Cada cual con sus expectativas personales pero sabiendo que seguramente les tocará perder con el oficialismo, los candidatos de la oposición a la intendencia de Montevideo cargan fundamentalmente con la responsabilidad que les han asignado los líderes de sus sectores y que tienen que ver menos con el afán de conquistar la comuna capitalina que con la necesidad de quedar bien parados para los futuros desafíos políticos.
Mientras la frenteamplista Ana Olivera parece encaminarse cómodamente hacia la victoria en los comicios del 9 de mayo –las encuestas le otorgan casi el 50% de las adhesiones- allí están los postulantes blancos, colorados e independiente tratando de cumplir las expectativas de los que han los elegido para esa misión casi imposible.
A saber, el candidato blanco Javier De Haedo (Alianza Nacional) fue designado por el líder del sector, el senador Jorge Larrañaga, con una doble intención: por un lado quedarse con la mayoría de los votos del Partido Nacional y, por otro, dotar al ex subsecretario de Economía de una plataforma política que le sirva como trampolín hacia el futuro.
Larrañaga y De Haedo coinciden en que el partido necesita figuras de recambio pero, para comenzar a cumplir eso rol, el postulante comunal debería obtener más votos que la candidata herrerista Ana Lía Piñeyrúa.
La ex ministra de Trabajo fue la elegida por Luis Alberto Lacalle con la intención de que su sector prevalezca entre los blancos y no tanto con la ilusión de proyectarla como futura dirigente de peso.
En el Partido Colorado, el oncólogo Luis Alberto “Ney” Castillo fue el elegido por Pedro Bordaberry para representar a Vamos Uruguay. Con el eslogan “Ey, votalo a Ney”, el pedrismo quiere perpetuarse como la mayoría colorada obtenida en las pasadas internas y luego en las elecciones nacionales.
Su desafiante interno es el ex ministro de Industria José Villar que fue impulsado, no sin inconvenientes, por el senador José Amorín (Proba) con la intención de, al menos, sacar un 30% de los sufragios del coloradismo.
Por supuesto que la apuesta de blancos y colorados pasa fundamentalmente por llegar segundos el 9 de mayo tras el Frente Amplio para comenzar a pelear el lugar de principal partido de la oposición.
El Partido Independiente (PI) postula a Mariella de Marco con la modesta intención de marcar presencia en una elección en la que lleva todas las de perder.
(Observa)