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Cómo comer a solas y disfrutarlo

Es un momento de libertad que puede habilitar varios beneficios

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10 de noviembre de 2019 a las 05:00

Cuando el político de la antigua Roma Lucio Licinio Lúculo vio que su menú de esa noche lucía un poco aburrido, ordenó a su cocinero que le preparara un elaborado festín de varios tiempos. Cuando el cocinero preguntó a qué tipo de invitados esperaba, respondió con indignación: “¿No sabes que hoy Lúculo cena con Lúculo?”. 

Para el político romano, las comidas eran más que una función social: eran un ritual de placer personal. Por ejemplo, los dignatarios griegos describieron que se sintieron avergonzados al ver cuánto dinero había gastado Lúculo en una cena para ellos. “Parte de este gasto, mis amigos griegos, es efectivamente en su honor; sin embargo, la mayoría es en honor a Lúculo”, dijo.

Para quienes nunca nos referimos a nosotros mismos en tercera persona y a menudo cenamos un sándwich frío parados junto a la mesada de la cocina, la actitud de Lúculo puede parecer muy extraña. De alguna manera, todo el romance de gozar de la comida y la bebida parece perderse cuando pasamos de comer con otra persona a cenar con nosotros mismos. Gran parte de los consejos disponibles sobre comer a solas se reducen a “lleva un libro” (tengo varios libros con manchas de hamburguesa que dan fe de que esta es una mala idea). Aun así, existe cierta libertad en comer a solas, incluso si necesitamos un poco de ayuda para saborearla: no hay discusiones sobre qué debemos ordenar, no hay charla por compromiso y no compartes tu comida.

En su libro Serve It Forth, la escritora de gastronomía que vivió en el siglo xx M. F. K. Fisher describió con una veneración casi religiosa la ocasión en la que observó a un hombre de edad avanzada comer a solas. Lentamente consumió la mitad de un aguacate con azúcar espolvoreada e impregnado de licor ruso kümmel. “Estaba en paz y consciente, consciente de que había una razón por la que Lúculo cenaba con Lúculo”, escribió.

Cena a solas, pero interactúa con otros

Durante los últimos ocho años, Amanda Cohen, chef de Dirt candy en la ciudad de Nueva York, ha celebrado el día de San Valentín de una manera un poco diferente en su restaurante. En lugar de las usuales odas a la vida en pareja, Cohen creó un menú de degustación para cenar en solitario en esa fecha. En los años que han pasado desde que inició la tradición, se ha formado una especie de comunidad, con clientes regulares que llegan solos, pero pronto se familiarizan con el personal y otros comensales.

“Sácale el mayor provecho. Interactúa con los meseros; no tengas miedo de pedir cosas”, dijo. “Quiero que tu experiencia sea igual de buena ya sea para dos personas, tres, cuatro o una sola”. 

Elige una estrategia

Desde hace tiempo, los psicólogos han intentado entender por qué la cantidad de tiempo que pasas a solas no se correlaciona necesariamente con cuán solo te sientes. En un estudio realizado por la BBC en colaboración con académicos de diversas universidades del Reino Unido, los investigadores descubrieron que algunas de las personas que pasaban muy poco tiempo a solas decían sentir una gran soledad, en cambio otras que a menudo estaban solas no siempre reportaban sentirse así.

Megan Bruneau, terapeuta y entrenadora ejecutiva que ha escrito sobre la soledad, tiene una idea sobre por qué algunas personas se benefician más de tener tiempo a solas. “Son más capaces de estar con la incomodidad de las emociones pasajeras y por ello no les temen tanto –dijo mediante un correo electrónico–. Están más conectados con sus propias necesidades y practican el autocuidado y la autocompasión como medidas necesarias”.

Todo se reduce a conocer tus necesidades y crear mecanismos de afrontamiento que funcionen para ti, según Bruneau. Para algunas personas, eso podría significar sentarse silenciosamente y saborear cada bocado, pero para otras eso podría implicar llamar por teléfono a un amigo mientras comen o, incluso, esa actividad que para muchos es tabú: comer frente al televisor. Como Bruneau lo explica: “A veces necesitamos un poco de AGT (America’s Got Talent) con nuestro BLT (sándwich de tocino, lechuga y tomate)”. 

Acepta tus placeres culposos

Aunque “cenar a solas” podría evocar imágenes de un gabinete en el rincón de una cafetería o un asiento en la barra de un restaurante local, la mejor experiencia para cenar en solitario es comer en casa a solas. Cuando estamos solos en casa, y nadie observa qué, cómo o dónde comemos, es cuando surgen nuestras excentricidades, particularidades y placeres culposos.

Samantha Widder, ahora asesora graduada que participa en el programa de estudios alimentarios en la universidad de Nueva York, pasó varios meses cuando aún era estudiante de posgrado recolectando los testimonios de 150 personas sobre sus hábitos alimentarios cuando comían a solas. Las respuestas mostraron un amplio espectro de experiencias con los alimentos, que representaban el gozo, los estigmas e incluso los miedos relacionados con comer a solas. Una de las personas que respondieron dijo que solo consumía alimentos blandos cuando comía a solas, por miedo a ahogarse. 

“Pensé que encontraría más un tono de celebración, pero había más vergüenza de la que esperaba”, dijo Widder.

Las personas dijeron que comían comida congelada, sobras de comida en la cama, carnes frías bañadas en mostaza y, en más de un caso, una caja entera de galletas saladas con una pieza completa de queso.

“Personalmente, me he dado cuenta de que, si no hay nadie cerca, entonces casi puedo celebrar esos hábitos y esas cosas”, dijo Widder, citando su amor por la comida procesada. Si las personas sentían miedo o libertad, vergüenza o placer parecía depender de su propia actitud.

Por su parte, Widder dijo que le parecía reconfortante la ubicuidad de comer a solas en un lugar como la ciudad de Nueva York. Después de todo, si estás comiendo pepinillos viejos que sacaste de tu refrigerador en un apartamento de Brooklyn, probablemente más de uno de tus vecinos también lo está haciendo.

Brinda a tu salud

Si comer a solas todavía genera un estigma y ansiedad para muchas personas, beber a solas quizá sea lo más difícil de aceptar. Sin embargo, como explicó Victoria James, sommelier de la ciudad de Nueva York, consentirte con un cóctel o una copa de vino de alta calidad puede enriquecer la experiencia. “Pienso que la mejor manera de saborear una bebida cuando estás a solas es simplemente tener ese reconocimiento; brindar a tu salud –dijo–.Pienso que es algo realmente hermoso. Así que, ante todo, celebra ese momento”.

Uno de los retos de cenar a solas es que casi todos los mejores vinos en los restaurantes se venden por botella. Si los vinos por copa no son lo que estás buscando, Victoria James sugiere hablar con el mesero o el sommelier para averiguar si tienen otras botellas abiertas para degustación. En muchos lugares de Estados Unidos, como California y Nueva York, los comensales pueden llevarse a casa la botella de vino que no se hayan terminado. James alentó a los comensales a pagar la botella, tomar una copa o dos y después usar la botella como una manera de volver a vivir la experiencia durante los siguientes días. 

Practica comer de manera consciente

La práctica de comer de manera consciente ha ingresado a la cultura popular en años recientes, a menudo como una manera de reducir el estrés y fomentar la autoconciencia. Esta práctica, cuando se trata de comida, se adapta perfectamente a comer a solas, de acuerdo con Lynn Rossy, psicóloga y presidenta del Center for mindful eating. Cuando comes a solas, es más fácil enfocarse simplemente en la comida: sus colores, su textura, su sabor, su olor. Para Rossy, comer de manera consciente ocurre antes, durante y después de una comida. El objetivo es decidir qué deseas comer (ya sean tomates que maduraron durante el verano o una rica pasta) y enfocarse solo en el acto de comer.

“En general hay que hacer las cosas a conciencia, el simple acto de prestar tu atención a una cosa una y otra vez, y simplemente comer –dijo–. Eso nos entrena a prestar mayor atención y enfocarnos. Todos podríamos beneficiarnos de prestar un poco más de atención y enfocarnos más en este mundo en el que vivimos”.  

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