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Nicolás Albertoni

Economía y Empresas > Entrevista

Albertoni: “Estoy convencido que Uruguay va camino a una mayor apertura y jugará en cancha grande”

El experto en política internacional habló sobre el proceso de apertura y sobre la posibilidad de que el país logre desarrollarse a partir de consensos claves 

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09 de diciembre de 2021 a las 12:26

Nicolás Albertoni es PhD en Ciencias Política y Relaciones Internacionales y Master en Economía. Hoy se posiciona como una de las voces emergentes en temas vinculados al desarrollo económico del Uruguay y la necesidad de generar determinados consensos que contribuyan con el progreso del país. En entrevista con El Observador, Albertoni brindó su visión sobre el proceso de apertura internacional que hoy emprende Uruguay así como la posibilidad de que el país logre desarrollarse a partir de consensos claves. Por otro lado, puso como eje central las "oportunidades que hoy ofrece a un país como Uruguay el actual contexto internacional".

En algunos de sus análisis ha resaltado que vivimos en un mundo complejo, incierto e interconectado. Pero que eso no necesariamente es una amenaza para un país como Uruguay, sino que puede ser una oportunidad. ¿A qué se refiere?

Primero me parece importante resaltar que en el mundo tal cual lo entendemos hoy, es un mundo interconectado en materia de dos factores, los Tratados de Libre Comercio (TLC) y las cadenas globales de valor que han cambiado por completo la forma en que se produce y exporta. De aquí que el mundo es hoy mucho más interdependiente que el de los años 90. Mientras en los 90 había unos escasos 40 acuerdos comerciales en el mundo, hoy hay más de 300. Por otro lado, las cadenas globales de valor hoy hacen que ya no hablemos de Made in China sino que hay Made in the World. Es decir, hoy una simple remera pasa por estudios de más de 10 países desde el origen al fin de su producción.

Por otro lado, el mundo se ha vuelto más complejo porque los centros económicos se han multiplicado. Vivimos en un mundo multipolar que se combina con una alta interdependencia. Esto hace que exista una mayor vulnerabilidad de afectación indirecta cuando existen tensiones comerciales como las que vivimos hace algunos años.

Nicolás Albertoni

Pero todo este panorama, es un motor para Uruguay a dar pasos importantes. Y es muy bueno ver a un gobierno decidido a dar esos pasos. Porque el contexto internacional actual ofrece –quizá por aquello de a rio revuelto…. –  una oportunidad única para que países como el nuestro tomen un mayor protagonismo internacional y es bueno ver que hoy contamos con un gobierno decidido a aprovechar esas oportunidades que se presentan. Uruguay tiene una vocación dialoguista en materia internacional por eso en este mundo complejo no le caben prendas salir a tocar todas las puertas posibles para buscar mejores accesos. Y es una cosa muy buena ver un gobierno decidido a querer hacer en materia de inserción internacional. Y naturalmente siempre puede haber trabas, más aún en política exterior.

Más que un internacionalista, usted ha tomado en los últimos años un perfil más vinculado al promover concesos que contribuyan con el desarrollo del país. ¿Realmente cree que es posible para Uruguay alcanzar el desarrollo en pocos años?

Primero, estoy convencido que Uruguay va camino a una mayor apertura y jugará en cancha grande. Pero lo cierto es que la apertura internacional no es un factor aislado en una gestión. Esta altamente conectado con otros elementos como la competitividad, la solidez institucional y jurídica, ente otras. Pero aquí es donde se abre un debate filosófico en el que entiendo que hay que batallar: están aquellos que dicen “debemos esperar a ser más competitivos para abrirnos al mundo” y quienes decimos que, en realidad, “abrirnos al mundo nos hará más competitivos”. Por la simple razón de que la apertura increpa a los países y expone más las debilidades de una economía. La primera alternativa es más pasiva. Se basa en esperar a ser buenos para salir a jugar. Se olvida que solo se es bueno cuando se entrena. De aquí que habla muy bien de un gobierno cuando de forma decidida se plantea dar el paso de la apertura. Por el contrario, cuando desde un gobierno –como pasó en algunos gobiernos anteriores – solo se daban señales de una apertura mesurada y más regionalista, no se dan los incentivos para que los actores económicos se preparen para competir. Y aquí otro dilema, desde hace tiempo cuando se plantea este debate se confunde competir con perder. Cuando se habla de “ganadores y perdedores” de un acuerdo, muchos de los que a veces se ponen en la bolsa de “perdedores” son sectores que en realidad estarán expuestos a la competencia. Pero esto no quiere decir que perderán. Sí es verdad que pueden existir sectores más vulnerables que habrá que ponerles atención al momento de una negociación (y quizá a mucho de ellos se los puede poner como excepciones). Por todo esto a mí no me gusta basar el debate en el binomio “ganadores y perdedores” ya que hay muchos grises en el medio que a veces son los que entorpecen un debate más amplio basado en que, al final del día, las ganancias generales de la apertura son mayores que las del proteccionismo.

El presidente Lacalle Pou avisó a los países del Mercosur sobre la necesidad de abrirse y posteriormente anunció la intención de negociar un TLC con China. ¿Qué puede significar un acuerdo de este tipo para el Uruguay? Usted habla básicamente de apertura vs proteccionismo y de no utilizar el binomio “ganadores y perdedores”.

Ante todo, creo que la ganancia directa que hoy podemos ver sobre este tema es haber puesto este debate de la apertura sobre la mesa. Si no generamos estas instancias de debate no pasamos a estar en un estadio de conversación al que nunca se llega cuando nadie se anima a ponerle el cascabel al gato. De aquí que, en estos últimos meses, diferentes actores económicos empezaron a decir que a algunos les sirve y a otros puede que no, lo cual es natural, porque cuando uno basa el debate en casos concretos se crece en argumentación. La verdadera economía política de estos temas sale a la luz cuando se eleva la conversación del nivel “apertura versus proteccionismo” o “Mercosur si versus Mercosur no”. Cuando un gobierno se muestra decidido a negociar con un país especifico y nada menos que con China el actor económico tiende a ser más preciso en su argumentación. Y esto ya es una ganancia para nuestro país. Haber elevado un poco la mira del debate.

Entonces, si hay algo inmediato por lo que este paso del gobierno ya le ha dado de ganar al país es en haber movido el avispero a nivel doméstico, pero también regional. Con este paso el gobierno dice a nuestros socios, “miren mis amigos, el que avisa no traicionan, lo avisamos hace seis meses y ahora efectivamente estamos comenzando a dar ese paso de apertura, ojalá sea juntos, pero sino seremos nosotros solos”. Y no dice esto a pocos años de la creación del Mercosur, lo dice a 30 años de su creación y a casi 10 años que Uruguay pone el tema de dinamizar la agenda externa sobre la mesa. Nadie podría enojarse con Uruguay por querer dar el paso que hoy comienza a dar. Se lo viene avisando a todos y hace años.

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Volviendo a lo de sectores ganadores y sectores más expuestos a la competencia tras la firma de un acuerdo, es interesante ver que hay buena evidencia de países en los que cuando se concretan acuerdos y determinadas empresas saben que en pocos años tendrán que enfrentar una mayor competencia, la inversión interna crece para mejorar y hasta incluso se dan asociaciones con empresas del país contraparte para que, en vez de competir, se potencien ambas empresas en origen y destino. De aquí que la apertura abre oportunidades que solo se dan cuando esa apertura se concreta.  

Y claramente, después de la apertura hay que generar colchones de política pública para que esa apertura justamente tenga un nexo en contribuir con el desarrollo, por ejemplo, que los ganadores mañana pueden retroalimentar a los sectores que fueron más vulnerables, que no tuvieron una ganancia directa del acuerdo comercial o que incluso se vieron un poco más expuestos y pueden evidenciar perdidas en un acuerdo comercial. Lo cierto es que, en un país como el nuestro dónde en gran medida, solo sobrevivimos si exportamos lo que producimos, es claro que las ganancias de la apertura compensan las posibles pérdidas que esta puede generar a algunos sectores. Hoy existe buena evidencia de política pública y herramientas de compensación sin infringir las normas internacionales. 

El gobierno de Jair Bolsonaro anunció que bajará los aranceles a las importaciones, lo que en los hechos perfora el Arancel Externo Común del Mercosur. La decisión fue adoptada de manera unilateral, sin alcanzar los acuerdos que se necesitan con los otros tres socios: Argentina, Paraguay y Uruguay. ¿Qué impacto puede tener esto para el bloque y particularmente qué significa para Uruguay teniendo en cuenta sus intenciones de negociar un TLC con China? ¿Es como una señal para que Uruguay negocie por su cuenta?

Yo creo que fue un ejemplo interesante para que Uruguay diga “aquí tenemos una evidencia más de que hay países como Brasil que se está dando cuenta que al Mercosur le cuesta tomar decisiones en conjunto y que prefieren hacerlo de forma bilateral o unilateral”. Uruguay también puede tener esa libertad entonces. Libertad, a su vez, ante un bloque en el que la excepción ha sido la regla de las últimas décadas. Y Uruguay movió las piezas más diplomáticamente aun. Ha puesto el tema sobre la mesa diciendo que ojalá que lo hagamos juntos, pero si no lo hacemos juntos, naturalmente vamos a querer hacerlo nosotros porque no podemos negarnos a las oportunidades que hoy ofrece el mundo por el simple hecho de que nuestros socios, en un bloque muy débil institucionalmente, no quieren avanzar hacia la apertura.

¿Qué tiempo le puede llevar a Uruguay cerrar un TLC con China? ¿Cómo pueden impactar las elecciones de Brasil y un posible cambio de signo del gobierno brasileño en el posicionamiento de Uruguay? ¿Sería mejorar concretar estos acuerdos antes de las elecciones?

Lo primero es resaltar que hoy vemos un gobierno que está haciendo todo lo que tiene a su alcance para avanzar. Eso no lo veíamos antes. Pero debemos saber que en política internacional no es solo lo que uno quiere, sino lo que el mundo le permita, más en un país como el nuestro. De aquí también que será clave en esto ver los tiempos que China pondrá sobre la mesa. Por eso es muy difícil hablar de fechas. Hay que dejar que quienes el gobierno designó para esta tarea trabajen tranquilos y mientras tanto usar este tiempo para lo que hablábamos antes, evaluar internamente las oportunidad y desafíos que genera todo proceso de apertura. Y sí, naturalmente la elección en Brasil marca un hito importante. Pero tampoco es tajante para el paso que emprende Uruguay.

Nicolás Albertoni

“Una cosa es pensarse fuera del Mercosur y otra cosa es pensarse fuera del debate del Mercosur”. “Existe una agenda extrabienes para la que no hay que pedir permiso”. Estas son algunas de las frases que usted escribió en recientes columnas publicadas. ¿A qué hace referencia con estas frases? ¿Qué significa pensarse “fuera del debate Mercosur” y qué es la agenda extrabienes?

Este debate me parece central para estos tiempos porque por muchos años nos pensamos en este debate dentro o fuera del Mercosur. Yo creo que ese debate se ha hasta desgastado y por suerte tenemos un gobierno que está diciendo “señores, hagamos lo posible para, sin dar la espalda y el portazo al Mercosur, mirar más allá” y de plantearlo con un grado hasta de objetividad con los miembros. Pero después en el paralelo el mundo ha avanzado de forma principalmente comercial a debates que nos darían el pie para pensar por fuera del debate Mercosur, que parece ser una diferencia semántica pero el debate por fuera del debate Mercosur es ver cuál es la agenda hoy en el mundo que va por cosas que el Mercosur por su lentitud ni siquiera se ha puesto negociar y conversar seriamente y que generaría una limitante porque si uno negocia genera una reglamentación Mercosur que mañana yo quiero salir de eso y tengo que preguntar. El mundo de los servicios es poco conversado en el Mercosur, el mundo del e-commerce, de la economía digital, entonces ese debate en el que no vamos a tener que pedir permiso creo que es en el que se puede avanzar y por suerte se está avanzando, es una conversación por fuera del debate Mercosur.

Singapur, Nueva Zelanda y Chile negociaron un acuerdo de economía digital, cómo regular y generar cierta reglamentación en base a la economía digital para hacerla más transparente. Hoy de hecho está Acuerdo sobre Comercio de Servicios (TISA, por sus siglas en inglés), que el plenario del Frente Amplio no quiso que Uruguay ni siquiera negociara, ¿sabes lo que pasó con eso? El TISA empezó siendo de alguna forma algo que —como es difícil generar consenso en la Organización Mundial de Comercio (OMC), en la OMC todo se rige por consenso—, una regla que de hecho Uruguay ha defendido porque como país pequeño si no son consensuadas la cosas
siempre vamos a estar de costado, entonces, lo que se empezó a generar dado el poco consenso multilateral son consensos reducidos. Dado que esto de servicios no lo podemos resolver multilateralmente armamos un grupo a los que nos interesa. Esto y empecemos a resolver. Fueron 10%, 20% y hoy en día es el 70% del comercio de servicios.  ¿Qué va a pasar dentro de algunos años? Esos que son excepción van a volver a la OMC y van a decir “miren mis amigos nosotros cerramos un acuerdo, somos el 70%, si no quieren sumarse ustedes negocien su 30%”. Ese mundo está avanzando y no ser parte de esas conversaciones nos está costando muy caro, entonces ya el factor tiempo empezó, estamos migrando de un tema que era importante a un tema que es importante y urgente desde una matriz de Eisenhower.

Antes sin duda era un tema de debate importante del Uruguay pero hoy es urgente. Lo que se negocia en muchos de estos acuerdos ya no es casi aranceles, lo que se está negociando son agendas que van más allá de del comercio puramente, temas de género, temas medioambientales, temas para las pymes, entonces no ser parte de esa conversación es no ser parte de una agenda de desarrollo global. Por eso yo creo que hay que insistir en los debates por fuera del Mercosur porque hay una agenda esperándonos y en la que el gobierno está decidido en poder avanzar. En lo que refiere a medioambiente Uruguay hasta tiene espalda para ser un protagonista con el 95% de la matriz energética sustentable. Con esto estoy reafirmando lo que se está haciendo en ese sentido, pero haciendo una defensa porque muchos lo ven como que es dar la espalda al bloque pero no. Ojalá avancemos como Mercosur, pero lo que de alguna forma hoy es Mercosur está casi solo en la tapa de nuestro pasaporte y en las chapas de los autos ya que se ha dejado mucho que desear como bloque.

 

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