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Satanás no siempre apareció como un ser atemorizante, mezcla de hombre y animal.
Esta es la representación más antigua de los demonios que conocemos hoy.
La imagen icónica de Satanás se fue construyendo poco a poco.
El diablo adquirió los cuernos del dios griego Pan.
El nullJuicio Finalnull de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, en el Vaticano.
Antigua ilustración de Lilith, con cola de serpiente, con Adán y Eva.

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Cómo el cristianismo moldeó la figura de Satanás para combatir a otras religiones

El diablo no siempre fue un monstruo rojo con barba y pies de chivo, cuernos y tridente. Te contamos cómo y por qué surgió esa imagen.
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19 de agosto de 2018 a las 08:56

En una biblioteca histórica en la ciudad de Tréveris (Trier), en Alemania, hay un manuscrito que probablemente fue hecho entre los años 800 y 825, que contiene una versión del libro bíblico del Apocalipsis completamente ilustrado.

Estatua que representa al diablo
Getty Images
Satanás no siempre apareció como un ser atemorizante, mezcla de hombre y animal.

Un grabado muestra la lucha del arcángel Miguel contra los ángeles rebeldes. En ese grabado hay dos grupos de ángeles: los rebeldes y los que permanecieron fieles a Dios.

nullLo interesante es que no hay ninguna distinción entre ambos grupos, solo la posición de cada uno en el cuadronull, dice Edin Sued Abumanssur, profesor del departamento de teología y ciencias de la religión de la Pontificia Universidad Católica de Sao Paulo.

nullEsa es quizás la representación más antigua de los demonios de la que se tiene noticianull, señala.

nullEl diablo es representado como un enorme dragón, pero sus compañeros rebeldes y decaídos son iguales a los ángeles que los derribaron: tienen alas, vestiduras largas, cabellos rizados, lo único que les falta es la aureolanull, describe la periodista y escritora italiana Paola Giovetti en su libro nullL'Angelo Cadutonull (El ángel caído).

Según Abumanssur, a lo largo de la historia, se observa una correlación entre diversos momentos políticos y sociales y las representaciones del diablo.

nullEn el campo de las artes pictóricas, escultóricas o literarias, el intento de trazar un desarrollo cronológico de la imagen del diablo difícilmente rendirá buenos frutos, hay contradicciones y permanencias en diferentes formas de representarlo, que se superponen sin ningún criterio claro y aprehensiblenull , afirma el profesor.

Hasta el siglo XI casi siempre fue retratado con apariencia humana, apunta. En Occidente, a partir del año 1000, el diablo comienza a ser representado con apariencia grotesca y monstruosa, entre humano y animal.

Imagen de antiguo manuscrito conservado en Tréveris, Alemania.
TRIER LIBRARY
Esta es la representación más antigua de los demonios que conocemos hoy.

nullEn la Edad Media las formas de imaginarlo no eran homogéneas. Grandes poblaciones esparcidas por extensos territorios, en una época en la que las comunicaciones y los intercambios culturales eran lentos, fragmentados y de baja densidad, llevaban a que convivieran diferentes comprensiones e ideas sobre el diablonull, dice el investigador.

nullPodemos afirmar con algún margen de seguridad que a partir del siglo XI, características no humanas de la figura del demonio empiezan a ganar cierta hegemonía, aunque todavía sobreviven de esa época representaciones de ángeles caídos que guardan proximidad con la figura del hombrenull, señala.

El escritor y semiólogo italiano Umberto Eco trató esta cuestión en su libro nullHistoria de la fealdadnull.

nullEs solo a partir del siglo XI que comienza a aparecer como un monstruo dotado de cola, orejas animalescas, barba y pies de chivo y cuernos, adquiriendo también alas de murciélagonull, escribió.

Rojo y con cuernos

Eco resalta que nullparece obvio, también por motivos tradicionales, que el diablo deba ser feo (...). (Este diablo) feo, con forma terrorífica y diabólica, hace su ingreso en el mundo cristiano con el Apocalipsis de San Juan Evangelistanull.

nullNo es que faltaran menciones al demonio y al infierno en el Antiguo Testamento y en los otros libros del Nuevo Testamento, pero en esos textos el diablo es nombrado sobre todo a través de las acciones que realiza y de los efectos que producenull, disertó el semiólogo.

nullNunca aparece con la evidencia 'somática' con que será representado en la Edad Medianull, afirmó.

La figura más icónica del demonio, el ser rojo, con cola, cuernos y tridente, es una construcción paulatina y gradual.

Ícono de Satanás
iStock
La imagen icónica de Satanás se fue construyendo poco a poco.

nullSe inicia a partir del siglo XI un proceso de sistematización dogmática de la figura del diablo que intenta reunir en una síntesis tanto la teología como las representaciones del imaginario social del período y al mismo tiempo va al socorro de las necesidades políticas en un mundo medieval que empieza a desmoronarsenull, señala el sociólogo Abumanssur.

nullLa extensa iconografía del diablo da testimonio de la lucha teológica y política, muchas veces violenta, que hace emerger poco a poco la figura de un señor terrible, que subyuga a los hombres y mujeres en la maldadnull.

nullLa imagen señorial y majestuosa, incluso inhumana, del diablo, emerge lentamente en el proceso de consolidación del poder papal y de la figura del rey autocrático como torretas de fortaleza, capaces de resistir a un dios de la maldad cada vez más poderoso y antagonista de la paz y del ordennull, afirma el experto.

Esa figura es la mezcla de la cultura erudita de los monjes y teólogos medievales con la cultura popular viciada de supersticiones y paganismo.

nullEl hambre, las pestes y el lento desmoronamiento del sistema feudal cooperaron para que el diablo asumiera sus características inhumanas a partir del siglo XInull, dice Abumanssur.

nullLa asimilación de la cultura griega y sus dioses por parte del cristianismo trajo contribuciones como los cuernos, los pies de chivo y la cola, características del dios Pan. La llegada del cristianismo a los países celtas, en el norte de Europa, contribuyó a reforzar esa imagen, parecida a la del dios Cernunnosnull.

Como destaca el teólogo Volney Berkenbrock, profesor de ciencia de la religión de la Universidad Federal de Juiz de Fora, en Brasil, la versión caricaturizada del diablo como un ser rojo y con cuernos es consecuencia de lo que el cristianismo procuraba combatir en sus comienzos: las creencias grecorromanas.

nullEn los choques de culturas -en este caso de religiones- los símbolos de las otras religiones son considerados algo extremadamente malo y malévolo, así que Satanás adquirió accesorios de quienes se estaba combatiendonull, explica.

Escultura de la cabeza del dios Pan
Getty Images
El diablo adquirió los cuernos del dios griego Pan.

nullEl cristianismo, para combatir la religión griega y romana, le agrega cuernos al diablo por el dios griego Pan, una figura representada como medio hombre, medio cabra, que seduce a las jóvenes. Y le da un tridente para combatir a Poseidón, el dios griego de los mares -Neptuno para los romanos-null.

Esta dicotomía, apunta el investigador, ocurre incluso hoy. nullUn ejemplo típico es cómo algunas iglesias cristianas identifican la figura de Exu, proveniente de la religión africana de los yorubas, como el demonionull, puntualiza.

El diablo en la cultura

Las representaciones culturales de la figura de Satanás son recurrentes desde la Edad Media. En la actualidad se usa mucho en la cultura pop, desde las películas hasta las historietas.

nullEn el cine, la película 'El Exorcista', de 1974, marcó un antes y un despuésnull, cree Abumanssur.

De origen hebreo, la palabra nullsatanásnull significa acusador o adversario. Sus usos más antiguos, por lo tanto, no aluden a una figura opuesta a Dios, mucho menos a alguien que personifica el mal. nullÉl era simplemente el acusador, lo que hoy se podría llamar un promotor de justicianull, resalta el teólogo Berkenbrock.

nullLa idea de satanás como personificación del mal entró al judaísmo probablemente por medio de la influencia babilónica, más específicamente de la religión de Zaratustra (el mazdeísmo), que tiene una figura opuesta a Diosnull.

Las palabras diablo y demonio son un legado de la influencia griega sobre el cristianismo. El demonio (o daimón) significa fuerza, impulso y pasó a ser identificada como fuerza negativa. El diablo (diabolos) es el divisor, el que causa división.

En su libro nullEl Cristo Pantocrátornull, la investigadora Wilma Steagall De Tommaso resalta que el contexto en el que vivía la sociedad durante la Edad Media fue favorable a la creación de la imagen de satanás.

Capilla Sixtina, en el Vaticano.
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El nullJuicio Finalnull de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, en el Vaticano.

nullLa vida humana estaba siempre bajo amenaza, los fardos cotidianos eran pesados, la muerte era una guía constante y los moribundos se preguntaban si les esperaría la vida eterna después de la muerte o las torturas del infiernonull, afirma.

nullFue así que el tema del Juicio Final se convirtió en el predilecto de los tímpanos, los arcos situados por encima de la entrada de la iglesianull. Mostraban a Dios colocado de forma paralela al diablo, cuenta Tommaso.

El nullJuicio Finalnull en la Capilla Sixtina, en el Vaticano, es también considerado el principal fresco de la carrera del renacentista Miguel Ángel.

Otras representaciones

En su libro, Umberto Eco recuerda otras representaciones del demonio.

En Egipto antiguo estaba el monstruo Ammut, un híbrido de cocodrilo, leopardo e hipopótamo. La cultura mesopotámica también tenía referencias a seres de facciones bestiales.

nullEn cuanto a la cultura hebrea, que influye directamente a la cristiana, es el diablo, asumiendo la forma de una serpiente, quien tienta a Eva en el Génesisnull, afirmó Eco.

Antigua ilustración de Lilith, con cola de serpiente, con Adán y Eva.
iStock
Antigua ilustración de Lilith, con cola de serpiente, con Adán y Eva.

nullEn la Biblia siempre encontramos menciones a Lilith, monstruo femenino de origen babilónico que, en la tradición hebrea, se transforma en un demonio femenino con rostro de mujer, largos cabellos y alasnull.

Diosa adorada en Babilonia y Mesopotamia, Lilith estaba asociada a vientos que, según se creía en la época, traían enfermedades y muerte. En la tradición judía antigua, aparece como un demonio nocturno.

Para los islamistas, Lilith fue la primera mujer del personaje bíblico Adán y acabó acusada de haber sido ella la serpiente que hizo que Eva comiera el fruto prohibido.


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