2 de abril de 2012 11:56 hs

A veces ser obstinado puede estar lejos de ser un defecto: ese es el caso del chef Federico Amándola, que no abandonó el sueño de hacer crecer su restaurante.

Apostando a la cocina de autor, Amándola se decidió a innovar en el rubro gastronómico y abrió en 2005, en el balneario La Pedrera, Al forno, un restaurante que ofrece el 85% de la carta al horno de barro.”Hoy al uruguayo es muy difícil sacarlo de la parrilla, es lo que más funciona”, dijo el emprendedor.

El diferencial de la propuesta radica en la técnica de preparación de los alimentos. Según el chef, el horno de barro permite hacer una cocción más uniforme y le deja al plato un sabor particular, un dejo ahumado.

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La apuesta fue arriesgada, pero Amándola no lo notó hasta ponerla en marcha. “Había pensado inicialmente instalarme en Punta del Este pero me pareció muy ambicioso. Estuve en La Pedrera tres años consecutivos, porque pensaba que iba a ser el futuro José Ignacio, pero me equivoqué: creo que lamentablemente nunca va a llegar a serlo”, relató el chef.

Según Amándola, la propuesta era muy “elevada” para el público del balneario. “Era hacer una apuesta para conseguir langosta, pato, ancas de rana y muchas otras cosas, que después no se desquitaban en los ingresos”, recordó.

En las dos primeras temporadas de verano perdió dinero, y recién en la tercera comenzó a remontar un poco, pero no fue suficiente para el emprendedor.

Lejos de desmotivarse y cerrar, Amándola apostó a seguir invirtiendo en su sueño y fue más arriesgado. Luego de ver varios terrenos se aprontó para abrir Al forno en La Barra de Punta del Este, manteniendo el concepto de comidas cocinadas en horno de barro.

El local, que ya lleva tres exitosas temporadas de verano en funcionamiento, se ubica a cinco cuadras del Puente de La Barra.

Nueva apuesta

El 8 de marzo pasado, Amándola abrió un nuevo local de Al forno, esta vez en Montevideo.
La razón que inspiró esta nueva iniciativa es la baja de clientes que sufre el local esteño en invierno. “El próximo será el cuarto invierno que estoy abierto y la clientela baja muchísimo. Se trabaja pero no da para cubrir el costo operativo”, explicó el chef.

El nuevo local ubicado en la esquina de Solano García y Lagunillas, en el barrio Punta Carretas, es un intento para complementar los ingresos y seguir creciendo.

Varios clientes lo han seguido, desde La Pedrera y Punta del Este confiando en su propuesta.
En Montevideo aún es muy reciente el negocio como para hacer una evaluación, pero Amándola considera que la respuesta está siendo muy buena. Los viernes y sábados han llenado el local sin hacer difusión. “Sé que todo tiene un proceso y también sé que en Montevideo es mucho más corto que en el interior”, reflexionó el chef.

Hoy en día Amándola está dividiendo su tiempo entre los dos restaurantes. Una o dos veces por semana, en las horas que puede ausentarse de su nuevo local en la capital, va a Punta del Este. Además, tiene marcado en el calendario todos los días “importantes”, que considera debe pasar necesariamente en el Este.

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