Economía y Empresas > Rematan el jueves

Cerró La Vitamínica: Pocitos perdió un clásico del chivito, que remata planchas y otros emblemas

Los socios de la tradicional firma aseguran que el comercio da pérdidas y el jueves subastarán planchas de cocina, mesas y heladera

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14 de mayo de 2019 a las 17:39

Es mediodía en Montevideo y la plancha de cocina ubicada detrás del mostrador de la chivitería La Vitamínica está apagada. No se prende desde el jueves. El sol no calienta mucho a esa hora del martes en Pocitos pero adentro del local hace más frío. Las cortinas que dan a la calle Benito Lamas están semibajas y sobre la puerta cuelga una bandera blanca con letras rojas que anuncia: “hoy exposición”.

Los platos y los vasos descansan sobre mesas de madera. Los tenedores y cuchillos sobre la barra. Las planchas, la cocina y la freidora también están ahí en modo reliquia. Este martes el 2708 0707 sonó sobre las 13 horas y un cliente quiso hacer un pedido. Ernesto Segond, mozo y cajero del histórico bar, atendió y se excusó: “Estamos cerrados”.

La Vitamínica, el lugar que para muchos servía el mejor chivito tradicional de Pocitos, y también uno de los más destacados de la ciudad, cerró sus puertas la semana pasada y este jueves a las 16 horas rematará sus bienes.

No es la primera vez que la firma baja su cortina pero a Segond, uno de sus ahora dueños que empezó lavando platos en el antiguo local ubicado por décadas sobre la calle Benito Blanco, por momentos los ojos se le ponen llorosos cuando habla con El Observador.

“Empecé de cero y me volveré a levantar, pero esto genera mucho dolor. Cómo no me va a doler. Es una firma de pila de años. Por más que perdés el laburo, duele porque haces lo que te gusta, porque queres al lugar”, explicó Segond, socio de La Vitamínica junto a Juan Manuel Del Campo, otro empleado del anterior local.

Segond tiene 64 años y con 19 entró a trabajar a La Vitamínica en 1974. Según contó, su primera casa la compró seis años después “solo con propinas”.

La vieja Vitamínica cerró en 1997, según recuerda Segond, y el nuevo local volvió a abrir en 2010 y hasta el 9 de mayo de 2019. “Me hubiera gustado armar algo para ese día pero iba a ser peor”, reflexionó.

Los dueños aseguran que cerraron porque ya no le daban los números, entre el alquiler del local, los impuestos que debían pagar y el cambio de hábito de los consumidores. Aseguran que los jóvenes ahora ya no salen tanto a cenar y tomar algo como en otras épocas, sino que van directo al boliche, y eso mermó al negocio.

En la década de 1970, en la plenitud del antiguo local de La Vitamínica, ubicado entre avenida Brasil y bulevar España desde 1948, se vendían unos 400 chivitos por jornada.

Chivito vernáculo

Un vecino que entró el lunes al local preguntó: “¿quién me va a hacer ahora las papas encebolladas?”. La milanesa y la hamburguesa también eran de los pedidos frecuentas, pero el preferido de la clientela siempre fueron los chivitos. A Segond no le tiembla la voz para asegurar que el de La Vitamínica es el mejor chivito de Montevideo. También reconoce al del bar Arocena y al de Los Francesitos, ambos en Carrasco.

En La Vitamínica guardan como un trofeo un dibujo del caricaturista Tata Alcuri publicado en 1992 por la revista Guambia, luego de que la cadena de comida rápida Mc Donald’s abriera su primer local en Montevideo. El afiche, transformado años después en mantel de papel, compara el proceso “del chivito vernáculo a la prolija hamburguesa” y es encabezado por la leyenda “las leves diferencias entre McDonald’s y La Vitamínica”.

De un lado del afiche se satiriza el mostrador de la cadena de hamburguesas y del otro la barra y el salón de La Vitamínica. Debajo de cada dibujo un extenso cuadro comparativo señala entre otras cosas que en la casa de las hamburguesas “pagás antes de comer” y que en la de los chivitos “si sos habitué te fían”. Otra de las comparaciones señalaba que en la cadena estadounidense “tienen juegos para niños” y que en La Vitamínica “si llevás a los nenes, después tenés que lavarles la cabeza por el olor a fritanga que les queda”.

Años después, Fernando Burgueño, empleado de Remates Narvaja que el jueves llevará adelante la subasta sin base, asegura que el cuadro sobre la puerta de la chivitería con el dibujo publicado en Guambia será uno de los más codiciados de la compulsa.

Aunque el olor a fritanga se detuvo, la esperanza de volver a resurgir en el aceite sigue latente. Por ahora, cerrame la cinco.

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