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Asesinatos en el deporte: una trágica lista que no deja de crecer

Una tragedia relacionada a los espectáculos deportivos con características conocidas  

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17 de diciembre de 2019 a las 05:04

El asesinato de Lucas Langhain es otra tragedia que se suma al mundo de los espectáculos deportivos. La intolerancia y la pasión absurda, que lleva a la temeraria lógica de asesinar a una persona porque festeja el triunfo de un equipo deportivo. 

Aquí un repaso cronológico de las muertes ocurridas alrededor del deporte en Uruguay.  

Lucas Langhain
Tenía 24 años, nació en Artigas y desde los 20 vivía en Montevideo. Trabajaba en una empresa de servicios y vivía en La Blanqueada junto a la familia de Yamila, su novia, con quien iba en moto cuando este domingo recibió el disparo fatal. El ataque se dio en la intersección de la avenida 8 de Octubre y Presidente Berro, a pocas cuadras de la sede de Nacional donde los hinchas celebraban la obtención del Campeonato Uruguayo luego de ganarle a Peñarol. 

El hombre que disparó iba por la vereda, llegó a mitad de cuadra, retrocedió algunos de pasos y desde atrás de un árbol disparó unas seis o siete veces hacia el grupo de hinchas. Mató a Langhain que iba en moto junto a su novia, hirió a otro en un brazo que está fuera de peligro. El asesino salió corriendo junto a su acompañante y hasta el momento permanece prófugo y tampoco está identificado. Ninguno tenía la cara cubierta por eso su rostro quedó registrado en cámaras de seguridad que captaron el momento.

Hernán Fiorito
Era 28 de setiembre de 2016 tres jóvenes recibieron disparos mientras festejaban el aniversario de Peñarol en plaza de Santa Lucía, en Canelones. Los agresores fueron personas identificadas con Nacional. Una de las víctimas, Hernán Fiorito, tenía 20 años cuando le dispararon y luego de estar internado por poco más de un mes, murió en el Sanatoria Americano a causa de problemas cardíacos derivados de las heridas que sufrió. 

Cámaras de videovigilancia registraron el momento del ataque. Entre noviembre y diciembre de ese año 16 personas fueron procesadas con prisión. Dos años después, los procesados fueron liberados. La fiscal de Las Pierdas, Alba Regueira, accedió al pedido de la defensa bajo el argumento de que los imputados debían ser liberados porque habían pasado dos años en prisión sin que fueran acusados: habían sido procesados por el homicidio, pero aún no tenían condena.

Ese plazo máximo de prisión estaba establecido en el artículo 235 del nuevo Código del Proceso Penal implementado en 2017, pero no en el anterior –por el cual se regía este caso– y los abogados defensores argumentaron de todos modos ese beneficio también debía aplicarse a los delincuentes.Para ello argumentaron sobre el principio jurídico que establece que los cambios más benignos de la ley penal se pueden aplicar con retroactividad.

Soledad Barrios
Luego de un partido de básquetbol entre Cordón y Welcome, en la noche del 14 de diciembre de 2012 Soledad Barrios de 28 años, salió al balcón de su casa porque esuchó corridas en la calle, donde había estacionado su auto. Hubo un tiroteo y una bala perdida la mató. 

Luego de la tragedia, su padre, Carlos Barrios, demandó a la cartera de seguridad y a la Federación Uruguaya de Basketball (FUBB) porque, según él, tenían responsabilidad en la muerte de su hija, pero el juez Gabriel Ohanian absolvió de responsabilidad a FUBB. La familia pretendía ser resarcida con US$ 260 mil, pero en las sucesivas instancias judiciales ese monto se redujo hasta llegar a US$ 45 mil, monto que le pagaron a la familia siete años después de la tragedia.

Rodrigo Barrios y Rodrigo Nuñez
Rodrigo Barrios tenía 17 años, Rodrigo Nuñez apenas 15 años. Una serie de incidentes que ocurrieron el 8 de mayo de 2009, por la zona de la cancha del club Aguada, donde jugaban los equipos de básquetbol 25 de Agosto y Nacional, terminaron con la vida de ambos. 

Nuñez salía de entrenar del gimnasio de Aguada con la camiseta del club y un simpatizante de 25 de Agosto y de Peñarol le gritó a favor de sus equipos, la víctima respondió: "Aguante Aguada y Nacional" y recibió una puñalada en el tórax que le causó la muerte en la madrugada del día siguiente. 

El encuentro de básquetbol se jugó igual y la policía estimó que la barra de ambos equipos se organizó para enfrentarse luego del partido. Horas más tarde Barrios, quien también era hincha de Aguada, fue asesinado por una bala disparada desde dentro de una camioneta.

En 2010 se procesó a dos personas como coautores de su homicidio, uno era el dueño de la camioneta Fiat Fiorino -que estuvo prófugo un mes y medio- y un hombre que iba con él.  En ese entonces, también fue a prisión por el delito de encubrimiento policial y judicial un líder de la barra de Peñarol "Los Feos".

Hector Da Cunha
La tarde del 11 de marzo de 2006, Héctor Da Cunha de 35 años llevaba un gorro de Cerro y esperaba el ómnibus frente al Hospital de Clínicas junto a su esposa y su hijo de 11 años.

Salieron juntos del partido que Peñarol y Cerro disputaron en el Estadio Centenario y allí fue atacado por un grupo de personas que lucían la camiseta de Peñarol. Recibió tres puñaladas, de inmediato lo ingresaron al Hospital de Clínicas pero falleció horas después.

En abril de 2011, el juez Julio Olivera decidió el procesamiento de tres de las siete personas que participaron del hecho.

Daniel Tosquellas 
El 30 de marzo de 1996, Daniel Tosquellas hincha de Nacional fue asesinado por un hincha de Cerro. La víctima fue a ayudar a un joven hincha de su club a quien intentaban robarle una bandera. El asesino sacó un revólver y le disparó dos veces. 

Tosquellas fue trasladado al Hospital Militar donde falleció horas más tarde. La policía detuvo a un menor de 15 años apodado "El Carliño", quien confesó ser el autor del crimen.

Pablo Tosquellas, hermano de Daniel, dijo a El Observador en 2015, no creer esa hipótesis y aseguró tener un identikit del verdadero autor.

Diego Posadas
El hincha de Nacional, Diego Posadas, era menor de edad cuando fue asesinado por un parcial de Peñarol, también menor de edad.

El asesinato sucedió el 12 de junio de 1994 cerca de la Plaza Maracaná en Montevideo. Fue previo a un clásico entre ambos equipos y el partido se jugó.

El día después, la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) suspendió el fútbol por una semana. El objetivo fue "salvaguardar la seguridad de los espectadores y desentrañar el episodio lamentable", dijo el entonces secretario de la AUF, Héctor Olmos, quien aseguró la necesidad de hacer "un paréntesis", con respecto al cruce que venía en aumento entre las barras bravas de Peñarol y Nacional. 

Julio Calognil
Fue asesinado de un balazo en setiembre de 1959 cuando terminó el partido entre Liverpool y Danubio. El juez había suspendido el partido cuando ambos equipos jugaban para mantener la categoría.

Carlos Gómez
El primer asesinado vinculado a un espectáculo deportivo en Uruguay fue Carlos Gómez, el 22 de setiembre de 1957.

La cancha de Belvedere era donde transcurría el partido donde Sud América le gabana 2 a 1 a Progreso. En el entretiempo, como era de costumbre, las hinchadas se cambiaron de lugar para seguir el ataque de su equipo. 

Gómez, un corpulento taxista de 33 años, fiel seguidor de Sud América, se enfrentó en solitario a un grupo de hinchas del rival que le dieron una golpiza hasta ocasionar su muerte.




 

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