Hace dos décadas, Robert Putnam, uno de los politólogos contemporáneos más renombrados, estudiando las diferencias entre el norte y el sur de Italia, propuso un argumento teórico sobre democracia y desarrollo que ha hecho carrera. Demostró que el fuerte contraste entre el éxito de los gobiernos locales del norte italiano y el fracaso de los del sur podría deberse a las diferencias en el stock de “capital social” de ambas regiones. Mientras el norte se caracteriza por la existencia de una sociedad civil vibrante y activa, el sur exhibe niveles sensiblemente menores de capacidad asociativa, y una muy baja predisposición a la participación de la ciudadanía en los problemas comunitarios.1 El norte italiano prospera y se desarrolla porque tiene buenos gobiernos que, a su vez, son posibles gracias a que los ciudadanos de esa región son capaces de cooperar entre sí; el sur, en cambio, fracasa, porque prevalece entre ellos el conflicto y la desconfianza.
Convivencia, capital social y desarrollo
Deberíamos proponernos incrementar el stock de capital social de nuestra sociedad. Desde luego, esto no será tarea sencilla