Por César Muñoz Acebes, EFEBush, que llegó este lunes a Praga, ha retomado el sueño del viejo proyecto de "Guerras de las Galaxias" del icono republicano por definición, Ronald Reagan, y ha apostado por un sistema para derribar proyectiles lanzados contra territorio estadounidense.
Ahí es donde entran la República Checa, donde EEUU pretende colocar un radar, y Polonia, donde cavará silos subterráneos para diez interceptores, y que no por casualidad será otra de las paradas de su gira europea de ocho días.
Putin rechaza el proyecto de BushEl presidente ruso, Vladimir Putin, sugirió en Moscú que apuntará los misiles rusos a Europa por primera vez desde el fin de la "guerra fría" si Washington no ceja en su empeño.
En el avión presidencial de camino a Praga, el consejero de Seguridad Nacional de EEUU, Stephen Hadley, respondió que "ha habido una subida en el tono del discurso. Creo que eso no ayuda", al reiterar que el sistema no supone una amenaza para Rusia.
El viceprimer ministro checo, Alexandr Vondra, dijo a la prensa que el propósito de Moscú es "extender el miedo".
"Definitivamente no queremos caer de nuevo bajo la influencia rusa", manifestó Vondra.
Varios cientos de personas protestaron hoy contra la visita de Bush en las cercanías del Castillo de Praga, donde celebrará la mayoría de sus reuniones mañana, martes, y otro centenar de jóvenes comunistas lo hizo frente a la Embajada estadounidense.
Mañana está convocada otra protesta en las inmediaciones de la zona militar de Jince, a unos 70 kilómetros al sudoeste de Praga, donde está previsto que en 2012 funcione el radar si siguen adelante los planes de EEUU.
El sábado pasado decenas de miles de personas se manifestaron en la localidad alemana de Rostock y un millar resultaron heridas en enfrentamientos con la policía.
El jueves, Bush se reunirá con un Putin, a quien intentará convencer de que el escudo está dirigido a anular la amenaza de Irán y de países semejantes.
La jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, ha dicho que el sistema debería estar integrado en la estructura de la OTAN, en lugar de basarse en acuerdos bilaterales de Washington con Praga y Varsovia, algo con lo que estuvo de acuerdo hoy el checo Vondra.
Estas diferencias, junto con los desacuerdos sobre qué hacer para detener el cambio climático, auguran que Bush deberá sudar la gota gorda en la gira que comienza hoy y que se plantea como una de las más difíciles de su mandato.