Opinión > Javier Milei

Candidatos influencers de campañas algorítmicas

Por fin concluyó la primer campaña presidencial algorítmica de la historia argentina. Conocer estos nuevos conceptos será fundamental para anticiparse a la campaña uruguaya de 2024
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22 de noviembre de 2023 a las 10:13

*Augusto Salvatto

“Inteligencia artificial” fue el concepto del año a nivel global tanto en 2022 como en 2023. Las búsquedas de este término en internet crecieron velozmente desde noviembre del año pasado y hoy son cada vez son más las personas y organizaciones que quieren “usar IA”, sea lo que fuere que eso signifique. Hubiera sido de una ingenuidad absoluta creer que esta tecnología no se colaría de lleno en la campaña presidencial.

En una campaña algorítmica la inteligencia artificial aplicada a los modelos de redes sociales juega un papel clave y los distintos candidatos buscan generar en el plano de lo real situaciones para trasladar al plano de lo virtual. 

Una campaña algorítmica asume, por ejemplo, que los usuarios-votantes-consumidores ya casi no otorgamos nuestra absoluta atención a nada. Vemos entrevistas, noticieros, o incluso debates presidenciales como melodía de fondo pero siempre con el smartphone en la mano. No es casual que los equipos de campaña elijan estrategias narrativas transmediáticas para eventos de esta magnitud. El último debate entre Milei y Massa no solamente se jugó en la Facultad de Derecho de la UBA sino también en los posteos de redes sociales que los propios candidatos hacían mientras mandaban a googlear.

En este tipo de campañas los candidatos son más influencers que políticos. Buscan producir recortes que generen engagement, likes, y fortalezcan su comunidad.  Esto tiene muchas consecuencias que aún desconocemos. Pero lo fundamental es que los candidatos-influencers le hablan a su propia cámara frontal, generando discurso para su público, esclavos de su algoritmo.

Esos algoritmos de los que hablamos, nos muestran a cada uno de los usuarios-votantes-consumidores lo que queremos ver, lo que nos atrae y lo que nos genera curiosidad, entusiasmo o mucha rabia, ubicándonos en gigantes cámaras de eco donde reafirmamos posiciones más que debatir ideas. Cuando el ser humano sale de la caverna que implica la cámara de eco es cegado por lo diferente. El otro llega como algo extraño, irreconocible, inaceptable. 

Lado B: Sociedad apática y resignada

 

Las campañas algorítmicas son muy buenas para instalar temas y generar comunidad de forma exponencial. Es cierto que los candidatos que no lograron interpretar bien esto fracasaron rotundamente.

Pero así como el uso irresponsable de las redes sociales está generando una sensación de profundo malestar, ansiedad, y confusión en toda una generación, los efectos en la política son todavía desconocidos. 

Una campaña algorítmica, por su naturaleza sectaria y ultrapersonalizada, es cada vez más excluyente y expulsiva con el votante moderado e independiente. Este modelo expulsa cada vez más gente de la política al colarse por la ventana de sus teléfonos mientras buscan recetas de cocina y memes de perros salchicha. 

Este tipo de campañas pueden ser muy efectivas para llevar a alguien a la presidencia pero parecen ser muy complicadas para generar gobernabilidad. Y no es casual que haya en el mundo una sensación general de disconformidad y descontento con la política. Si vemos la foto del 22 de octubre, el 28% de los votantes habilitados decidieron no decidirse por ningún candidato, o directamente no presentarse en las urnas. Una sociedad apática cuya manifestación es el scrolleo resulta paradójicamente más peligrosa para la democracia que una sociedad enojada que prende fuego un neumático.

Una visión prealgorítmica

 

Como un entusiasta y divulgador de las tecnologías emergentes, no puedo dejar de observar una tendencia: un creciente rechazo social a la tecnología que evoluciona en paralelo al aumento de su adopción. Así como en la segunda mitad del siglo XIX el positivismo excesivo de la ilustración fue el detonante del romanticismo como una reacción pendular, promediando la segunda década del siglo XXI, el auge de lo natural se posiciona como una alternativa ante un mundo ya demasiado artificial. Conceptos como detox digital o bienestar digital comienzan a escucharse cada vez más mientras aumenta el número de ciudadanos que busca revelarse frente al algoritmo, casi siempre sin éxito.

¿Llegará esta tendencia también a las campañas políticas? Lo veremos en Uruguay 2024.


*Augusto Salvatto - Politólogo y profesor de los posgrados de inteligencia artificial de la Escuela de Negocios de UdeSA - Miembro de la reconocida agencia de speakers Evenpro.

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