13 de mayo 2014 - 18:05hs

Llegó distendido. Vestía sacó azul y camisa celeste sin corbata. Habló de Wanderers, que puede salir campeón este fin de semana, de los goles que hizo el imparable Chapita Blanco y que el club de sus amores en 1931 ganó el último campeonato uruguayo amateur. Recitó de memoria la alineación de Uruguay del 70 que salió cuarta en México. Junto a él estaba el diplomático Julio Lacarte Muró, uno de sus asesores, de 93 años, que en aquel año era el presiente de la AUF.

Adentro, en una chopería de 21 de Setiembre y Bonpland, lo esperaba un grupo de jóvenes egresados de la Universidad de Montevideo, organizadores de la reunión, que primero dudaron en preguntar y luego lo tuvieron más de una hora y media. También estaban otros de sus asesores, en economía, política exterior, educación y seguridad.

Pedro Bordaberry, candidato de Vamos Uruguay, se sentía cómodo en ese ambiente. La reunión fue en la noche del lunes, horas después de la reunión del presidente José Mujica con Barack Obama en Washington. “Se terminó el yankees go home, se terminó de pagar parte de la deuda, se cayó el muro de Berlín, y Vietnam tiene un TLC con Estados Unidos”, dijo. La discusión ya no es entre derecha e izquierda sino entre populismo y no populismo, reflexionó.

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Pidió cambiar el formato porque anunció le interesaba conocer de qué querían hablar los profesionales. De todos modos, comenzó hablando él y eligió referirse a la educación, que es “la urgencia más grande que tiene Uruguay” y en particular, la educación media, donde los niveles de deserción y repetición “hace rato que están con las alarmas sonando”.

Recordó que hubo acuerdos políticos del gobierno con la oposición para la educación “que fracasaron en la gestión de los recursos”.

Propuso un mínimo de 200 días de clase –proyecto que presentó en el Senado y que se discutirá el mes próximo–; que el primer ciclo llegue hasta las 14 años; que haya liceos con gestión comunitaria; cambios en la organización; y mejoras en la formación docente.

Una profesional le preguntó cómo lo iba a financiar.
“Con gestión”, respondió. “Hoy se invierten US$ 2.500 millones y no se controlan los resultados. En la educación es esencial evaluar no para sancionar sino para ver si se están cumpliendo los indicadores propuestos y si no, redireccionar”.

El precandidato propuso que se paguen “bonos y aumentos” en base a la obtención de resultados en todas las áreas de actividad. Pareció que se refería sólo a la educación, pero luego un asesor del candidato explicó a El Observador que el pago por productividad será en general si llega a ser gobierno.

El público lo llevó al terreno político. “Gane quien gane no habrá mayoría parlamentaria y eso es bueno”, opinó Bordaberry. Con esa mayoría “te relajás”. De otra manera, “uno está obligado a negociar y a escuchar a todos”.

“El Frente Amplio se deja presionar con los lobby”, “el gobierno recibe presiones y nosotros también”, dijo Bordaberry, para quien el secreto está en tomar decisiones pensando sólo en el interés general.

Dijo que se tiene fe para ganarle en el balotaje a Tabaré Vázquez y afirmó que Larrañaga no le gana .

Llegaron más preguntas. Anunció que no cambiará la reforma de la salud iniciada en el gobierno anterior, pero cuestionó que las mutualistas se parezcan ahora a los hospitales. “ASSE tiene 400 mil usuarios menos, el doble de presupuesto y está peor. Eso no puede ser”, se quejó.

Un asistente le pidió que dijera tres cosas buenas del gobierno y tres malas. Empezó por las buenas y de inmediato mencionó al Plan Ceibal – “que no me escuche Germán Rama” bromeó–. “Es bueno y es cierto que no se preparó a los docentes”, dijo.

En segundo lugar mencionó la política económica que fue continuista, y la ley de inversiones.

El tercer aspecto positivo fue para el sector agropecuario y la ley forestal, aunque a veces “se pega un grito de guerra” contra el campo.

La lista negativa le salió más fácil: seguridad, educación, hacer cambios en la economía, política exterior y en las empresas públicas. Criticó la regulación de la marihuana y las relaciones con Argentina.

También reiteró algunos conceptos que ya había manejado como bajar los cargos de confianza a la mitad; terminar con la diplomacia presidencial; fortalecer a los negociadores de la cancillería; e impulsar cambios al IRPF.

Lo impositivo interesó al auditorio. Bordaberry quitó esperanzas a los que creen que se puede derogar el Impuesto a la Renta que fue la estrella de la reforma tributaria del año 2007. “El que te diga que en 2015 sacará el IRPF –que recauda US$ 1.400 millones al año– no es viable”, “aunque tengo unas ganas bárbaras”.

Explicó que después de estabilizar el déficit fiscal se podrán hacer cambios, como no cobrarlo a las horas extras, subir los montos mínimos, estudiar deducciones por hijos que estudien, y no cobrarlo a los emprendedores menores de 23 años.

Ya sin el saco puesto, y al no haber más preguntas, el candidato agradeció la invitación, recibió aplausos y siguió su marcha. Lo esperaban los murguistas de Daecpu donde seguramente no tiene muchos votantes.

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