El gobierno argentino intensificará esta semana el diálogo con las asociaciones de bonistas argentinos para intentar avanzar en la reestructuración de la deuda en mora desde diciembre de 2001 por alrededor de 100.000 millones de dólares.
Se trata de dos grupos que representan a pequeños y medianos ahorristas, y que ya anticiparon su rechazo a la oferta final hecha por el Gobierno el martes y que prevé una quita del 75% sobre la deuda de 81.000 millones de dólares, pero compromete el pago de los intereses devengados desde el default.
Pero las discusiones más difíciles que tendrán las autoridades económicas encabezadas por el ministro Roberto Lavagna se presentan con dos entidades.
Por otro lado, el Comité Global de Acreedores (GCAB, según siglas en inglés), que dice representar acreedores con títulos por 37.000 millones de dólares.
La SEC será la primera en definir la validez legal de la oferta, seguida por otras oficinas regulatorias de Europa.
Mientras discute con los acreedores, el gobierno argentino trabaja además en el escenario internacional a la espera de una nueva misión del Fondo Monetario Internacional.
Una de las discusiones clave que los técnicos mantendrán con las autoridades será el nivel de aceptación que se solicitará para que la propuesta de reestructuración sea considerada viable.
(AFP)