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CargaExpress se diversifica

El servicio para reponer las baterías de celulares agrega un dispositivo para restaurantes y la máquina SnackExpress

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13 de febrero de 2015 a las 15:15

La batería del teléfono móvil empieza a agotarse y la ansiedad se dispara. Los uruguayos que padecen de un temor irracional de estar sin celulares, denominado nomofobia, pueden estar tranquilos gracias a CargaExpress, una terminal de carga de baterías de celulares para establecimientos de alto tránsito.

Este producto fue creado en 2011 por Hernán Filgueiras (23) y Brian Reveles (24). Es una torre de siete casilleros que contiene cables para todos los tipos de celulares disponibles.
Similar a la dinámica de los supermercados, uno conecta su móvil en uno de los lockers, lo cierra y se guarda la llave.

Varios frentes
Este servicio tiene dos modalidades. Una de ellas es Cargamonedero, en la que se instala el servicio en establecimientos de alto tránsito –como terminales, hospitales, shoppings y centros educativos, entre otros– y el usuario paga por su uso. De esta forma, el local cubre una necesidad de sus clientes y obtiene una participación en los ingresos del servicio.

Para hacerse una idea, una carga mínima de 20 minutos cuesta $10, la de 50 minutos $20 y la 80 son $30.

La otra aplicación es la de alquiler de empresas para eventos. En este caso, una marca lo brinda de forma gratuita al usuario. Funciona como acción de publicidad Below the Line (BTL).

Estos productos hace tres años que están en el mercado y su aceptación ha sido muy positiva.

En la actualidad, el emprendimiento cuenta con 15 máquinas, todas en funcionamiento.
Ahora los socios están trabajando en comercializar franquicias.
Sus fichas están puestas en Costa Rica, Paraguay y México, países en los que ya están negociando llevar el producto. Este año aspiran a concretar estos acuerdos.

Sus máquinas están presentes en Casmu, Terminal Tres Cruces, Hospital Evangélico, Facultad de Ciencias Económicas, Hospital Policial, Colonia Shopping, Parlamento del Mercosur, entre otros sitios. A su vez, varias empresas lo han contratado para eventos, como por ejemplo ANTEL para la Mega Experiencia Endeavor 2014.

Diversificar productos
Filgueiras y Reveles han incorporado dos nuevas líneas de productos. Una de ellas es una terminal móvil de carga de celulares pensada para restaurantes.

Es un aparato pequeño con forma de disco, de aproximadamente 12 centímetros de diámetro, del que emergen cables de iPhone y el micro USB que se ofrece a los comensales para depositar en un rincón de su mesa.

En tanto, su última novedad es SnackExpress, una expendedora inteligente de comida y bebida. Funciona con monedero, billetes, y con las tarjetas de acceso de los empleados con la modalidad de prepago.

De esa manera, permite personalizarlo, ver qué consume cada cliente y la posibilidad de ofrecerle un regalo cada tantas compras, por ejemplo.
A futuro, permitirá también el pago con tarjeta de crédito o débito.

El software que utiliza proporciona información para optimizar su funcionamiento.
Se monitoriza a través de una computadora y brinda estadísticas de consumo, cuenta el stock y avisa cuando a una máquina le queda menos de 20% de determinado producto.
Esto facilita y optimiza los flujos de reposición.

La empresa se hace cargo de la venta, instalación, conseguir proveedores y de la reposición de mercadería. Se instalarán también en lugares de alto tránsito.

Son los únicos desarrolladores locales de estas máquinas y su costo es tres veces más bajo que las asiáticas, por saltar el proceso de importación, según aseguraron Filgueiras y Reveles.

Réplica local
En 2011, Filgueiras tuvo que concebir un proyecto de negocio para sus estudios en la Facultad de Ciencias Económicas de la UdelaR.

En ese entonces, sabía de estas terminales de carga que funcionaban en otros países y se le ocurrió que sería algo bueno para desarrollar a nivel local.

Entusiasmado con la idea, se la propuso ejecutar a su amigo Reveles, estudiante de Ingeniería de Computación, quien enseguida aceptó.

“Vimos la oportunidad de hacer algo nuevo. Lo habíamos visto justamente en otros mercados, en otros países. Y apostamos por hacerlo acá”, relató Filgueiras.

En ese entonces, se presentaron al concurso Ideas para Emprender, organizado por el Programa Emprender, una iniciativa de apoyo a emprendedores con Fondos de BID-Fomin, y ganaron.

Esta oportunidad les sirvió para conseguir apoyo y, sobre todo, contactos, según los fundadores de CargaExpress.

El comienzo fue complicado, en especial, la construcción de la terminal de carga.
Se encontraron con que en Uruguay la oferta de materiales era escasa. Tenían tres opciones: plástico, acero o MDF, por el cual se inclinaron por costos y posibilidades.

En cuanto a la tecnología para incluir al servicio, fueron avanzando paso a paso. Sabían muy poco de electrónica, pero mucho de software. Implementaron un sistema basado en su punto fuerte, aseguró Reveles.

Paulatinamente, se especializaron en el área electrónica del producto. Lograron diseñar una tecnología óptima que mandaron desarrollar profesionalmente a China. No obstante, las carcasas se construyen en Uruguay.
El primer CargaExpress se instaló en el Casmu de 8 de Octubre y Abreu en 2012.

Más adelante, en 2013, recibieron el apoyo de la Agencia de Investigación e Innovación (ANII) en el programa Jóvenes Emprendedores, del que obtuvieron financiamiento para su proyecto.

Trazar la meta
“Uno nunca sabe cuando está llegando a la meta. Capaz que uno baja los brazos cuando estaba por alcanzarla; así que hay que seguir siempre un poco más”, expresó Filgueiras.
“Con esa mentalidad se llega”, sostuvo.

En esta misma línea, Reveles subrayó que no hay que bajar los brazos: “Uno tiene que buscar su camino en base a lo que puede y quiere hacer. Cada uno tiene que encontrar el suyo”.

En este aspecto, señaló como esencial la ayuda externa.
“Es imposible saber todo para generar un producto. Hay que consultar a expertos”, dijo.

Resaltan de su opción de vida la independencia que le brinda, a pesar de que es complicado. También valoran poder crear un producto.

Filgueiras agregó que le apasiona la aventura. “Me gusta el hecho de salir de la zona de confort y generar algo nuevo. Está bueno”, afirmó
Internacionalizar el servicio

Luego del resultado positivo que tuvo el producto en el mercado local, la startup evaluó expandirse a través del modelo de franquicias.

Por el momento, piensa comercializar CargaExpress, ya que se validó en el mercado, y a futuro SnackExpress.

En sus planes, quieren comercializar 15 máquinas: diez monedero y cinco para eventos. Los costos son: US$ 35.000 la franquicia individual y US$ 50.000 la máster.

Esta última permite vender franquicias individuales y ganar un porcentaje de las ganancias que obtienen en el año.

En este sentido, están trabajando fuertemente con la Cámara Uruguaya de Franquicias y con la empresa consultora Surplus.

Estiman que este año concretarán alguna negociación.

US$ 200
costo. Este es el precio de alquiler de CargaExpress para un evento. Incluye la instalación de la máquina en el lugar.

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