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Aumenta pesimismo de consumidores y está en su nivel más alto en 11 años

Hay menor predisposición a la compra de bienes y mala percepción sobre la situación económica personal

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20 de septiembre de 2018 a las 15:09

Los consumidores uruguayos mostraron en agosto su mayor nivel de pesimismo económico de los últimos 11 años, fecha desde que se computa el indicador.  El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) —elaborado por la Cátedra Sura de Confianza Económica de la Universidad Católica y Equipos Consultores— ingresó en el octavo mes del año en una zona de “atendible pesimismo” y se ubicó en 38,9 puntos. El guarismo está un 12,8% por debajo del dato de julio (cuando ese pesimismo todavía era moderado) y 11,5 puntos debajo de agosto de 2017.

La suba del dólar, la inflación arriba de 8%, el deterioro del empleo y la mayor incertidumbre regional están haciendo ruido entre los consumidores. Aunque el consumo privado se mantiene creciendo y fue uno de los principales motores de la economía en el segundo trimestre, lo hace a tasas más moderadas que en el pasado.

El informe divulgado este jueves señaló que la contracción del índice fue bastante homogénea, aunque en la “predisposición a la compra de bienes durables” se observó la mayor caída de la confianza con un registro negativo de 6,3 puntos. Fue seguido por la percepción sobre la “situación económica personal” que mostró un descenso de 5,5 puntos en la comparación con el mes anterior, y el de “situación económica del país” que retrocedió 5,2 puntos.

A su vez, las expectativas sobre la situación económica del país a uno y tres años alcanzaron en agosto su mínimo nivel de los últimos 11 años y se ubicaron en zona de “atendible pesimismo” con 15 puntos menos a la percepción que tenían los consumidores hace un año.

El documento marcó que en línea con el deterioro  en materia de situación económica del país, las expectativas de desempleo de los consumidores para los próximos 12 meses llegaron también a un nivel máximo para situarse en zona de “importante pesimismo”. En sintonía con los anteriores, el índice de expectativas de inflación del consumidor también se incrementa (5,1 puntos), pero se mantiene en zona de “atendible pesimismo”.

La mayoría de los pronósticos que hacen los analistas privados van a en dirección a que el desempeño de la economía empeorará en el segundo semestre y el arranque de 2019, entre otras cosas, porque la crisis argentina empezará a tener un efecto mayor. En ese contexto el consumo enfrentará la difícil tarea de sostenerse.

Durante el segundo trimestre el comercio mostró un crecimiento en buena medida por la venta de productos importados, pero con un dólar hasta cuatro y cinco pesos más abajo que los $ 33 actuales. Con un dólar más alto es de esperar que se vea afectado el consumo de esos bienes.

“Somos en general escépticos respecto a la evolución del consumo en el tercer trimestre y también en el cuarto. Pensamos que continuará desacelerándose, pudiendo crecer a tasas muy leves y que mostrará caídas importantes en varios rubros”, dijo a El Observador el Economista Alejandro Cavallo de Equipos Consultores.

Según afirmó, el consumo de bienes durables seguirá disminuyendo. Por otro lado, indicadores del negocio retail que mide la consultora y que recogen la intención de compra de bienes no durables, como alimentos, bebidas, indumentaria y productos de limpieza, también han mostrado un deterioro a principios del tercer trimestre.

“Hay más atención a los precios y menos fidelidad a marcas. Por tanto, esperamos que la evolución de consumo de estos bienes se muestre estancada o con variaciones muy leves respecto al año pasado”, apuntó Cavallo

Por su parte, el economista de Oikos, Pablo Moya dijo esta semana a El Observador que “con seguridad” el consumo crecerá a una tasa menor. “Ya se observa en algunos datos de comercio minorista y en las ciudades fronterizas se verifica una brusca rebaja por el diferencial de precios con los países vecinos”, afirmó.

Hogares evitan aumentar endeudamiento

El segundo trimestre terminó con un mercado del crédito al consumo estancado y con una leve inclinación a la baja. El Índice de Crédito al Consumo de El Observador (ICC-EO) tuvo una caída de 0,6% en relación a 12 meses atrás. El indicador mide el volumen de crédito vigente que mantienen los hogares con bancos públicos y privados, casas financieras, cooperativas y administradoras de crédito, que tuvo por destino el consumo final.

El relativo estancamiento del crédito al consumo se da en un escenario en el cual el salario real se mantiene en los niveles del año pasado debido a un aumento más lento del ingreso de los trabajadores y una aceleración de los niveles de inflación.

La pérdida de puestos de trabajo en distintos sectores de la economía y el aumento brusco del dólar durante el segundo trimestre tiene también un impacto directo en la propensión de los trabajadores a la toma de crédito.

Lea también: La suba del dólar y el deterioro del desempleo desafían al consumo

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