No fue una decisión predeterminada. Trabajando en Tata Consultancy Services tuve la oportunidad de viajar a varios países, lo que me dio mucha exposición. El país al que más viajaba era México; de repente estaba dos semanas en México y una semana en Uruguay, y así constantemente. En 2009 el director de la empresa me dijo: “¿por qué no te quedas?”. Eso fue un viernes y el sábado tenía mi avión de regreso a Uruguay. Llamé a mi madre y le dije: “Mirá que me voy a quedar a vivir en México”. Muy abrupta la decisión, pero me quedé.
¿Le costó adaptarse a la vida en México?
No me costó adaptarme a la vida en México porque ya había estado en el país. Igualmente tuve un problema. Después de que decidí quedarme, el director general de la empresa me dijo que ya no quería trabajar con extranjeros porque era muy costoso. Ahí sí quedé en el limbo. Por suerte, un cliente me ayudó. Le dijo a Tata Consultancy Services que si yo no estaba en el proyecto no iba a trabajar con ellos. Entonces, me contrataron.
Fue una época difícil, pero nunca lo demostré. Uno se tiene que mostrar firme ante la familia y los amigos, porque si no te dicen que vuelvas.
¿Lideraba proyectos con 20 años?
En Tata Consultancy Services sí, pero estuve solo un año en la empresa de México. Luego empecé a buscar otras opciones. Quería un puesto directivo pero, ¿quién te va a dar una dirección con 20 años? Entonces, entré a IT Account Manager como analista para que puedan ver mis cualidades. A los cuatro meses era el director del proyecto más importante de la empresa. Era un proyecto de US$25 millones de Liconsa, la empresa de leche subsidiada en México.
Después pasé a trabajar en Asignet Technology DNA también como líder. En 2017, en un momento en el que se buscaba abrir una empresa de software en Uruguay, fui a abrirla. Estuve un par de años desarrollándola.
¿Cuáles son los beneficios de ser un líder tan joven?
Vas generando cierto respeto con los que ya te conocen porque saben cómo trabajás. Eso te ayuda a crecer. Además, hay una ventaja especial en México a la que siempre le supe sacar provecho; ser extranjero es muy bueno, te miran con otro respeto.
¿Y los desafíos?
Tuve varias dificultades. Por ejemplo, quería hacer una especialidad en alta dirección y desde el instituto me decían que era para después de los 30, pero yo ya era director.
También había gente muy celosa, que no concebía que un joven de 21 años fuese su jefe. En ese entonces todos los empleados eran más grandes que yo, desde el más junior al más senior y a veces generaba fricciones.
Está presidiendo la FIJE…
Actualmente estoy en mi segundo período consecutivo como miembro de la de la junta directiva de la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE) de Uruguay. Y sí, además, estoy como presidente de la Federación Iberoamericana de Jóvenes Empresarios (FIJE). En el periodo anterior estuve como vicepresidente institucional
¿Qué implica ser presidente de FIJE?
Es una responsabilidad muy grande. Buscamos aportar valor a los empresarios de toda la región y para eso tenemos alianzas con distintas organizaciones; buscamos brindar las herramientas para que los empresarios sigan creciendo. El principal objetivo que tenemos es posicionar bien a los jóvenes empresarios en Iberoamérica, ayudar a construir una comunidad empresarial sólida, que sea responsable con los países, las personas, el medioambiente, etc.
Además, trabajamos para sacar el estigma de que ser un empresario joven implica ser inexperto. No hay que menospreciarlos porque son los que hoy están cambiando el mundo empresarial.
¿Cuál es la diferencia del trabajo en AJE y FIJE?
Los miembros de FIJE son las AJE locales de cada país. Entonces, desde FIJE trabajamos desde una visión global y desde las asociaciones tenemos que trabajar en lo local, las empresas y los empresarios en particular.
La AJE en Uruguay está haciendo un trabajo maravilloso. Uruguay se ve grande en el mundo. Es un gran referente en toda Iberoamérica.
Actualmente tiene su propia empresa, ¿en qué consiste?
Acute Talent es una empresa especializada en talentos para todas las industrias, aunque por mi especialización, somos más de tecnología que de otra cosa.
Tenemos grandes empresas tecnológicas que están con mucha necesidad de talento y se apoyan en nosotros.
Nos hemos acercado mucho al mundo de IT con las industrias tradicionales, pero también con las Fintech.
¿Cómo surgió Acute Talent?
Toda mi vida laboral como director sufrí el conseguir el talento que la empresa necesitaba. A lo largo de mi carrera me he dado cuenta que las empresas tradicionales de reclutamiento y selección buscan cubrir la posición como sea, no haciendo un match entre los valores de la persona y los valores de la empresa.
De una sociedad con Jessica Mendoza, surgió la idea de hacer una empresa que no ve la relación cliente proveedor, sino que son socios de negocios. Ese camino que nos ha llevado a tener un crecimiento generado muy grande.
¿Acute Talent ha tenido un crecimiento lineal?
En 2018 tuvimos los primeros clientes que eran empresas amigas. De ahí fuimos creciendo. Pero el 2020 fue un año muy golpeado por la pandemia, perdimos el 90% de las ventas.
De todas formas, sabíamos que las crisis dan oportunidades. Aprovechamos el momento y hoy en día estamos atravesando una etapa muy buena, entre marzo y julio de 2021 vendimos ocho veces más que en el 2019. También tenemos una proyección muy buena para el año que viene.
¿Cuál es el logro del que se siente más orgulloso?
Me siento muy orgulloso de haber construido Acute Talent porque los principales objetivos son ayudar a las empresas a conseguir el talento que necesitan y ayudar a las personas que están desempleadas a conseguir trabajo.
Me hace feliz el hecho de que busco dar más de lo que recibo.
¿Planes a futuro?
Estoy trabajando para llevar una nueva plataforma para apoyar en la parte de créditos en Uruguay.
También queremos poner oficinas físicas de Acute Talent porque hay mucha demanda en Uruguay. Hoy en día atendemos al país desde México, pero queremos dar un paso más.