Opinión > Editorial

Alivio europeo por acuerdo alemán

La continuidad de Angela Merkel al frente del gobierno de Alemania desactivó la amenaza de un mayor desarreglo de la Unión Europea

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18 de enero de 2018 a las 05:00

La Unión Europea (UE), complicada por el brexit, movimientos independentistas e incertidumbres sobre el euro entre otros muchos problemas, respiró aliviada cuando el acuerdo que permitirá la continuidad de Angela Merkel al frente del gobierno de Alemania desactivó la amenaza de un mayor desarreglo del bloque. Durante tres meses Merkel buscó socios para un gobierno de coalición, luego del decepcionante resultado obtenido por su conservadora Unión Democrática Cristiana (UDC) en las elecciones de setiembre de 2017. Trató primero con los ecologistas y liberales, cuyas exigencias impidieron un acuerdo. Finalmente logró el respaldo del Partido Social Demócrata (PSD), su aliado en gobiernos anteriores, aunque al costo de concesiones que alteran políticas de la democracia cristiana cuando gobernaba con mayoría propia.
No se anunciaron todos los detalles del acuerdo con los socialistas, que imponía como condiciones para volver a unirse a Merkel mayor gasto público en educación, infraestructura y más reducciones de impuestos para los estratos sociales de menores ingresos. Contrariando la posición de los sectores más conservadores del UDC de endurecer la política migratoria y limitar la baja de impuestos, los socialistas insistieron hasta último momento en facilitar la reunificación de las familias de refugiados, en su mayoría de Medio Oriente y África, abriendo más el ingreso de inmigrantes de esas procedencias.

El rechazo popular a que Alemania siga aceptando refugiados fue causa principal del magro resultado electoral obtenido por la UDC, que siguió siendo el partido con mayor caudal pero sin llegar a la mayoría necesaria para gobernar sola. Pero el trabajoso acuerdo finalmente alcanzado con los socialistas, que le permite a Merkel seguir al frente del gobierno que ha timoneado durante 12 años, aventó peligros graves. Uno era la convocatoria de nuevas elecciones que podían conducir al fortalecimiento del emergente partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD), en el que militan grupos considerados neonazis y que viene creciendo, con un caudal de intención de voto estimado en alrededor del 15% del electorado.

Más importante aun es que si fracasaban las negociaciones de Merkel con el jefe de los socialdemócratas Martín Schultz, se debilitaba el liderazgo alemán de la UE en momentos en que la comunidad navega por aguas tormentosas. El nuevo gobierno de coalición anunció que buscará fortalecer a la UE a través de una colaboración más estrecha con el gobierno francés del presidente Emmanuel Macron, para apuntalar al euro y restablecer con mayor firmeza el eje franco-germano que ha conducido a la comunidad europea desde sus primeros pasos hace 64 años. El acuerdo de la UDC y el PSD fue saludado por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, como "una contribución positiva hacia el futuro". Pero no todo está tan claro por las consecuencias que tenga el aumento del gasto interno alemán y de sus contribuciones financieras a la UE, además de enfrentar la renuencia de los sectores más conservadores del partido de Merkel y de la creciente fuerza de una extrema derecha ultranacionalista a seguir aceptando inmigrantes o al cuantioso gasto de apuntalar a la comunidad europea.
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