Cuando en 1970, con 16 años, Graciela López tuvo que salir a trabajar y se inició como maquinista de hilandería en la fábrica textil Fibratex, todo indicaba que escogía una excelente opción. Se trataba de una industria que en la década anterior había dado trabajo a unas 32.000 personas y que le permitía, aún siendo menor de edad, mantener a una familia compuesta por su madre y sus tres hermanos menores. “En esa época los salarios más altos eran los de bancarios, textiles y del transporte”, comentó López, actual secretaria general del Congreso Obrero Textil (COT). Cuatro décadas después, la realidad es muy diferente.
Al margen del crecimiento
Varios sectores de la economía presentan serias dificultades a raíz de la apertura de las importaciones, las trabas del Mercosur y la crisis mundial