2 de septiembre de 2014 19:09 hs

Anuncios y señales. Así podría resumirse la extensa presentación de ayer del candidato del Partido Colorado, Pedro Bordaberry al dar a conocer su propuesta económica para el caso de ser electo Presidente.

Las propuestas, "quince compromisos", apuntan a bajar la inflación y el déficit fiscal que “está fuera de control”. No habrá aumento de impuestos y por el contrario se recortará el IRPF para favorecer a los trabajadores. Con los ahorros por un cambio en la gestión habrá rebajas de tarifas públicas.

La señal política fue mostrar un equipo “probado y con experiencia”, desmarcándose de sus rivales, Tabaré Vázquez y Luis Lacalle Pou, que optaron por dar a conocer de antemano quienes serán sus ministros de Economía.

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La sede de Vamos Uruguay estaba repleta de economistas y contadores, pero fue notoria la presencia de un abogado: Alejandro Atchugarry, el hombre que comandó la economía en la crisis de 2002 con Jorge Batlle en la Presidencia.

Atchugarry, alejado de la política por voluntad propia, estuvo unos minutos, saludó y se fue.

Rodenado al candidato se ubicaron hombres como Isaac Alfie, ministro de Economía que sucedió a Atchugarry cuando el PIB empezó a crecer; los exsubsecretarios Max Sapolinsky y Alvaro Rosa; Ricardo Zerbino primer ministro de Economía tras el regreso de la democracia en 1985 con Julio María Sanguinetti de presidente; Alberto Bensión a quien Batlle lo cambió en plena crisis cuando el Partido Nacional le quitó el respaldo político; Ariel Davrieux, que estuvo dos períodos al frente de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto; Lucio Cáceres que comandó Transporte; Carlos Sténeri que reperfiló la deuda; y el contador Humberto Capote que presidió el Banco Central.

Atrás, casi escondido entre el público, se ubicó Leonardo Costa, exprosecretario de Presidencia entre los años 2000 y 2005, cuando Bordaberry fue ministro de Turismo e Industria. Costa no piensa en regresar a la actividad política, según supo El Observador.

Bordaberry aprovechó ese escenario para pasar facturas al gobierno y al candidato del oficialismo. No mencionó a Lacalle Pou.

El presidenciable colorado dijo que sentía “orgullo” por su equipo que, a pesar de lo que proponía Tabaré Vázquez y el Fondo Monetario Internacional (FMI), decidió pagar la deuda para que el país no entrara en default. “Lo que propuso Vázquez y el FMI es lo que hizo Argentina, miren el contraste”, afirmó ante un público que lo interrumpió pocas veces con aplausos.

Las críticas también fueron para el candidato a vice del oficialismo, Raúl Sendic, por su gestión en Ancap, organismo que el año pasado perdió US$ 169 millones, y por las pérdidas de Alur, el proyecto energético de Ancap en el nrote del país.

Cuando habló del “despilfarro” de los dineros públicos, Bordaberry volvió sobre Sendic. Dijo que el hoy candidato a vice del Frente Amplio “reparte dinero” en Bella Unión como al club de fútbol La Bomba que le dio U$S 50 mil, reveló. También criticó al Frente por “privatizar” la generación de energía a lo que tanto se opuso.

Anunció que con los colorados en el Poder Ejecutivo se pasará “de la inercia a la acción”, “se quitará el piloto automático” con un equipo que “no hará aventuras” pero que tomará la iniciativa.

Propuestas.

“El primer compromsio es dar jaque mate a la inflación”, dijo Bordaberry apoyado en un power point y con pantallas que le orientaban en su discurso. Anunció que la reducirá a estándares internacionales de entre 2% y 5% en un plazo de tres años.

Actualmente el Indice de Precios al Consumo es 9,06% y está fuera del rango meta del Banco Central.
Otra imagen a su espalda mostró la evolución del déficit fiscal en el gobierno de José Mujica.

De 1,1 del PIB en 2011, se pasó a 3,3 en 2014. Para enfrentarlo propuso “recomponer el resultado histórico de las empresa públicas”, es decir que las compañías en manos del Estado pasen a dar dinero “como lo hicieron históricamente”.

Pero también anunció un nuevo plan de manejo de deuda que difiere de lo hecho por el gobierno. Fue ahí cuando Bordaberry propuso utilizar parte de las reservas del Banco Central, unos US$ 3.300 millones. Explicó que hay US$ 18.000 millones de reservas (unos US$ 10.000 millones son de encajes de bancos privados) por lo cual unos US$ 8.000 millones son del Estado.

De ese monto, según lo explicó Alfie a El Observador, se utilizarán US$ 3.300 millones “para cancelar notas en pesos de valor nominal de corto plazo” lo que aliviaría el pago de intereses en algo más de US$ 500 millones anuales.

El exministro aseguró que esa propuesta no implica “riesgos” para la estabilidad del país. “Es volver a las reservas que teníamos hace un año atrás y hace un año nadie decía que con US$ 15 mil millones de reservas había un riesgo para la Economía”. “No es vender el oro”, acotó.

“Hoy el país tiene una deuda cara y exceso de reservas. La propuesta es amortizar parte de la deuda para achicar la cuenta de intereses”, explicó Alfie. Ese ahorro, permitirá abatir el déficit fiscal en un punto, según los técnicos.

Bordaberry terminó su discurso, se bajó del estrado y fue saludado por su gente. Volvió a su despacho y se reunió, como antes de los anuncios, con su compañero de fórmula, Germán Coutino.

Cambiar el gasto

Bordaberry propone una serie de recortes. No cubrir todas las vacantes en la administración, terminar con cargos de confianza y con los embajadores políticos. Mantendrá el gasto social y la negociación colectiva. Aumentará los recursos para educación, ciencia y tecnología. También gastará más en los pasivos. Propone pagar una partida anual de $ 8.000 a los que jubilados que ganen $ 10.000 por mes. Esa medida tiene un costo de US$ 136 millones al año. “Menos de lo que perdió Sendic el año pasado en ANCAP” dijo Bordaberry.

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