La ciencia es un tema de soberanía”, dijo el exministro de Educación y Cultura Ricardo Ehrlich a radio Uruguay. ¿Lo es?
En lo que a la pandemia respecta, los científicos dan su versión.
“Los únicos países que pueden ser soberanos (en ciencia y tecnología) son aquellos que desarrollan todo lo que precisan. Claramente nosotros no podemos producir todo lo que precisamos. De hecho, los equipos que utilizamos para trabajar son equipos que compramos en el extranjero. Sí es cierto que tuvimos un pequeño granito de soberanía en actividades que pudimos desarrollar”, explicó Carlos Bathyánni, director del Institut Pasteur.
Refiere a los métodos de diagnóstico por PCR, que se hicieron en colaboración con la Universidad de la República y la empresa de biotecnología ATGen, gracias a una financiación de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), el Banco Interamericano de Desarrollo y principalmente del Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (que permitió el desarrollo masivo de los kits).
“Pudimos resolver en forma nacional este tema. Si no lo hubiésemos logrado, tampoco hubiésemos podido comprar, porque no había disponibilidad en el mercado internacional”, comentó Bathyánni. Eso hubiese evidenciado graves problemas para detectar casos, como pasó en Estados Unidos, Argentina o Brasil. En este último país “hay una red de laboratorios, llamada Oswaldo Cruz que, si bien desarrolló un kit nacional, por las decisiones políticas de gobierno y problemas de cantidad, no pudieron producirlo a la escala necesaria para atender la necesidad del país”, agregó.
Para lograr ese “granito de soberanía”, en Uruguay hubo un trabajo metódico de los científicos. A fines de febrero una red de institutos Pasteur advertía a los investigadores locales la gravedad del covid-19 en el mundo. “No éramos conscientes –dijo–. Nos alertaban de que estaba habiendo problemas de adquisición de insumos. Poco después, hubo una decisión de las autoridades de habilitar a las instituciones académicas a producir un kit y a desarrollar habilidades de diagnóstico”, agregó.
Facultad de Quimica
Así fue que la realización de estos tests moleculares creados por científicos del Institut Pasteur le otorgaron a Uruguay la capacidad de no depender del mercado internacional y lograr una mayor autonomía. Esto permitió tener una alta tasa de testeo: hoy es el segundo país de Sudamérica en este rubro, con 19,7 tests cada 1.000 habitantes.
De hecho, hoy más del 35% de los kits de diagnósticos que se hacen para la red de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) se ha montado gracias a este sistema. “Creo que Uruguay ha ahorrado muchísimo dinero”, declaró Gonzalo Moratorio, investigador del Pasteur y profesor adjunto de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República. Ya vienen entregando más de 25 mil.
Además, el Ministerio de Salud Pública habilitó a investigadores a hacer un proceso diagnóstico. “Todo en el marco de un gran profesionalismo”, comentó el director del Pasteur. Muchos científicos dejaron de hacer sus tesis y trabajos habituales y, de manera voluntaria, se pusieron a hacer diagnósticos. Es mano de obra “sumamente calificada”, acotó Bathyánni. Fueron unas 60 personas “que para Uruguay es muchísimo”. Eso permitió sostener las capacidades diagnósticas del país en el momento más crítico, que fue abril. En ese momento había dos lugares donde se realizaban: uno en Salto y otro en el Institut Pasteur. Luego, fueron montados en los hospitales Pasteur y de Clínicas, en el Instituto del Cáncer, entre otros.
Un aspecto más que ha contribuido a la soberanía científica es la efectividad en la trazabilidad de seguir al paciente y aislarlo. Porque en todos los brotes que ha habido hasta ahora no se ha superado la tercera generación de contactos, aclaró el experto. A eso hay que adosarle la investigación de la epidemiología molecular. ¿Qué es? Secuenciación genómica del virus que permite entender en dónde estaba el virus y cómo se transmitió.
El aporte de ANII y la clave de los respiradores
Los países donde ha habido más casos de coronavirus han sufrido la escasez de respiradores para abastecer a los infectados que lo necesitan.
En este tema la ANII ha jugado su partido. Desde que comenzó el proyecto, invirtió US$ 570 mil en cinco proyectos innovadores. El primero fue para mejorar la cantidad de testeos y colaborar en la creación de kits diagnósticos. El segundo proyecto que generó una mayor soberanía fue el de los respiradores.
Vivestar
Si bien Uruguay no requirió su uso porque la pandemia fue controlada, apenas empezaron a aparecer los primeros casos, en la ANII impulsaron esta iniciativa en la que instaron a los ingenieros que participaron en ella a hacerlo en un mes. La elaboración hecha en tiempo récord permitió que Uruguay tuviera a disposición 50 respiradores gracias a dos proyectos distintos. Pablo Díaz, uno de los responsables de uno de ellos, dijo que la mayoría de los integrantes de la pandemia estuvieron focalizados casi 100% en el proyecto en ese período. En un contexto sin pandemia, hubiesen demorado más.
Hasta ahora, no han sido demasiado los casos graves de coronavirus, por lo que no hubo necesidad de recurrir a estos desarrollos. Pero si se necesitara, los ingenieros aseguran ya tener el conocimiento para llevarlos adelante con más rapidez. Ante un posible colapso de los hospitales, la rapidez en su creación se vuelve fundamental.
Hisopos creados en Uruguay
Otra forma de impulsar la soberanía uruguaya en ciencia y tecnológía y no depender del mercado internacional es produciendo insumos claves para atacar la enfermedad. Uno de ellos son los hisopos con los cuales se realizan los tests.
La semana pasada, el futbolista de la selección Fernando Muslera donó una impresora 3D al Laboratorio de Generación de Conocimiento en Microbiología (Aravanlabs), ubicado en el Parque Científico y Tecnológico de Pando, para la fabricación de hisopos que están escaseando en el mercado internacional. Esto permitirá abastecer la demanda actual para la elaboración de tests.
Muslera aportó a esa visión, aseguró a Cromo Laura Maccio, la directora del laboratorio. Según la científica, es un legado “en la soberanía de producción de biotecnología en el país”.
La app revolucionaria
Una herramienta crucial en el combate de la enfermedad es la aplicación Coronavirus UY: decenas de empresas privadas junto a la Agencia de Gobierno electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento (Agesic) crearon en una semana un servicio que permite a los usuarios de la salud pública reportarse como sospechosos. Esta app se hizo sin que el Estado desembolsara un peso, según el gobierno.
Camilo dos Santos
La colaboración del sector privado ha sido vital para su desarrollo. Un ejemplo es que Genexus, una de las compañías de software que encabezó este emprendimiento, poseía vínculos con Google y Apple, lo que permitió que la app estuviera en poco tiempo en las tiendas de aplicaciones.