‘’Me di cuenta de que esto podía ser de verdad cuando fuimos a Argentina. Nos habían contratado para cantar en un boliche en Córdoba, y cuando llegamos las puertas estaban ploteadas con nuestras caras. Afuera había 5.000 personas, y nosotros preguntamos ¿por qué? Y nos dijeron que nos venían a ver a nosotros. No entendíamos, entramos en un estado de nervios, nos tiramos al piso. A partir de ahí pensé acá está pasando algo que no me estoy dando cuenta’’.
Así contó en el programa El legado, de canal 10, el cantante Agustín Casanova cómo empezó a darse cuenta de que lo que estaba pasando con Márama, la banda con la que se hizo conocido, era mucho más que un juego.
Casanova recordó lo que sintió las primeras veces que se subió al escenario después de que sus canciones ya eran conocidas, la gratitud que se siente, lo que él considera una transformación que se genera en su interior y el sentimiento que tiene hacia la gente.
Sin embargo no todo son luces. Casanova advirtió que por momentos la vorágine de la vida de giras, recitales, aviones y fanáticos lo alejó de su familia y sus amigos, y que fue difícil adaptarse a eso. ‘No sé si perdí la cabeza, pero sentí momentos en que no era yo. El dicho ese de que las luces te marean es bastante real’’.
Durante la entrevista repasaron su infancia, el difícil momento de la crisis del 2002, sus inicios en el mundo artístico y cómo fue evolucionando su carrera –separación de la sociedad con Fer Vázquez incluida– hasta el momento actual, en el que es uno de los jurados del concurso de talentos Got Talent Uruguay, en el que ahora está del otro lado del mostrador. El próximo invitado de El legado será el expresidente Tabaré Vázquez.