Desde el 14 de diciembre, con la nueva edición de Museos en la Noche, el Museo de Arte Precolombino e Indígena (MAPI) exhibirá la reconstrucción digital del rostro de la llamada “abuela de los uruguayos”, hecha por el brasileño Cicero Moraes. Este especialista en reconstrucción facial 3D trabajó sobre fotos del cráneo más antiguo de los hallados en territorio uruguayo, que tiene 1.600 años de antigüedad. Ojos oscuros y piel algo cobriza, pómulos salientes y una expresión lindante con la sonrisa: así luce el rostro de nuestra antepasada.
“Hace cosa de un año desarrollé un software llamado Ortogon Blender, que permite realizar una reconstrucción forense en dos horas y que ha usado la policía, por ejemplo,” explicó Moraes a Cromo. “Como en este caso estuvimos trabajando para un museo (se refiere al MAPI), tuvimos más libertad y más tiempo, así que hice la reconstrucción en siete días. Yo hice el 3D pero para ello precisé de datos que vinieron de otros expertos, como el sexo, la edad de la persona y la antigüedad de los restos. Esto me lo ofreció el MAPI. El programa hace la reconstrucción automática cuando subimos las fotos, pero luego la escultura digital es artesanal y ese es el trabajo que me toca”, explicó.
La perfección es imposible
A pesar de que ha realizado más de 60 reconstrucciones faciales en 3D digital, las realizadas sobre los rostros de María Magdalena y San Antonio de Padua son, probablemente, los trabajos más famosos de este chapecoense de 36 años. El de María Magdalena, realizado hace tres años, fue algo complicado, ya que los responsables de la basílica francesa donde está exhibido el cráneo le permitieron un acceso limitado. Por eso mismo, Moraes y su equipo afirmaron en su momento que la imagen que recrearon a partir de las fotografías de esos restos no es 100% precisa, aunque se acerca mucho a cómo habría sido esta célebre y discutida figura bíblica.
De todos modos, la precisión en un 100% nunca se logra en estos procesos, por más que se tenga acceso detallado a los restos completos. “Antes de trabajar para museos y para la policía estudiamos mucho para saber la precisión que se podía alcanzar con estas reconstrucciones” explicó Moraes.
Y añadió: “Años atrás hice pruebas reconstruyendo cráneos y comparándolos con fotos de cómo eran esas personas. La conclusión a la que he llegado es que, por más que hagas una reconstrucción completa, se consigue una volumetría compatible en el 92% con lo que habría sido el rostro real”. Lo que sucede es las personas cambian el pelo, la alimentación o el peso, por lo que es difícil llegar a la precisión total. “Un rostro humano no es solamente la volumetría y estadística. Llegar al color de la piel exacto, por ejemplo, es muy difícil”, apuntó.
En el caso de María Magdalena una de las certezas a las que llegaron con su estudio es que era de tez blanca. Lo que complicó un poco ese trabajo fue que habían solicitado 40 sesiones de fotografía y estudio del cráneo, pero se les autorizaron solamente siete y sin abrir el relicario en el que se conservaba y exhibía al público.
“Todos los rostros son asimétricos, pero incluso si tienes solamente la mitad del cráneo y no disponés de más información puedes hacer un espejo”, explicó. En estos casos el factor de error es mucho mayor. No fue ese el caso del cráneo de esta antepasada de los uruguayos.
Técnica con software libre
El trabajo consiste en tomar fotos de todos los lados del cráneo. Se traza una circunferencia a su alrededor y para ubicar la cámara, se requiere, en el ideal, tomar una foto cada 10 grados. Esta parte del proceso sobre el cráneo uruguayo la realizó un estudiante de antropología (porque la pieza no pertenecía a la colección del MAPI, sino al Departamento de Antropología de la Facultad de Humanidades) que tomó 120 fotos detalladas y se las envió a Moraes. “Gracias a ese registro que nos enviaron, el trabajo fue muy sencillo”, aseguró el chapecoense.
Expresada en forma sencilla, una regla o constante que toma en cuenta para las reconstrucciones es que lo que entra hacia el cráneo, es lo mismo que sale. Para reconstruir una nariz, por ejemplo, se toma la medida de la fosa nasal como referencia de lo que habría sido su forma hacia el exterior. “Es una meridiana que trazamos digitalmente. ¿Cómo lo sé? Todos los días recibo fotografías para trabajar y puedo ir comparando. Esto no es perfecto, por supuesto, porque la perfección es solamente para ficciones como CSI”, comentó.
El Ortogon, que es el software que desarrolló, es en realidad un plug-in para el programa 3D Blender. Un plug-in es un programa que no funciona con independencia, sino que está hecho para potenciar a otro programa. En este caso, Moraes creó el Ortogon como forma de adaptar el Blender a lo que buscaba con sus procesos de reconstrucción digital.
“La misma tecnología que usamos para reconstruir este cráneo de 1.600 años es la que utilizamos para trabajar con rostros y cuerpos actuales”, dijo. Tanto el Blender como el Ortogon son softwares libres, es decir, programas que fueron hechos para ser manipulados y adaptados de forma gratuita.
El Ortogon Blender le permite convertir una serie de fotografías en un objeto tridimensional. También puede importar tomografías computarizadas de forma directa, sin intermediación de otro programa. Y, por ser un software libre, da la posibilidad de que otras personas usen estas mismas soluciones. “Al ser libre, muchos piensan que no se puede comercializar nada, pero gracias a esta técnica trabajo como docente de esta tecnología con alumnos de distintos países”, agregó el experto. Y prosiguió: “Lógicamente, me gusta ganar plata, pero me gusta mucho hacer ciencia y todavía más me interesa que la gente pueda tener acceso a lo que hago. Por eso trabajo con software libre, y publico muchos trabajos en la web para que cualquiera pueda bajar, no solo textos sino también imágenes y videos”.
Digital y a veces tangible
El trabajo de Moraes tiene tres grandes áreas de aplicación: reconstrucciones faciales forenses, elaboración de prótesis veterinarias y de prótesis para humanos. Para las recreaciones forenses, hechas generalmente para la policía, el trabajo toma unas dos horas, razón por la que considera los siete días dedicados al cráneo uruguayo más que suficientes.
Los datos que toma para la escultura digital son el sexo, la edad de la persona y la antigüedad de los restos. En el caso del cráneo uruguayo sabía que era una mujer fallecida más o menos a los 45 años y con 1.600 años de antigüedad.
Para dar ejemplo de las prótesis habló del pico de un tucán, que reconstruyó digitalmente y luego se imprimió en 3D. Lo mismo hizo con el caparazón de una tortuga, dañado casi por completo tras un incendio. En total ha trabajado con 10 animales. También ha hecho diseños digitales para prótesis faciales de humanos, por ejemplo, víctimas del cáncer.
El trabajo que hizo en Uruguay se limita a lo digital, como en el caso de algunos de los santos. El MAPI incluirá el rostro digital de la abuela de los uruguayos en su exposición permanente, pero a través de una pantalla, pero el cráneo real no se exhibirá por cuestiones de conservación. Es cierto que hay intenciones de imprimir el rostro en 3D para que sea tangible, aunque debido a los costos ese paso todavía no está definido. Por ahora, lo que hay es la posibilidad de conocerle la cara a una persona cuyos rastros de ADN han sido rastreados hasta la actualidad. Al menos, es un salto virtual de 1.600 años para obtener algo parecido a una foto de una tatarabuela primitiva y desconocida hasta ahora.
Otras reconstrucciones
San Antonio de Padua
La reconstrucción facial de san Antonio de Padua fue un proyecto encargado por el Museo de Antropología de la Universidad de Padua. El rostro de este hombre, famoso en el Río de la Plata por casamentero y que vivió entre los siglos XII y XIII, fue presentado el 10 de junio de 2014.
María Magdalena
María Magdalena es descrita en el Nuevo Testamento como una de las discípulas más dedicadas de Jesús. El descubrimiento de sus restos se remonta al siglo XIII. La reconstrucción de su rostro ocurrió en la basílica de Santa María Magdalena en Saint-Maximin-La-Saintre Baume, en Francia.
Don Pedro I
Cicero Moraes también trabajó en la reconstrucción del rostro de Don Pedro I (1798-1834), primer emperador de Brasil y rey de Portugal. La revelación se realizó en abril de 2018.
Hombre de Herculano
Se trata de un cráneo encontrado en Herculano, Italia. El hombre fue víctima de la erupción del volcán Vesubio en el año 79. La pieza estalló por las temperaturas de 500 °C; primero fue reconstruida manualmente y luego digitalizada.
Dama de los Cuatro Tupus
Es el nombre dado a una momia de 4.500 años, encontrada en el sitio arqueológico peruano de Áspero y perteneciente a la Civilización de Caral, la más antigua de las Américas.