Estados Unidos es un país de grandes revelaciones mediáticas. Es un país, también, en el que la televisión es una parte importante de la vida de la gente. Las estrellas de televisión se sienten como familiares o amigos de los espectadores.
Por esa razón, causó una gran conmoción pública la revelación de la popular presentadora televisiva Ellen Degeneres, en 1997, cuando dijo públicamente que era gay. Fue la noticia de tapa en la revista Time y ocupó un destacado espacio en el show de Oprah Winfrey y mereció un editorial del New York Times y, aunque la protagonista dijera que no pretendía ser una activista, tanto la prensa como la comunidad gay la erigió como tal.
Eso contrasta de manera brutal con la revelación de Jim Parsons (The Big Bang Theory).En un extenso artículo del New York Times en el que se repasa su carrera, en el párrafo número 33 se menciona que la obra de teatro que interpreta en este momento le llega de manera especial, ya que al ser gay, el tema (la época del Sida como pandemia, en la década de 1980) le toca de manera más profunda.
Como hace notar un artículo de Entertainment Weekly (EW), “no solo queda claro que no es la información más importante de la nota, sino que parece que tampoco es la información más importante del párrafo”.
Sin embargo, sí es importante para la comunidad gay en Estados Unidos y las de su zona de influencia cultural, que es buena parte del resto del mundo. Y es importante el hecho de que se haya llegado a un estado de cosas en el que las personalidades del mundo del espectáculo puedan revelar sus inclinaciones sexuales sin poner en riesgo sus carreras por el hecho de hacerlo.
De hecho, el artículo de EW, en el que se analiza este fenómeno de declarar al pasar la orientación homosexual, es el que decidió al presentador de noticias de CNN, Anderson Cooper, a revelar su situación al respecto.
Cooper es la personalidad más conocida que “sale del clóset” desde que el cantante puertorriqueño Ricky Martin hiciera lo propio en marzo de 2010, a través de su página web.
Desde entonces, entre muy conocidos y no tanto, han sido decenas las personalidades públicas que optaron por hacer conocida su orientación homosexual.
La revista EW señala que cuando el caso de Degeneres salió a luz eran tiempos mucho más difíciles para la comunidad gay y decir “soy gay” no era suficiente. Había que contar la historia, los problemas, las frustraciones, las dificultades. “La tendencia actual es desafiantemente casual: esto es parte de lo que soy. Yo no considero que sea la gran cosa ni tampoco una crisis y si usted sí lo cree así, ese es su problema”, se explica en el artículo.
Los temores para salir del clóset tienen una complicada gama racional, sobre todo de parte de los siempre temerosos productores. Puede que se pierda parte de la audiencia, puede que se pierda la credibilidad en algunos papeles, por ejemplo, en el caso de un actor abiertamente gay que es un gran seductor de mujeres.
El caso de Neil Patrick Harris es un ejemplo de lo contrario. Se hizo famoso como devorador de mujeres interpretando a Barney Stinson en How I met your mother. Declaró públicamente su condición de gay y siguió siendo un sex symbol en la serie, sin que se generaran grandes olas de indignación de parte de los televidentes ni mermas de audiencia, sino que por el contrario, hubo un aumento de rating y premios a su labor.
Daría la impresión de que tanto productores como audiencia se están acostumbrando a ver a los actores como lo que son: actores; y a los gays como lo que son: personas.