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Cómo hacer una auditoría sobre tu nivel de privacidad en Facebook

No es una red segura ni privada, pero permite que cada usuario decida qué comparte con quién. O incluso si lo comparte de alguna manera. Claves para realizar un diagnóstico de la privacidad virtual

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26 de junio de 2012 a las 00:00

Los cambios en las políticas de privacidad de Facebook son tan frecuentes (al menos tres de importancia en los últimos dos años), que uno podría plantearse, al menos, dos hipótesis:

1) A Facebook realmente le importa la privacidad de sus usuarios. Punto.

2) Facebook sabe que la privacidad se ha convertido en su principal talón de Aquiles a la hora de seguir creciendo. El 99,9% de las críticas que se escuchan sobre esta red social y su uso tienen que ver con este tema. Por eso mejorar esta área es vital para la supervivencia de Facebook.

Entre los millones de usuarios un porcentaje ínfimo se preocupa o preocupó alguna vez por investigar primero y definir después qué información sobre sí mismo quiere que se vea en Facebook (y en todo Internet).

Cualquiera sea la hipótesis correcta (alguna de las anteriores u otra), una pieza de información vital que suele pasarse por alto es que –en gran medida- la privacidad de Facebook depende de las opciones que elija cada uno de sus usuarios. Claro que para eso hay que saber primero cuáles son las opciones disponibles, algo que Facebook no publicita con gran énfasis. Para ser justos, sin embargo, lograr configurar la cuenta de Facebook para que se adapte a nuestros gustos y deseos sólo lleva un poco de tiempo y paciencia.

En primer lugar hay que entender la filosofía de esta red con respecto a la privacidad. Adivine quién dijo la siguiente frase: “Si la gente comparte más el mundo se convertirá en un lugar más abierto y conectado. Y un mundo que es más abierto y está más conectado es un mundo mejor”. Correctooooo. Fue Mark Zuckerberg, fundador y actual CEO de Facebook, en una entrevista con el Washington Post.

Por eso mismo no debería llamar la atención el hecho de que Facebook decida por defecto que todo se comparte con todos. Es decir, si un usuario no se preocupa por la privacidad y jamás revisa su configuración, todo lo que haga, diga, postee o juegue en Facebook, pasará a convertirse en información (hiper) pública.

Si en cambio usted prefiere guardar sus opiniones para su grupo de amigos (entre otras posibles opciones de privacidad) deberá dedicar unos minutos a revisar una página de Facebook denominada “Configuración de la Privacidad” (se accede a ella cliqueando en el menú que está la lado de “Inicio”, en la esquina superior derecha).

Vale la pena revisar uno a uno los diferentes ítems que se incluyen en esa página. Por ejemplo en “Biografía y etiquetado” se puede decidir si querés que tus amigos puedan publicar en tu biografía o no. Por defecto Facebook permite que todos lo hagan. Como creo que sólo yo (y mi madre, en todo caso) sé algo sobre mi biografía, decidí que “Nadie” puede publicar en ella y así lo configuré.

Como éste hay infinidad de datos cuya privacidad puede personalizarse. A continuación sugiero el siguiente “chequeo de seguridad”:

1) A qué aplicaciones le diste permiso para “ingresar” en tu cuenta de Facebook?
Todos los días, cuando un usuario navega por Internet y por Facebook, se encuentra con una buena cantidad de servicios que piden su permiso para “interactuar” en esta red. A veces es un juego, a veces un servicio (como el que te hace acordar de los cumpleaños de tus amigos), en otros casos un medio de comunicación como los prestigiosos Washington Post o Guardian. El usuario suele dar ese permiso sin ponerse a pensar qué datos quiere compartir con quién. Es decir, cuando uno aprueba que el Washington Post publique qué notas estás leyendo, quiere decir que tu nombre aparecerá al lado de la sesuda nota sobre la economía europea, pero también la que compara los traseros o delanteras de las actrices de moda. Si estás de acuerdo con eso, OK. Si no, es necesario decirle a Facebook qué hacer.

Las aplicaciones a las que autorizas en Facebook acceden a tus datos personales, por lo cual es aconsejable que cada tanto, digamos una vez al mes, te encargues de “auditarlas”. Para eso hay que ir nuevamente a “Configuración de la Privacidad” y acceder al ítem “Anuncios, aplicaciones y sitios web”. Allí podrás ver a qué aplicaciones le diste permiso y editar los parámetros de cada una de ellas. Por ejemplo: yo uso el Social Reader del Washington Post pero le pedí que no publique nada en mi biografía y que sólo yo pueda ver lo que leo. La última vez que revise esta sección encontré que tenía más de 50 aplicaciones autorizadas, la mayoría de las cuales no usaba nunca o casi nunca.

Ni el tiempo ni la paciencia lograrán lo que solo el usuario puede hacer: protegerse integralmente. Porque ningún sistema de Facebook permite configurar tu sentido común

2) ¿Tenés control sobre lo que otros pueden poner sobre ti en tu biografía o en las etiquetas?
Desde hace relativamente poco tiempo Facebook permite que apruebes –o rechaces- las publicaciones que te mencionan o las fotos en las que fuiste etiquetado. Cualquier usuario de Facebook puede etiquetarme, por ejemplo, en una imagen de un par de zapatos con el objetivo de que yo la vea y, tal vez, los termine comprando. Ni siquiera necesita ser “Amigo” aprobado para poder hacerlo. Es una práctica molesta y debería usarse con bastante más cuidado, pero la realidad es que a cada rato somos “etiquetados” en imágenes en las que ni siquiera aparecemos. Aunque es posible que también estemos en una foto que no queremos que se vea, al menos no con nuestro nombre. Para tener control sobre este punto hay que ir nuevamente a “Configuración de la Privacidad” y dentro del ítem “Biografía y Etiquetas” decidir los niveles de privacidad.

3) ¿Estás harto de recibir notificaciones de Facebook por mail?
Si no le decís qué hacer, es posible que esta red social se convierta en tu principal spammer. Mails sobre quién escribió sobre vos, sobre quién actualizó su línea de tiempo, sobre quién jugó a qué o sobre quién te etiquetó en una foto. Para decidir sobre qué temas querés recibir mails, hay que ir a la página de Notificaciones. Para eso cliquear en el menú que está en la esquina superior derecha, al lado de Inicio y allí sobre “Configuración de la cuenta”. Al ingresar buscar en un listado que aparece a la izquierda el ítem “Notificaciones”. O ir directo acá.

De nuevo, hay que armarse de paciencia y revisar cada uno de los muchos elementos que hay en esa página. Puede ser tedioso, pero más irritante es recibir un mail tras otro sobre temas que no nos interesan. En mi caso decidí que Facebook solamente me mande un mail cuando alguien me etiqueta en alguna publicación o hace algún comentario en el que me menciona. Lo mismo para el caso de las fotos. En el ítem Grupos pedí que Facebook me avise por mail cuando alguien me agrega a uno. Como saben –o tal vez no, para mí fue una sorpresa cuando me enteré- cualquier usuario de Facebook puede hacer que integres un grupo, incluyendo temas que no te interesan o incluso que rechazás. Es cierto que Facebook permite que uno rápidamente salga de ese grupo, pero a veces ni nos enteramos. En esos casos recibir un mail de aviso, por ejemplo.

4) ¿Tenés seguridad reforzada?
Facebook permite que decidas si querés que tu navegación por esta red sea más segura que para el estándar de los usuarios. Para eso hay que ir nuevamente a Configuración de la cuenta, y en la lista que aparece a la izquierda elegir el primer ítem: Seguridad (junto a un ícono amarillo). El primer punto en esta área es “Navegación segura”. Si se lo edita permite usar Facebook a través de una conexión segura siempre que sea posible.

Otro punto interesante a customizar son las llamadas “notificaciones de inicio de sesión”. Si se activa esta función Facebook te avisará por correo electrónico o SMS (al celular que hayas definido) si alguien –incluso tú mismo- accede a tu cuenta desde una computadora o dispositivo que no se haya usado antes. Pero además, quien intente ingresar deberá escribir un código de seguridad que te será enviado a tu celular. Esta función se activa una semana después de que elige.

Hay unas cuantas acciones más que es posible llevar adelante para proteger tu privacidad en Facebook. Basta investigar un poco y tener otro tanto de paciencia para abarcarlas todas. Pero ni el tiempo ni la paciencia lograrán lo que solo el usuario puede hacer: protegerse integralmente. Porque ningún sistema de Facebook permite configurar tu sentido común. Una regla tan básica para la vida offline a veces se pierde de vista en la vida online: no cuentes lo que no querés que se sepa. Cada vez que vayas a escribir algo, subir una foto, una canción o una noticia, sería conveniente preguntarse “¿diría esto a gritos en el medio de una plaza del centro de Montevideo?”. Si la respuesta es no, mejor no postearlo en Facebook.

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