Sí, se puede
Para Leonardo Loureiro, presidente de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI) el cambio es posible, pero hay que hacer una distinción entre reconversión y digitalización. La digitalización refiere a profesionales que dentro de sus propias áreas suman habilidades digitales que les permiten expandir sus funciones. Contadores, economistas o arquitectos, entre otros, pueden pasar por este proceso, y según Loureiro, las propias universidades —incluso en Uruguay— están entendiendo esto e incorporando en las currículas de las carreras tradicionales materias tecnológicas, como programación. Para quienes ya están ejerciendo sus profesiones y están fuera del sistema educativo formal, esa digitalización se da mediante cursos —muchos de los cuales están online de forma gratuita y otros con certificaciones pagas— o mediante capacitaciones de la propia empresa en la que trabajen.
Para Loureiro, a una persona que ya tiene una carrera hecha esa reconversión dentro de la profesión no le lleva mucho tiempo porque “tiene la estructura de aprendizaje ya armada y preparada para recibir nuevos conocimientos”, y quizá un curso de uno o dos años le brinde un nivel que le permita trabajar en el sector tecnológico en cualquier parte del mundo. Pero la situación cambia si la reconversión es de alguien que no tiene formación previa, “pasar a trabajar en el sector tecnológico requiere más tiempo de preparación”, dice. Agrega que “se puede y, por suerte, hay muchos casos de personas que trabajaban en otras cosas. Si uno tiene las ganas y la perseverancia para poder reconvertirse, se puede reconvertir”.
Rodrigo Astiazaran, gerente general de Microsoft Uruguay, concuerda con esta postura: “Uno puede reconvertirse laboralmente y hoy las herramientas que están a disposición son gratuitas. Lo que puede tener costo es una certificación, pero no la currícula que te lleva a estar capacitado para dar un examen y certificarte. Uno se puede volver un experto en tecnología solo con una conexión a internet y un dispositivo”. Tener tiempo y el conocimiento de cómo consumir esos cursos son los elementos que destaca Astiazaran como necesarios para el proceso. “Por eso está bueno siempre que alguien pueda guiar a la persona para iniciar ese camino. El cielo es el límite, depende de la curiosidad de cada persona sobre lo que quiera aprender, toda la currícula en materia de tecnología es gratuito y está en línea”, dice.
Para el presidente de la CUTI también se trata de un tema de entendimiento: “¿Puede un carpintero reconvertirse? Sí. ¿Hay que reconvertirse? Sí. Hay que entender un poco más cómo se hace, cómo digitalizarse. Hay muchas habilidades que van a ser requeridas que son manuales”, y volviendo al ejemplo del carpintero, explica que podría construir piezas en madera para el área de robótica, así como un mecánico podría trabajar en la instalación de sensores.
Esas habilidades personales previas van a determinar a qué disciplina podrían entrar dentro del mundo de las TIC, sin embargo, Loureiro señala que un punto de ingreso fuerte al área es como tester de software, algo que también resaltó Silvia García, la gerenta de Empleo de Inefop. Para García, no hay un área donde la transición sea más sencilla ni un tiempo determinado para el proceso, eso depende de cada persona y de sus intereses.
Por su parte, el gerente de Microsoft señala que con una currícula de unas tres o cuatro horas diarias, una persona puede aprender a programar en un mes y que para ser un desarrollador de software o programador no es necesario un conocimiento matemático profundo, al menos, no al principio.
Si bien no hay cifras concretas de la CUTI ni de Inefop sobre las personas que efectivamente lograron pasar de ejercer sus antiguas profesiones al mundo IT, sí aparecen varios casos puntuales que denotan que la reconversión es posible.
Los outsiders
“No precisás ser programador para tener una carrera en tecnología”, dice Inés Martínez y ella es un claro ejemplo de esa afirmación. Psicóloga de profesión y máster en Comportamiento Organizacional graduada de la Universidad Católica. Siempre supo que quería dedicarse a temas organizacionales y en ese sentido trabajó como consultora en Gestión del Cambio para ayudar a las personas y a las organizaciones a cambiar. “La mayoría de esos cambios tenían que ver con implementaciones de tecnología, y las fricciones y resistencias que se daban en ese proceso. No tardé mucho en darme cuenta de que si podía colaborar en el proceso de diseño de esas soluciones que estábamos implementando, mi trabajo final iba a ser mucho más fácil. Así me fui metiendo en diseño de tecnología y en UX (Experiencia de Usuario)”, por lo que el proceso de transición lo vivió de forma gradual.
Martínez trabajó en Advice en proyectos de implementación de tecnología en el Estado y luego en CPA Ferrere, especialmente con tecnología en el área de salud y financiera. “Cuando quise especializarme en UX empecé a trabajar por mi cuenta. Tuve brevemente mi estudio de diseño y durante 4 años trabajé en Attica Labs, una empresa de tecnología uruguaya. Este año comencé a trabajar en Oracle / NetSuite como UX Manager”, cuenta
“Sin dudas para trabajar en tecnología hay que hacer el esfuerzo de familiarizarse con los términos, la lógica y las buenas prácticas. Lo bueno es que en general la industria se creó desde una cultura muy colaborativa, transparente y poco jerárquica. Eso hace que la información fluya más fácil y sea accesible aprender”, dice Martínez, quien no se considera una psicóloga reconvertida, sino una psicóloga en el mundo de la tecnología. “Y la tecnología necesita mucho de la psicología, de la sociología, de la estadística, de la comunicación, de la filosofía...”, agrega. “Para mi llegó el momento de aceptar que no van a haber carreras que no estén atravesadas por la tecnología y que eso es algo bueno. Porque con la tecnología se abren no solo nuevos roles y oportunidades laborales, sino también nuevas formas de pensar nuestra relación con el trabajo y la forma en la que trabajamos”.
Carlos García era vendedor de mostrador en una pinturería, hizo solo hasta cuarto de liceo y algunos cursos de informática. Hoy se desempeña como tester de software en el área de e-commerce de la empresa Pyxis.
Al ver que en la pinturería no tenía más posibilidades de crecimiento y con mayores expectativas sobre su futuro laboral, García decidió anotarse al programa de formación en tecnología b_IT de la CUTI, ya que siempre le había interesado el área de informático y tenía algo de bagaje por haber trabajado años atrás en soporte al usuario. Postuló al programa, consiguió una beca y a lo largo de los dos años del curso se sumergió en los principios del hardware y del software, en distintos lenguajes de programación y en el desarrollo de habilidades blandas. “Fue un crecimiento enorme”, dice y cuenta que hacía el curso en paralelo a su trabajo en la pinturería.
Al finalizar el primer año, en la presentación de los proyectos realizados en el curso a las empresas, conoció al equipo de Desarrollo Humano de Pyxis que le propuso sumarse al programa +50, que buscaba atraer a la tecnología a las personas que por alguna razón se desvincularon del sector. Pese a tener menos de 50 años, García aceptó y quedó entre los diez seleccionados para hacer un curso de testing online. Una vez terminado el curso le ofrecieron una pasantía remunerada de tres meses. “Cuando me ofrecieron la pasantía tuve que dejar la pinturería, me tiré de cabeza a esto. No podía compatibilizar las dos cosas por cuestiones horarias y fue una apuesta al futuro y era lo que quería”, y a los tres meses, quedó efectivo en la empresa, donde trabaja actualmente. “Estoy sumamente conforme con mi trabajo, con mis compañeros, con los clientes”, y continúa formándose para llegar al diploma de tester profesional.
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La llegada de su segunda hija y una charla con una amiga que trabaja en el rubro fue lo que motivó a Milagros Olivera a interesarse por la tecnología, puntualmente en el testing, una tarea que se sentía capacitada para hacer y que le brindaba la oportunidad de trabajar desde su casa y estar con su familia.
Olivera es licenciada en nutrición desde 2012 y hasta el 2017 estuvo al frente de una empresa de elaboración de productos libre de gluten en la ciudad de Salto. En 2019 sin dudarlo se postuló a ReconverTIte, un proyecto que busca empoderar mujeres residentes en el interior de Uruguay mediante la capacitación en testing de software y reconversión laboral a la industria de la tecnología. Olivera quedó seleccionada dentro de las diez participantes de la primera generación y actualmente trabaja para una empresa de Estados Unidos como tester funcional, realizando pruebas funcionales de las páginas web o de aplicaciones. “Lo hago desde mi oficina, o desde mi casa de forma remota y esperando a mi tercer hijo”, cuenta. “Creo que toda persona puede cambiar de rumbo, lo importante es querer y estar seguro del cambio. Hay un montón de roles y oportunidades dentro de la tecnología y creo que es cuestión de hacerse el camino”.
El emprendimiento ReconverTIte justamente se enfoca en la reconversión a través del testing de software y la primera camada de participantes provenía de diversas áreas. “Hay contadoras, abogadas, nutricionista, estudiante de psicología, de comunicación, de sistemas, licenciada en matemáticas, licenciada en diseño de indumentaria”, dice Florencia Ripa, encargada de Comunicación.
El curso que realizaron las participantes a través de Abstracta Academy tiene una duración estimada de 4 meses (solo requiere bachillerato completo) y una vez finalizado la persona ha adquirido los conocimientos y habilidades para desempeñarse como analista de pruebas de software en un rol junior. A su vez, el programa de ReconverTIte les brinda a las participantes capacitación en el desarrollo de otras habilidades necesarias para la inserción laboral.
A alguien que quiere incursionar en el área, Ripa le recomienda, además de buscar programas de formación gratuita como el de ReconverTIte, JaP o +50, que se acerquen a las diferentes comunidades y blogs sobre el tema (cita como ejemplos mujeresit.com, talentosremotos.uy, testinguy.com, nahual.uy), que lean el libro de Federico Toledo Introducción a las Pruebas de Sistemas de Información y que sigan a referentes de la industria.
“Cualquier persona que tenga ganas de aprender, y que ponga empeño en eso, puede reconvertirse al sector de las TIC. Toda formación y experiencia pasada, suma a la hora de querer incorporarse en este sector, porque la variedad de perfiles y skills que se necesitan son muchos”. Para Ripa, son cada vez más las empresas que se animan a dar oportunidades a estos perfiles “outsiders” porque la industria necesita más personas.