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Atchugarry, un artista que conquista el mundo

El escultor uruguayo inaugura una muestra retrospectiva en Roma, representa a Uruguay en Expo Milán con una obra y participa en otra exposición en Amberes junto con un libro sobre sus trabajos

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24 de abril de 2015 a las 19:40

La vida de Pablo Atchugarry transcurre entre dos paraísos terrenales: Lecco, una ciudad al norte de Italia, a orillas del lago de Como, y en Manantiales, entre el bullicio de Punta del Este y la tranquilidad del campo y el mar. Pero el escultor uruguayo también suele estar de viaje por Europa, Estados Unidos y América Latina.

Su pasión por el arte comenzó a una edad muy temprana, pero fue una vez que profundizó en este camino y tras haber probado varias ramas que encontró en el mármol su verdadera fascinación. El tipo de mármol que utiliza como materia prima en la mayoría de sus obras es el mármol de Carrara. Es decir, el mismo que Miguel Ángel consideraba una “piedra preciosa”.

Su obra es reconocida a nivel mundial y hay piezas desde la parada 1 de la Mansa en Punta del Este hasta la avenida Princesa Grace en Montecarlo, Mónaco. Crea esculturas de todo tipo: grandes y pequeñas, con valores que pueden oscilar entre algunos miles de dólares y un millón.

Arte físico

Es probable que cuando uno ve una obra del escultor de 60 años no sea del todo consciente del trabajo que requiere esculpir mármol. Implica un desgaste tanto psicológico como físico. Los bloques de materia prima son levantados por grúas que llegan a soportar hasta 3.000 kilos, para luego, con tapabocas y protectores para oídos, darles forma usando amoladora y martillo.

Utilizando este noble material, Atchugarry ha hecho grandes obras, como La lumière y La piedad, esta última esculpida entre 1982 y 1983. “Cuando realicé mi Piedad, quise de alguna manera, hacerle un homenaje al gran escultor que fue Miguel Ángel y a la temática que lo acompañó a lo largo de su vida”, dice Atchugarry en la página web de su fundación homónima, situada en la ruta 104.

La Fundación Pablo Atchugarry fue inaugurada en 2007 como un espacio para que artistas y público en general puedan intercambiar, promover y difundir las manifestaciones artísticas. La entrada es gratuita y en el predio hay un parque de esculturas con obras propias del autor y de otros artistas.

Pero su arte ha trascendido las fronteras de Uruguay y creado un puente entre Europa y América, con exposiciones y obras en varios museos de distintas partes del mundo.

Por Europa

Desde el viernes 22 de mayo de 2015 hasta el 7 febrero de 2016, el escultor presentará una retrospectiva llamada Pablo Atchugarry. Città Eterna, eterni marmi en el Museo de los Foros Imperiales y Mercado de Trajano de Roma. La exposición nace como un proyecto del escultor y de Sylvia Irrazábal, directora de Cultura del Instituto Ítalo-Latino Americano. Consiste en una selección de 40 obras, 10 de ellas monumentales y que serán expuestas al aire libre, casi todas esculpidas en mármol de Carrara.

Esta exposición, como bien evoca su nombre, recorre a través del mármol de Carrara el Renacimiento de Miguel Ángel, pasa por el Barroco de Bernini y finalmente llega a la actualidad. Una recorrida a través de la historia del arte y del mármol mismo.

El complejo arquitectónico donde se apreciarán las obras contará con cuatro pisos en perfecta armonía. Las habitaciones de cada nivel contienen pequeñas composiciones en mármol de Carrara, así como también en la última técnica del artista, que es el bronce pintado.

Como dice el comunicado de la muestra: “Admirando las obras monumentales, que para la ocasión se expondrán en el exterior, se entiende por qué ese camino que se emprendió hace más de dos mil años tiene su conclusión lógica aquí”.

Asimismo, en otra ciudad italiana importante, Milán, se podrá apreciar la obra de Atchugarry. En el marco de Expo Milán 2015, que se desarrollará entre mayo y octubre en la ciudad del norte de Italia, el escultor creó una pieza especial para el pabellón de Uruguay.

Se trata de La vida después de la vida, una pieza de 5 metros que está apoyada en una base circular de 2 metros de diámetro en acero, el cual indica su nombre en cinco idiomas. La obra fue tallada en una madera de olivo de 800 años de antigüedad que el mismo Atchugarry encontró en un vivero italiano y que, después de muchos años, trabajó en su taller en Lecco.

En el sitio web del pabellón uruguayo en Expo Milán, Atchugarry contó sobre el proceso de creación de esta obra: “Un día después de mucho tiempo, escuché su voz aún más nítida y entonces comencé a esculpirlo, pensando que esta maravilla de la naturaleza estaba viva y que necesitaba del arte para continuar su camino”.

A kilómetros de allí, en Amberes, Bélgica, el 1o de junio, la empresa multinacional de origen belga Katoen Natie, con motivo de su 160o aniversario, realizará una exposición. Titulada Arte desde América Latina, la muestra se presentará como la historia de la incorporación de la obra de Atchugarry a la colección de la compañía.

A su vez, se presentará el libro de igual nombre que, entre otros artistas latinoamericanos, también aborda la obra de Atchugarry y lleva en la tapa una pintura de otro maestro uruguayo, Joaquín Torres García.

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