5 de octubre de 2014 20:26 hs

Disculpenme pero no puedo seguir haciendo esperar a Larrañaga. A Jorge no lo puedo hacer esperar”, dijo ayer el candidato presidencial blanco en la puerta del club Unión Agraria de Paso de la Arena. La gente lo demoraba con sus pedidos de selfies, fotos y autógrafos cuando le avisaron que Larrañaga lo aguardaba en la puerta del club para empezar el evento. Y el candidato blanco ya se ha dado cuenta que, sobre todo en este tramo de la campaña electoral, ya no puede prescindir de su compañero de fórmula y no solamente en asuntos formales.

De hecho fue Larrañaga el que la semana pasada se encargó de apurar el anuncio de que, en caso de ganar las elecciones, el Partido Nacional no aumentará la edad mínima para jubilarse.
Ayer, Lacalle Pou replicó las palabras de Larrañaga y anunció que, tomando como base un proyecto de ley presentado en su momento por el diputado Daniel Mañana, si llega a la presidencia permitirá que aquellas personas que se retiren de su actividad laboral, puedan retornar al trabajo con la condición que sigan aportando a la seguridad social.
Este proyecto fue presentado por Mañana cuando pertenecía al sector Alianza Nacional -luego migró a Todos- y tuvo la anuencia de Larrañaga.

Consultado por El Observador, Lacalle Pou explicó que la iniciativa no solo apunta a mejorar la economía de las personas sino a evitar que queden excluídas de la sociedad (ver apunte).
Una vez arriba del escenario del club Defensa Agraria, los candidatos fueron vivados por los presentes y el que se llevó los gritos más fuertes de respaldo fue Larrañaga cuyo discurso fue interrumpido más de una vez con aplausos. En esas zonas alejadas del centro de la ciudad, Larrañaga votó mejor que Lacalle Pou en la interna del 1 de junio pese a que perdió la contienda. El Partido Nacional necesita evitar una fuga de ese apoyo wilsonista si quiere ganar en las elecciones nacionales.

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“Me siento orgulloso de que el Partido Nacional haya tenido uno de los presidentes más jóvenes de la historia y de que ahora tenga a uno de los candidatos presidenciales más jóvenes”, dijo Larrañaga en referencia al expresidente Luis Alberto Lacalle y al hijo de éste que lo aplaudía a su lado.

Una vez más, Larrañaga cumplió el rol de ariete blanco y le respondió al presidente José Mujica quien trató de “alma podridas” a quienes se oponen a la llegada a Uruguay de seis presos de Guantánamo. “No creo que exista un insulto peor que el de ‘alma podrida’. Es, además, un insulto viejo que pertenece al pasado. Los jovenes casi no lo conocen. Pertenece al pasado, como pertenecen al pasado muchas de las cosas de este gobierno”, agregó.
A su turno, Lacalle Pou dijo que su discurso y el de Larrañaga se han ido acercando de tal forma que ya no se acuerda de qué cosa dijo quién. Y luego, utilizó un término acuñado por Larrañaga. “Ahora están agitando el cuco del 2014. Y a ellos le respondemos: no vamos a subir la edad para jubilarse”, dijo repitiendo lo anunciado por su compañero de fórmula la semana pasada.

Y luego lanzó la propuesta de permitir que los jubilados puedan volver a trabajar. Después, y antes de terminar su discurso, hizo alusión a unas palabras de Larrañaga y al mirar a su costado, vio que su compañero de fórmula se había corrido al borde del escenario para saludar a un niño. “Te me fuiste lejos”, le dijo Lacalle Pou a Larrañaga invitándolo a acercársele. En esa cercanía se juega buena parte de la chance electoral de los blancos.

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