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16 de diciembre 2020 - 5:03hs

Se iba el año 2018 y el Frente Amplio insistía por última vez en la aprobación de la trabajosa ley de financiamiento de los partidos políticos. El acuerdo interno pendía de un hilo y todas las miradas estaban puestas en el rebelde Darío Pérez. “Voy a colgarla en el ángulo”, dijo el frenteamplista antes de retirarse de sala y dejar a los suyos en minoría. En sala, sus propios compañeros lo acusaron de “traición”.

El fin de un año legislativo a veces puede guardar un trago amargo para los representantes del oficialismo. 

Blancos y colorados, que en esa sesión de 2018 constituyeron la mayoría circunstancial y lograron que se pospusiera un proyecto al que también se oponían, probaron este martes el sinsabor de la rebelión de un socio, cuando Cabildo Abierto unió fuerzas con el Frente Amplio y el Partido Ecologista Radical Intransigente (PERI) y aprobó por 54 votos en 97 un polémico proyecto de ley que impone límites a la explotación forestal.

El debate tuvo cruces subidos de tono entre diputados de los partidos coaligados y hasta un pedido de veto por parte del colorado Felipe Schipani para el caso de que la norma prospere en el Senado. 

La iniciativa del partido de Guido Manini Ríos –que estipula que "la superficie total de bosques de rendimiento y generales en todo el país, no podrá superar el 10%" y "queda limitada a los suelos de prioridad forestal"– choca con la concepción que tiene la mayoría del gobierno respecto a la actividad forestal y los incentivos.

Entre eso y las "graves consecuencias" que auguran si la norma prosperara, dirigentes consultados por El Observador señalaron que la posibilidad del veto sería una alternativa a considerar “si el texto saliera tal cual” se votó este martes, pero que hay "confianza" en que el Senado logre imprimir modificaciones que reúnan “mayores consensos”.

De hecho, fuentes políticas informaron a El Observador que el coordinador de la bancada blanca en el Senado, Gustavo Penadés, ya ha hablado con Manini Ríos de la necesidad de dar un tratamiento con mayor "prudencia" en la Cámara Alta y arribar a una fórmula de consenso. Las fuentes añadieron que el líder de Cabildo Abierto expresó estar dispuesto a mantener un "diálogo abierto" y estudiar posibles modificaciones. 

Por su parte, el diputado Juan Martín Rodríguez, que coordina la bancada nacionalista en la Cámara Baja, dijo confiar que “en el Senado, si impera la lógica, se estudiará y se podrá arribar a un proyecto consensuado”.

Un camino "poco serio" 

La discusión en Diputados este martes tuvo dos ejes: blancos y colorados cuestionaron la conveniencia de limitar la explotación forestal, pero por sobre todo criticaron las formas en las que se llevó el asunto al plenario.

El origen del proyecto se remonta a mayo, cuando los legisladores de Cabildo Abierto presentaron un texto de tres artículos en el cual se limitaba "la aprobación de los proyectos forestales de bosques de rendimiento que sobrepasen densidades de siembra de 150 árboles", entre otras cosas. 

En el marco de ese proyecto se recabó la opinión del Ministerio de Ganadería y otros expertos, pero en noviembre el diputado cabildante Rafael Menéndez presentó otro texto de siete artículos.

Mientras que los detractores del proyecto señalan que se trata de un texto "sustancialmente distinto" al original y que por eso correspondía estudiarlo con detenimiento, desde Cabildo Abierto, el Frente Amplio y el PERI argumentaron que no hacía falta volver a recibir delegaciones. 

"El proyecto tiene relación con uno que hace ocho meses entró a comisión. No podemos pasar otro año estudiando", dijo Alfredo Fratti del MPP.

Desde el Partido Nacional, el Partido Colorado y el Partido Independiente, sin embargo, arreciaron las críticas. Si bien hubo señales de disposición a revisar aspectos de la normativa, los legisladores del oficialismo cuestionaron la "celeridad" con la que se procuró imponer la discusión, al tiempo que advirtieron sobre las consecuencias económicas de aprobar la propuesta, así como el "daño" a la "seguridad jurídica" propia de Uruguay.

"Modificar la ley forestal entre gallos y medianoches, implica toquetear y manosear esas políticas de Estado que los diferentes partidos han tenido en mas de 30 años", dijo el nacionalista Juan Rodríguez, al tiempo que Rodrigo Goñi, también blanco, calificó de "poco serio" el proceder de los impulsores del proyecto. 

El colorado Ope Pasquet, en tanto, dijo que esperaba "no tener razón en la apreciación de que esta votación dividida de hoy pone al país en un camino por el que solo va a encontrar perjuicios". 

Su correligionario Felipe Schipani, manifestó su "deseo personal" de que Lacalle Pou vete la normativa en caso de una sanción definitiva en el Senado, y cargó duro contra Cabildo.

"Se propone un debate de un proyecto de ley sobre tablas, sin escuchar las opiniones. El Ministerio de Ganadería opinó sobre otro proyecto de ley. Se refiere a la materia ambiental sin haber convocado al Ministerio de Ambiente. Lo está haciendo una bancada que integra el gobierno. Yo como integrante del oficialismo me siento menoscabado en mi rol como legislador, porque la bancada no ha tenido la delicadeza de convocar a los ministros del Poder Ejecutivo que ellos integran", argumentó Schipani, y calificó como "un hito" que no hubiera informes "para tratar la reforma de la ley que permitió el desarrollo económico mas importante desde la restauración democrática".

Las referencias a la ley forestal (n° 15.939) del año 1987 –a la que desde distintos partidos políticos se la ve como parte de una "política de Estado" que plantó la semilla de las inversiones de las plantas de celulosa– fueron una constante en la sesión y provocaron varios cruces, en particular a partir del turno del cabildante Eduardo Lust, quien dijo que iba "a demostrar que es todo mentira lo del progreso económico" generado por la normativa.

"Votamos esto con responsabilidad. Esperamos el proyecto de los partidos tradicionales, que 33 años después están dispuestos a revisar un proyecto que a Uruguay no le dio nada", dijo Lust, quien también echó sombras sobre los intereses detrás de los partidos que gobernaron en las últimas décadas.

Esa crítica al sistema político motivó la reacción del colorado Pasquet, que acusó a su socio de la coalición de manifestar una "mentalidad profundamente antidemocrática".

"Lust se refiere a todo esto de forma evidentemente despectiva. Yo advierto en sus palabras y su tono un desprecio general por la actividad política, característica de quienes hablan con desprecio en general de los sistemas democráticos. (...) O sea que si no fuera por el diputado Lust y algunos que lo acompañan, todo el país estaría entregado a las multinacionales, a los intereses espurios y la corrupción. Es una definición de una mentalidad profundamente antidemocrática", afirmó.

El diputado de Cabildo Abierto rechazó el descalificativo. "Yo estoy acá gracias a la democracia. Que yo sepa, los votos de él no son mejores que los míos", comentó.

“Yo digo lo que pienso. Si otros están alineados, si no son libres, si votan siempre igual, es un problema de ellos, que me da cierta pena. Pero yo no acepto que me digan que tengo una mentalidad totalitaria. El que dice eso no solamente se equivoca, sino que es un atrevido. Algunos que me acusan vienen de partidos que han dado golpes de Estado”, agregó.

Sus palabras generaron la reacción de diputados oficialistas, a lo que Lema decretó un cuarto intermedio para calmar las aguas.

Al retornar a sala, la discusión siguió por carriles algo más mesurados hasta que los votos de Cabildo Abierto y la oposición finalmente habilitaron que el proyecto pase a manos del Senado. 

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