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Así fue como Morabito y los otros tres detenidos se escaparon, según dueña del apartamento

El mafioso italiano era el único que hablaba e insistía con que le dieran la llave de la vivienda 

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24 de junio de 2019 a las 17:40

“Deme la llave, deme la llave”. La impaciencia acaparó el tono de voz de Rocco Morabito cuando dio la orden. Eran las 23:30 horas del domingo 23 de junio y el rey de la cocaína en Milán, Italia, estaba parado en el comedor del apartamento de la jubilada uruguaya Élida Ituarte, exigiéndole que le diera la llave. 

“Somos del consorcio, venimos a arreglar un caño”, insistió Morabito. A su lado había dos hombres que no emitían palabra. Vestían ropa azul de pies a cabeza —pantalones de jean, buzos y gorros de lana— y miraban impacientes al líder del grupo, que llevaba la voz cantante. 

Ituarte se había acostado minutos antes. No había escuchado ruidos, pero supo que algo pasaba cuando la luz del comedor se encendió. Se incorporó y fue hasta ahí para saber qué había pasado. No obstante, antes de llegar a la habitación principal del apartamento ubicado en el quinto piso, se encontró con tres hombres a los que desconocía parados en medio del pasillo. 

Enseguida supo que habían forzado la persiana plástica de la única ventana que hay en el comedor, que da a un balcón con vista a la parte posterior del edificio. A la derecha, quien se pare allí verá un hotel con decenas de habitaciones idénticas. A la izquierda, murallones de concreto, tejido de púa y la torre de vigilancia de la Cárcel Central, contigua al edificio donde Ituarte vive sola desde hace tres años, ubicado en la calle San José, en el centro de Montevideo.  

Morabito, Acosta, Sinópoli y Díaz 

Morabito fue capturado por la policía uruguaya el 3 de setiembre de 2017 y posteriormente recluido en Cárcel Central, a la espera de su extradición a Italia. En prisión, el italiano coincidió con Leonardo Abel Sinópoli Azcoaga, requerido por la Justicia de Brasil; Matías Sebastián Acosta González, que esperaba su extradición a Brasil; y Bruno Ezequiel Díaz, requerido por la Justicia argentina. 

Este domingo, exactamente 1142 días después de la captura del rey de la cocaína en Milán, los cuatro detenidos se fugaron de Cárcel Central. El Ministerio del Interior informó que se escaparon de allí a través de un boquete, caminaron por la azotea del centro penitenciario, coparon “una finca lindera a la que accedieron por una banderola” —la de Ituarte— y huyeron a la medianoche. 

Sin embargo, Ituarte expresó que a su vivienda solo entraron tres personas y que ella solo interactuó con una. No los reconoció cuando la increparon en la madrugada, pero este lunes, apenas vio una foto del italiano no lo dudó: “¡Era él!’, exclamó, y acotó que “ahora está mucho más flaco”.

Según dijo Ituarte a El Observador, Morabito no elevó el tono de voz. Repitió una y otra vez que necesitaba que le diera la llave del apartamento para poder salir. “Pero yo solo quería saber cómo habían hecho para entrar y por qué estaban allí”, afirmó. El intercambio duró varios minutos y los pretextos que él dio fueron diversos: desde que eran plomeros que iban a arreglar las cañerías del edificio hasta que su hija estaba enferma y le urgía ir a verla.  

Los otros dos detenidos se mantuvieron callados y eran muy jóvenes, según la dueña del apartamento. Por lo tanto, es improbable que fuera Sinópoli, que ronda la edad de Morabito y está acusado de los siguientes delitos: hurto, falsa declaración, falsificación y uso de documentación pública falsa, y falsificación y uso de documentación privada apócrifa. Brasil solicita su extradición desde noviembre de 2014, para que cumpla una condena de 21 años.  

Finalmente, Ituarte le entregó la llave a Morabito y a los otros hombres, quienes se apresuraron a abrir la puerta del apartamento, bajar hasta la planta baja y salir del edificio. Minutos después, Ituarte también bajó y le contó lo que había pasado al funcionario de la policía que hacía guardia en una garita, ubicada en el límite entre el edificio y la entrada de autos de Cárcel Central. 

Entonces Iruarte aún desconocía la identidad de los tres hombres: creía que había sido víctima de un copamiento convencional. Cerca de la una de la madrugada, funcionarios policiales fueron a su casa a tomarle la denuncia. “Usted, cuando esté solita, mire siempre adentro de los roperos”, fue uno de los consejos que le dieron intentando tranquilizarla, según contó la mujer.

Este lunes al mediodía, la policía científica entró al apartamento de Ituarte, luego de haber inspeccionado la cárcel para desentrañar los detalles de la fuga. Los cinco funcionarios —dos mujeres y tres hombres— permanecieron en el balcón durante cinco minutos, para tomar fotos de la persiana forzada y del entorno. Luego, un funcionario de mayor jerarquía interrogó a Ituarte en busca de los detalles del copamiento.

La mujer precisó que los delincuentes se habían llevado un monedero que tenía cerca de $ 3.000, describió cómo estaban vestidos y dio las mismas explicaciones que minutos antes había relatado a los periodistas. 

El Observador intentó sin éxito comunicarse con autoridades policiales y del Instituto Nacional de Rehabilitación. Ante la consulta de cómo huyó el cuarto integrante del grupo y cómo es posible que el funcionario policial que estaba en la garita no los haya visto saliendo del edificio, dado que estaba al lado, fuentes policiales dijeron que la información únicamente será comunicada a través de los canales oficiales. 

Italia pidió "explicaciones inmediatas"

El ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, pidió este lunes explicaciones al Poder Ejecutivo liderado por Tabaré Vázquez tras la fuga y prometió que se le va a "dar la caza" a Morabito esté donde esté. "Pedimos explicaciones inmediatas al gobierno de Uruguay", escribió en un comunicado enviado a la prensa. "Le vamos a dar la caza donde esté", prometió en el breve documento oficial.

El Poder Ejecutivo aún no se pronunció sobre el tema. 

Inteligencia carcelaria advirtió sobre la fuga un año atrás

Inteligencia carcelaria advirtió hace un año sobre los planes de fuga de los reclusos, pero pese a que el documento fue enviado al Instituto Nacional de Rehabilitación, el Ministerio del Interior se enteró de su existencia este lunes. 

Según el documento, al que accedió VTV y que está fechado el 6 de junio de 2018, Morabito tenía planes de fugarse por el sexto piso de la Cárcel Central, desde donde pasaría al techo de un supermercado y desde allí entraría a un apartamento. En ese apartamento lo esperarían cómplices que lo ayudarían a terminar la fuga. Si bien el plan no se habría cumplido al pie de la letra, el documento que partió desde el departamento de Investigación y Análisis Penitenciario alertaba el escape y tiene puntos de contacto con lo que sucedió. 

 

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