US$ 170 millones al año.

A través de un remate anunciado en el Diario Oficial, se vendieron 100 slots por algo más de
US$ 70 mil que, según supo El Observador, fueron adquiridos básicamente por empresarios de los juegos de azar que tienen maquinitas en comercios barriales.

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El precio promedio de la subasta fue inferior a US$ 800 la unidad, lo que se considera bajo en relación al valor del mercado de esos equipos.

En el otro remate, de 10 máquinas idénticas del modelo Magic Dreams Multigame, la venta total fue por unos US$ 3.500.

Las 110 máquinas pertenecientes a la firma Famostar fueron subastadas el pasado viernes 24 de abril y la mayoría de los compradores –cuyos nombres se reiteraron en la subasta de los distintos lotes– están vinculados a la Asociación Uruguaya de Fabricantes y Operadores de Juego (Aufoje) que domina el mercado barrial del juego clandestino, según fuentes empresariales.

Desde la Intendencia de Montevideo, Luis Polakof, director general del Departamento de Desarrollo Económico e Integración Regional, dijo a El Observador que Famostar “hace más de un año que no trabaja con la comuna”. Las máquinas viejas de su propiedad que la Intendencia decide renovar “son destruidas para no promover el juego fuera de los casinos autorizados”, explicó.

Polakof aclaró que la Intendencia tiene autorización para dos casinos. Uno es Carrasco, donde hubo una concesión y lo operan privados, y el otro es el Parque Hotel, donde “la mayoría de los slots son de la comuna” y el resto de las máquinas se arrienda. En el Parque Hotel, que se mudó a la Casa de Andalucía, hay 300 tragamonedas, siete mesas de juego y trabajan 130 personas.

En el remate, sólo un lote, el número 38, compuesto de ocho slots Atronic E-Motion Progresivo King Kong Cash, fue comprado por el Casino Carrasco. Por esos juegos en particular hubo una fuerte puja con otros interesados, según participantes del remate, y el loge alcanzó el precio más alto: US$ 20.200.

Ángelo Olivera, directivo de la Federación Nacional de Trabajadores del Juego, dijo ayer a El Observador que “es alta la probabilidad” de que esas tragamonedas subastadas hayan pasado del circuito legal al ilegal. “Eso es absolutamente viable”, acotó.

Javier Chá, director nacional de Casinos, agregó que ese tipo de remates, que ocurren cada tanto tiempo y del que “no se sabe el destino comercial de lo vendido”, muestra la necesidad de “regular el mercado” que hoy tiene “un vacío legal”.

El jerarca dijo ayer a El Observador que “falta una entidad que controle y regule el mercado, que de certezas y garantías a los operadores del juego”. Para Chá, el juego de las máquinitas sin autorización “es un mercado irregular” pero su operativa no constituye delito, porque no está tipificado, sino que se trata de una falta.

El negocio del remate de slots fue entonces entre privados y una de las interrogantes es quién debe controlar. Chá, aseguró que la Dirección de Casinos no tiene esa potestad y lo mismo dijo Polakof respecto a la Intendencia de Montevideo.

En todo caso, las intendencias de todo el país, al detectar que un comercio de un determinado rubro tiene slots no autorizados, debe presentar una denuncia por una posible falta. En los hechos, eso no ocurre y los negocios siguen funcionando ofreciendo el juego mediante tragamonedas.

El ministro de economía, Danilo Astori, anunció entre sus prioridades el envío de un nuevo proyecto al Parlamento vinculado a los juegos de azar. Ese texto aún no fue remitido, confirmaron voceros parlamentarios.

Sobre el punto, Astori y el presidente Tabaré Vázquez manifestaron visiones distintas. En su primer gobierno (2005-2010), Vázquez remitió al Poder Legislativo un proyecto de ley que prohibía los slots irregulares, que ya entonces se extendían en todo el país.

En el período pasado, con José Mujica en la presidencia y Astori como vice, Economía redactó un proyecto que “regulaba” las maquinitas. Entre otros aspectos, autorizaba que hubiera un máximo de tres slots en negocios como bares o cantinas; que estuvieran alejados de escuelas, liceos y clubes deportivos; y las intendencias serían las encargadas de fiscalizar.

El proyecto también creaba una nueva institucionalidad con un servicio descentralizado rector de los juegos de azar. Finalmente, ninguno de los dos textos fue aprobado por el Parlamento. Mientras tanto, el mercado clandestino siguió en aumento con un marcado desarrollo que hoy supera las 18 mil maquinitas que operan sin autorización, estima el MEF.

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