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Aumentaron los asaltos a supermercados y ahora son más rápidos pero menos violentos

Luego de los talleres que ofreció la cartera de seguridad a los empleados de las grandes superficies, los asaltos tienen menos violencia

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15 de noviembre de 2018 a las 05:04

Los asaltos a los supermercado llevaban un promedio de dos minutos y medio en 2017. Pero este año demoraron en promedio apenas 30 segundos en agarrar del dinero y salir del local, según datos a los que accedió El Observador de robos que sufrieron supermercados del grupo Ta-Ta.

Además de lograr su objetivo de forma más rápida, este año la delincuencia golpeó con dureza a las grandes superficies y se multiplicaron el número de rapiñas a supermercados. Según informó Daniel Menéndez, gerente general de la Asociación de Supermercados del Uruguay,  la cantidad de asaltos a las grandes superficies “es mucho más que el doble” que los que hubo en 2017, y el abanico de soluciones que entonces les ofreció el Ministerio del Interior se limitó a una oferta de cursos para que el personal de la empresa sepa cómo responder ante un acto de violencia de este tipo.

Durante 2018 los asaltos a los comercios de Ta-Ta aumentaron a más del doble: el año pasado se habían registrado 17, y este año hubo 37. No hay datos precisos de robos al resto de los supermercados.

De todos modos, en la empresa se celebra que se haya percibido una disminución de la violencia en las rapiñas gracias a lo que aprendieron sus trabajadores luego de ochos meses de un ciclo de talleres semanales que implementó el Ministerio del Interior con el fin de enseñar los pasos a seguir durante un asalto y que culminaron este miércoles. 

Los cursos fueron una de las respuestas que ofreció el ministro Eduardo Bonomi al incremento de la inseguridad en los locales comerciales, cuando las autoridades de la ASU comenzaron a reunirse con el secretario de Estado entre fines del año pasado y comienzos de 2018.

En ese tiempo, recordó el gerente de Gestión Humana y Relaciones Institucionales de Ta-Ta, Enrique Herrera, los asaltos ya subían a ritmo de vértigo: cuando todavía no había terminado noviembre de 2017 los comercios de esta firma habían sufrido el doble de asaltos respecto a 2016. Y la violencia, que ahora se redujo, entonces aumentaba a la par.

Los cursos se dividieron en dos líneas de capacitación. Una de ellas, a cargo de la psicóloga Gabriela Maidana –del Centro de Atención a las Víctimas de la Violencia y el Delito del Ministerio– apuntó a brindar herramientas para la contención emocional que debe dirigirse de inmediato hacia una persona que haya sido víctima de una rapiña.

“Una de las cosas que más rescatamos todos los que colaboramos son los consejos sobre cómo ayudar y aconsejar a una persona que atravesó por una situación violenta”, dijo Herrera a El Observador.

La otra parte de la capacitación fue la que brindó Washington Pereira, capitán de la Guardia Republicana. Pereira les dio a los 1.200 trabajadores que participaron una serie de “tips” sobre qué hacer cuando alguien irrumpe a los gritos con un arma en la mano y exigiendo que se abran sin perder tiempo las bandejas de las cajas registradores.

El objetivo era que todos entendieran que nadie debe resistirse al robo si quiere conservar la vida.

 “Ahora, automáticamente cuando se generaba el robo, la persona entregaba la caja, se tiraba al piso, no respondía, no reaccionaba, nadie se hacia el héroe entonces el ladrón encontraba la plata y no había otra situación que le generara fricción”, dijo Herrera.

Los cursos se organizaron luego de dos muertes violentas en supermercados. En febrero fue asesinada Florencia Cabrera, de 26 años, cajera del supermercado Vero en La Blanqueada por el delincuente Damian Pastorino, apodado el Kiki. Y el 29 de abril fue asesinado por un rapiñero Nicolás Pereira, un joven de 22 años que trabajaba en el local de Kinko de Sarmiento y Obligado y que intentó defender a su compañera en el asalto.

Consultado si, de alguna forma, lo que se generó ahora es un camino más llano para que el delincuente cumpla su objetivo, respondió que “lamentablemente es así”.

“Es mirar para abajo, no responder, no generar ningún movimiento físico que le genere la duda de que estas buscando algo para reaccionar contra él”, explicó.

Desde la cadena de supermercados El Dorado, que opera en varios departamentos del interior del país, aseguraron que desde 2014 en los locales ocurrieron robos con violencia y armas de fuego incluidas. En 2014 hubo cuatro asaltos en Maldonado, en 2015 hubo una rapiña en el Chuy y en 2016 otra en Aiguá (Maldonado). En esa última ocasión, el robo fue con copamiento incluido. Según señalaron a El Observador desde El Dorado, los asaltos violentos que eran frecuentes en los supermercados de Montevideo, también comenzaron a vivirse en el interior. 

Otras propuestas

Otra de las alternativas que se había ofrecido era reforzar la custodia en más de 200 supermercados con el servicio de policías eventuales, que harían guardias de ocho horas en las puertas de los locales. Los guardias de la seguridad privada, según han advertido los expertos, o no están armados o no están capacitados para enfrentarse a los delincuentes.

En esos encuentros también se había hablado que, justamente, los guardias de seguridad fueran entrenados por la cartera de seguridad, y que hubiera una coordinación técnica entre las cámaras de los supermercados y la tecnología de información que usa la Policía

Pero todo ello quedó “en stand by” y eso molesta al gremio, dijo Menéndez. “Para qué seguir insistiendo a esta altura… Las rapiñas aumentaron, pero nosotros somos solamente una actor más del país que las sufre”, afirmó.

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