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Cómo entender el R0, el índice impreciso que pronto podría dar forma a nuestras vidas

Cinco preguntas y respuestas para comprender esta variable en la pandemia

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01 de mayo de 2020 a las 15:48

Por Max Fisher

Los dirigentes y los expertos en salud pública de todo el mundo están listos para dedicar los próximos meses o años a obsesionarse con una variable conocida como R0.

Técnicamente pronunciada como “erre subcero”, esta representa el número de nuevas infecciones que se calcula que provienen de un solo caso.

Dicho de otro modo, si el R0 de una enfermedad es de 2,5, entonces se espera que una persona enferma infecte, en promedio, a 2,5 más.

Un R0 menor a 1 sugiere que el número de casos se está reduciendo, lo cual podría permitir que ciertas sociedades reanuden sus actividades. Un R0 mayor a 1 indica que el número de casos está aumentando, lo cual tal vez requiera nuevos cierres de emergencia u otras medidas.

Sin embargo, el R0 es más complejo de lo que parece. Se basa en ciencia dura, investigación forense, modelos matemáticos sofisticados y, a menudo, una buena cantidad de conjeturas.

Puede variar radicalmente de lugar en lugar y de un día para otro, así como elevarse y reducirse según las condiciones locales y el comportamiento humano.

No obstante, pese a todos sus caprichos, se espera que el R0 dé forma a nuestro mundo en los próximos meses y posiblemente años, ahora que los gobiernos y los expertos en salud lo tratan como lo más cercano a una brújula para navegar esta pandemia.

A continuación, una guía simple para entender cómo funciona este índice, por qué es importante y cómo se debe tomar en cuenta.

¿Qué es el R0?

El término proviene de los estudios demográficos, en los que se usa para describir las tasas de natalidad. La R se refiere a la reproducción y el 0 a la generación cero, es decir, el paciente cero. En conjunto, suele conocerse como el número básico de reproducción.

Se calcula a partir de las características innatas de una enfermedad, como la facilidad con la que pasa de una persona a otra, junto con los elementos del comportamiento humano que definen la frecuencia con la que las personas enfermas y las susceptibles entrarán en contacto.

Se pretende que el número que resulta ayude a modelar la posible trayectoria de un brote.

Digamos que 1.000 personas tienen una influenza estacional cuyo R0 es de 1,3. Se esperaría que estas infectaran a 1.300 personas más. Esa segunda generación pasaría a infectar a otras 1.690 personas.

Eso podría ir en aumento. Para cuando llegue a la décima generación, unos treinta días después, 42.621 personas se habrán contagiado de influenza.

Sin embargo, cualquier R0 es solo un cálculo y los epidemiólogos enfatizan que este es imperfecto.

Un artículo publicado el año pasado en la revista académica Emerging Infectious Diseases describía la importancia del índice, pero también advertía que podía “tergiversarse, malinterpretarse y aplicarse erróneamente con mucha facilidad”.

No existe un consenso sobre cómo medirlo. Muchas de las matemáticas subyacentes se basan, por necesidad, en conjeturas informadas y en factores humanos que pueden cambiar de manera impredecible.

Es por eso que la mayoría de las enfermedades se definen en rangos, no en una cifra exacta. Se suele decir que el síndrome respiratorio agudo grave tiene un R0 de 2 a 5: una variación enorme.

Un hecho revelador es que los científicos siguen debatiendo y revisando cálculos relacionados con enfermedades que se han estudiado durante años; las cifras del R0 del sarampión han variado desde 3,7 hasta 203.

Sin embargo, pese a todos sus defectos, es una referencia útil tanto para los expertos que estudian la enfermedad como para los líderes que intentan gestionarla.

¿Cuál es el R0 del coronavirus?

En la práctica, no existe un R0 fijo. Es mejor considerar este número como un punto de partida para el comportamiento del virus en ausencia de los factores humanos y ambientales del mundo real.

Surgen nuevas cifras constantemente. Pero, en general, los estudios estiman que ahora el patógeno que causa el covid-19 tiene un R0 de 2 a 2,5.

Ese índice es considerablemente mayor al de la gripe y está en el rango más bajo del SARS, otro coronavirus.

Para conocer la rapidez con la que se propaga el virus también se necesita su intervalo serial, o el tiempo promedio que transcurre entre cada infección consecutiva. Algunos estudios calculan que el del coronavirus es de 4 a 4,5 días. Eso es casi dos veces más rápido que el SARS, y por eso es que el coronavirus se propaga con mucha más velocidad.

Sin embargo, el intervalo serial se considera un rango más o menos fijo. La gente puede influir mucho en el R0 y por eso recibe mucha más atención que otras medidas.

¿Por qué es tan importante el R0?

Cada vez más gobiernos usan el R0 como un parámetro para saber cuándo los casos de su país están aumentando con más rapidez de la que pueden manejar o cuándo se están reduciendo a la velocidad que desean.

El interés en el R0 ha crecido a tal grado que hay un video en el que aparece Angela Merkel, la canciller alemana mesurada a quien rara vez se le relaciona con videos virales, explicando la variable. “Ahora mismo, estamos en un factor de reproducción de 1, así que una persona infecta a una más”, dijo Merkel en un evento de prensa días atrás. “Si llegamos al punto en el que todos infectan a 1,1 personas, entonces para octubre llegaremos al límite de la capacidad de nuestro sistema de salud”, agregó.

Cuando un país tiene más pacientes que camas de cuidados intensivos, las tasas de letalidad pueden dispararse de manera drástica.

Merkel después comentó que Alemania podría cruzar ese umbral en julio si el R0 llega a ser de 1,2. Con un R0 de 1,3, eso sucedería en junio. “Ahí es donde notamos cuán estrecho es el margen”, declaró.

Sin embargo, los cálculos de R0 en tiempo real como los de Alemania, por sofisticados que sean, son muy especulativos. Es un estimado basado en otros estimados, algunos con más fundamento que otros. Aun así, es uno de los pocos índices que tenemos para deducir si están funcionando los cierres de emergencia y otras políticas públicas, y así determinar hasta qué grado esas políticas justifican los enormes costos económicos y sociales que implican, o si es que lo hacen.

¿Un R0 menor a 1 significa que el virus ha sido erradicado?

No. Asumiendo que las cifras sean correctas, significa que la propagación del virus está en pausa.

Cuando el R0 cae a una cifra menor a 1, esto significa que, por ejemplo, cada 100 personas enfermas contagiarán a menos de otras 100. Cada generación sucesiva de infecciones será más pequeña que la anterior.

Pero la gente aún puede enfermarse y aún puede morir. Podría pasar mucho tiempo antes de que los países vean la desaparición total del virus, sobre todo si el brote inicial fue grave. Italia, por ejemplo, hace poco calculó que sus restricciones sociales y económicas habían logrado reducir el R0 del virus a 0,8, un logro enorme que se alcanzó a un gran costo.

¿Cuánto tiempo tardará Italia en llegar a la posición de Corea del Sur, que empezará a reanudar sus actividades provisionalmente ya que ahora confirma 10 nuevos casos por día?

Con un R0 de 0,8, tendrían que pasar 26,8 generaciones del virus para que las nuevas infecciones de Italia se redujeran al ritmo de las de Corea del Sur. Si consideramos que las generaciones se forman cada cuatro días, eso se traduce en cien días, o principios de agosto. Y eso, solo si se mantiene el statu quo, o cierre de emergencia.

Tres meses y medio más de restricciones sociales representarían un costo elevado para la economía y la sociedad ya agotadas de Italia. Además de que esto no es una garantía. Hasta Corea del Sur tiene medidas listas para reimponer los cierres de emergencia si los casos repuntan.

Esta es la razón por la que algunos expertos creen que las medidas gubernamentales de los próximos meses o años no se enfocarán solo en reducir el R0 lo más posible, sino en mantenerlo en niveles aceptables.

En una estrategia como esta, las restricciones sociales y económicas se suspenderían y restablecerían en respuesta a las fluctuaciones del R0. Sin embargo, nadie sabe cuál sería el equilibrio adecuado, mucho menos cómo alcanzarlo.

Un estudio de la Universidad de Harvard calculó que mantener los nuevos casos dentro de los límites de capacidad del sistema de salud podría requerir una calibración de cierres intermitentes hasta mediados de 2022.

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