22 de mayo de 2014 14:56 hs

Para 2015 la demanda global de Alcoholes del Uruguay (ALUR, www.alur.com.uy) de materias primas procedentes de chacras con diversos cultivos será mayor al doble de lo actual, destacó a El Observador Agropecuario el presidente de la empresa, Leonardo de León.

Considerando la totalidad de los cultivos utilizados –sorgo, canola, caña de azúcar, soja y girasol–, en 2013 ALUR demandó materia prima agrícola procedente de 90 mil hectáreas para abastecer a las dos plantas de biodiésel de la zona sur, a la destilería de Paysandú y al ingenio de Bella Unión. Este año, ello evolucionará a 140 mil hectáreas y para 2015 se avanzará a unas 200 mil hectáreas, indicó.

Este año, un fuerte empuje será dado por el inminente inicio de actividades en la nueva planta de Paysandú, previsto para octubre o noviembre, complejo industrial que demandará buena parte del sorgo que se está cosechando.

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La producción de cultivos para ALUR, lejos de estar concentrada, sucede en 15 departamentos, aspecto considerado “muy importante” por la compañía, cuya producción de agroenergía y alimentos “establece una nueva oportunidad para el sector agropecuario”, comentó.

Los agricultores –la materia prima para el biodiésel es mayormente vegetal, no obstante también se utiliza sebo vacuno obtenido en los frigoríficos– además de mantener sus canales fundamentales de comercialización, sobre todo la exportación, disponen de una alternativa nacional, en una “oportunidad que llegó para complementar”.

Otro aspecto fundamental, citó De León, es la diversidad de materias primas: “Ayuda a que los productores avancen en sistemas de rotación, eso en el marco de los planes de uso y manejo, para no pensar en un monocultivo, solo en soja, el productor que provee de soja a ALUR tiene también la posibilidad de venderle sorgo, canola... hay varias posibilidades en un mercado seguro, con un mecanismo de fijación de precios 100% transparente, que se conoce, llevando el valor de esas materias primas a la realidad del mercado internacional”, reflexionó.

En el otro extremo hay otra oportunidad: productores que se benefician con la posibilidad de comprar localmente alimentos que antes sí o sí debían importar, “mejorando su competitividad”.

Existen, incluso, convenios que ALUR ha firmado con las instituciones que nuclean a los productores avícolas y de cerdos.

Se estima que durante 2014 ALUR producirá en forma 30 mil metros cúbicos de etanol, 20 mil toneladas de azúcar y energía eléctrica equivalente a 4 MWhora, en su complejo industrial de Bella Unión. Además, alcohol potable y etanol carburante en la planta de Paysandú. También 50 mil toneladas de biodiésel y 60 mil toneladas de alimento animal en sus complejos de la zona sur, donde el potencial productivo será mayor apenas se ponga en marcha la nueva planta de molienda de Cousa (en setiembre). En todos esos emprendimientos, considerando mano de obra generada en forma directa e indirecta, están involucrados 4.000 trabajadores.

El bolsillo de ALUR

De León destacó que luego de algunos años en los que no se obtuvieron resultados positivos en el balance económico, pues hubo que realizar diversas inversiones indispensables, desde 2011 se comenzó a obtener ganancias “en una situación que ya es estructural”.

De León citó que “hemos ido logrando estabilidad en los buenos resultados económicos (ver en el gráfico adjunto) desde 2011, antes hubo una etapa en la que solo se vendía azúcar y hoy el azúcar es entre el 15% y el 17% de nuestra facturación, hasta 2009 era el 100%. En 2013 nuestra facturación casi se multiplicó por siete con relación a 2006, a fines de 2015 estaremos arriba de los US$ 300 millones, en 2013 terminamos en US$ 175 millones y este año estaremos arriba de los US$ 225 millones. Está creciendo el volumen de producción, la facturación, pero lo fundamental es haber logrado una estabilidad con un fuerte impacto social y en la sustitución de importaciones: hay cientos de millones de dólares que Uruguay anualmente ahorra en la importación de petróleo y de alimento animal”.

Sobre inversiones ejecutadas y en ejecución, dijo que en las dos plantas de biodiésel del sur, en la nueva planta de etanol a partir de cereales que se está terminando de instalar en Paysandú y en el complejo de Bella Unión “se han invertido US$ 250 millones”. Con ello, destacó, Uruguay ha logrado sustituir el 10% del petróleo que importa. Al mismo tiempo, en 2015 se llegará a sustituir el 100% del alimento animal que se ha estado importando cada año desde Argentina y Paraguay para la producción de vacunos de carne y leche, cerdos y aves, “con ventajas en el precio, en el acceso inmediato y todo el año a la materia prima y en la calidad del alimento, tanto húmedo como seco”.

Un momento dulce

En 2013, ALUR industrializó 450 mil toneladas de caña, y obtuvo un rendimiento de 6.500 kilos de azúcar por hectárea, por encima del promedio de las zafras anteriores (6.000 kg/ha). Participaron 350 productores.
Para 2014, la expectativa es, si el estado del tiempo no presenta dificultades, que con el mismo número de agricultores se sostenga ese rendimiento, pero incrementando a 500 mil las toneladas de caña a industrializar.

En la superficie, se evoluciona de una campaña a otra de 9.000 a 9.500 hectáreas cultivadas con caña y de 7.500 a 8.000 hectáreas de plantaciones en producción.

De León subrayó que desde 2006 a 2013 la productividad en el cultivo de caña de azúcar ha crecido en torno al 10%. En aquel año se cosechaban 57 toneladas de caña por hectárea y se lograba un rinde de 6.000 kilos de azúcar por hectárea, en tanto el año pasado se consiguieron 61.000 toneladas y 6.500 kilos, respectivamente.

La cosecha que se inició el lunes 5 de mayo se extenderá hasta octubre como es tradicional. Todo “viene bien”, dijo De León, quien recordó que los productores vivieron un año en el que, estimó De León, también “les fue bien”. Lograron $ 15,50 por kilo de azúcar en caña.

“Hemos ido trabajando mucho en el campo, en ir incorporando variedades de caña de mejor comportamiento, no solo para la producción de azúcar, también para la de alcohol y además con alta capacidad de porcentaje de fibra porque tras extraer el jugo para producir azúcar y etanol se la utiliza para producir energía eléctrica”, comentó en su oficina en la planta de ALUR en Capurro.

Las mejoras en los índices de producción responden al involucramiento de variedades de maduración temprana e intermedia, de alto potencial productivo, que se adaptan a un clima templado a subtropical en esa zona del país, pero también tolerantes a heladas “que en Uruguay hay en cualquier parte”. La genética procede algo de Luisiana (EEUU), pero fundamentalmente desde Argentina, que posee una estación experimental agroindustrial (Obispo Colombres) en Tucumán, donde hay condiciones muy similares a las de Bella Unión.

También ha sido clave la incorporación de técnicos jóvenes, adecuadamente capacitados en la producción cañera.

“En determinado año podía lograrse una muy buena productividad, por un buen marco climático, pero ahora con todas esas actitudes se ha logrado una estabilidad que es lo fundamental”, aclaró.

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