Bill Ickes, AFP. Los insurgentes iraquíes mataron a otros tres militares estadounidenses este miércoles, mientras la violencia religiosa dejó decenas de muertos durante la última jornada de la festividad del Achura, la más importante del calendario chiita.
Estas muertes se producen cuando en Washington, un almirante nombrado para dirigir las fuerzas norteamericanas en Oriente Medio dijo el martes que la estrategia de Estados Unidos no está funcionando.
Fallon ratificó su apoyo al plan del gobierno del presidente estadounidense, George W. Bush, de desplegar en Irak 21.500 soldados más, sobre todo para reforzar la seguridad en Bagdad.
Este mes han muerto al menos 85 militares norteamericanos y desde la invasión de Irak en marzo de 2003, lo han hecho un total de 3.078 militares estadounidenses y personal asimilado, según un balance de la AFP establecido a partir de cifras del Pentágono.
Los peregrinos celebraban el Achura, la principal fiesta religiosa chiita en la que los chiitas conmemoran la muerte violenta de Hussein en el año 680 luego de su derrota frente al ejército del califa omeya Yazid, en Kerbala.
Paralelamente, 10 civiles murieron y 16 resultaron heridos por un disparo de mortero que cayó en el barrio sunita de Adamiya (noreste de Bagdad), indicaron fuentes de la seguridad iraquí.
El almirante Fallon, que debe ser confirmado en el cargo, dijo al comité del Senado que buscará respaldo de los países de la región para vigilar a Irán, que según él está desarrollando capacidades militares para impedir el acceso de tropas estadounidenses al Golfo.
Antes del atentado contra el santuario chiita de Samarra de fines de febrero de 2006, había 1,2 millones de desplazados en Irak.
Los desplazados "abandonan las zonas mixtas hacia zonas más homogéneas", sin que la violencia disminuya, explicó durante una conferencia de prensa Dana Graber, una de las responsables del estudio.