La baja del dólar y la inyección de liquidez que implicó el cobro de aguinaldos en junio llevaron a los uruguayos a relajar algunas de las restricciones impuestas en el consumo en los últimos tiempos. Aunque los hogares miran con creciente pesimismo la evolución de sus finanzas personales, preocupados por la reducción de la cantidad de puestos de trabajo en el mercado laboral, los aumentos salariales más moderados y el incremento de los precios, en junio hubo una significativa recuperación de la propensión a consumir.
Consumidores más dispuestos a comprar por la baja del dólar
Aumenta la preocupación por el empleo