Andrew Hill
Cómo el personal remoto construirá una nueva cultura corporativa
Mantener a los trabajadores alineados con una misión será más difícil, pero las personas han encontrado nuevas formas de conectarse
Mantener a los trabajadores alineados con una misión será más difícil, pero las personas han encontrado nuevas formas de conectarse
Andrew Hill
“Si te gusta, te encanta”, fue así cómo Carlos Brito, el director ejecutivo de AB InBev desde 2005, describió la sólida cultura interna de la compañía cervecera mundial. La identidad contundente, o carácter distintivo, de la empresa proviene de arriba. “Todos tienen la creencia de que pudieran ser Brito”, me dijo una vez un exalumno del programa de capacitación en gestión del grupo.
Es posible que los ambiciosos aprendices de AB InBev pronto tengan que ajustar su objetivo. Se está llevando a cabo un proceso para reemplazar a su líder, posiblemente con una persona de fuera de la compañía. Estos cambios se están produciendo conforme el coronavirus está ejerciendo una extraordinaria nueva presión sobre las culturas corporativas a nivel mundial.
Desde que la pandemia comenzó a cerrar las economías y los lugares de trabajo, los fuertes lazos existentes entre colegas han sostenido a los equipos. Si reconoces a todos los participantes en la videollamada debido a las reuniones en persona que solías tener, es más fácil entablar una buena relación virtual.
Pero el futuro híbrido del trabajo supondrá un reto para el que las organizaciones tendrán que hallar diferentes formas de iniciar y de presentar a los recién llegados, posiblemente incluyendo al sucesor de Brito. Mantener incluso al personal con muchos años de trabajo en la compañía alineado con la misión corporativa será más difícil cuanto más tiempo pase fuera del lugar de trabajo.
El antropólogo James Suzman, autor de una nueva y voluminosa historia del trabajo, me dijo durante una fascinante discusión en el reciente Festival de Fin de Semana del Financial Times que, durante décadas, la oficina se había convertido en “lo que solía ser la aldea durante la era agrícola”. Pero el confinamiento comenzó a “reducir la función social de la oficina y dejó de ser una fuerza vinculante”.
Sin embargo, debido a que son animales sociales, los humanos tienen una infinita capacidad de adaptación. Eso ya es obvio en los esfuerzos por moldear o presumir de la cultura corporativa en línea.
Los miembros del personal de McKinsey, aprovechando una larga tradición de la canción de la compañía, organizaron una interpretación en línea sorprendentemente conmovedora (para mí, al menos) de la canción “True Colors” de Cyndi Lauper. Los ingenieros de Stripe, el negocio de software de pagos, que están trabajando remotamente intercambiaron ideas sobre soluciones para un choque lunar simulado como ejercicio de vinculación de equipo.
Conforme una ola de contratados ‘llega’ a la oficina en línea en su primer día, los departamentos de recursos humanos los están bombardeando con vídeos de bienvenida del personal superior y con invitaciones para “establecer una relación amistosa” virtualmente con sus colegas. Según un artículo reciente de “Personnel Today”, una compañía incluso les envía desayuno a sus recién llegados el primer día.
Lo que es cierto en relación con las iniciativas de cultura corporativa fuera de línea también lo es en línea. Si tú no eres parte de la “cultura de culto” que los pensadores de gestión Jim Collins y Jerry Porras identificaron alguna vez como típica de las organizaciones que fueron “construidas para durar”, sentirás escepticismo en cuanto a cantar canciones y a establecer lazos grupales. Si estás alineado con la cultura, tu entusiasmo puede que crezca, tal como lo sugiere el punto de Brito de “si te gusta, te encanta”.
La cultura solía volverse corrupta o canalla en los márgenes de las grandes organizaciones. Los “ejecutivos regionales” paramilitares de la Compañía de las Indias Orientales en la India, en el siglo XVIII, a menudo seguían sus propias estrategias, para bien y (principalmente) para mal, sin que la sede de Londres se enterara hasta semanas después.
Pero, actualmente, a cualquier miembro del equipo habilitado para usar la web le es difícil estar verdaderamente remoto. Eso les da a las compañías otra forma de guiar la cultura. Pero el trabajo remoto también ha aflojado los vínculos físicos entre el empleado y el empleador, y le ha otorgado al personal la licencia para establecer nuevas conexiones o reanimar vínculos débiles.
Las personas ahora “tienen el tiempo y la inclinación para ir más allá de sus relaciones establecidas”, comentó Laura Empson, autora de “Leading Professionals” (Profesionales en posiciones de liderazgo), en cuanto a cómo administrar empresas de servicios profesionales, incluso si, como un caleidoscopio sacudido, “todavía no sabemos qué forma configurarán los fragmentos”.
Ella se conmovió cuando sus compañeros académicos espontáneamente compartieron su sabiduría colectiva de la enseñanza en línea para ayudarla a ella, y a otros profesores de gestión, a manejar el abrupto cambio de la salida del aula cuando el covid-19 llegó en marzo. Este ‘estallido’ de compañerismo estaba alentadoramente en desacuerdo con la lógica comercial de la competencia entre universidades, dijo Empson en la reciente Conferencia de la Academia Británica de Gestión.
Al no poder usar las oficinas, “la gente ha comenzado a encontrar una comunidad nuevamente mediante otras formas completamente diferentes”, señaló Suzman.
Las organizaciones que siempre fueron buenas en moldear la manera en que sus empleados trabajan y se comportan — McKinsey, AB InBev y otras — probablemente descubrirán que el cambio al trabajo híbrido les ayuda a reforzar sus culturas sólidas. El corolario es que las compañías con culturas débiles, las cuales hasta ahora simplemente han “improvisado” durante la crisis, en palabras de la profesora Empson, pudieran derrumbarse.
Y es probable que todas las compañías descubran que, a menudo, será el personal quien establezca las normas de la nueva cultura laboral, en vez del director ejecutivo.