Según el magistrado Carlos Velloso, que hasta enero pasado presidió el TSE, y que fue quien advirtió de la irregularidad, el elevado número de electores "fantasmas" no quiere decir que puede haber un fraude deliberado en las elecciones.
Los cerca de diez millones de votantes inexistentes representan el 8 por ciento de los 125,9 millones de electores habilitados para las elecciones de octubre en las que Brasil elegirá presidente de la República, los 27 gobernadores, diputados federales y regionales y un tercio del Senado.
En Brasil el voto es obligatorio para las personas de entre 18 y 70 años de edad, y el ciudadano que no acuda a las urnas tiene que justificar su ausencia en un documento.
"No podemos racionar por lo excepcional, imaginando que la mayoría es deshonesta y que cederá el título para que otro vote o que títulos serán robados", expresó De Mello.