El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), en el marco de sus acuerdos interinstitucionales para la mejora de la investigación, innovación y competitividad del sector agropecuario, firmó un acuerdo de trabajo con el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) que tiene por objetivo crear el Laboratorio de Microbiología de Suelos (que se inaugurará en octubre con la presencia del presidente José Mujica) instaurando así un sistema de control de calidad de inoculantes.
Álvaro Roel, presidente del INIA, comentó que “hoy no es un día más”. Destacó la tarea de INIA “permanentemente trabajando en la búsqueda del fortalecimiento de la competitividad de los sistemas productivos” y que uno de los ejes para lograrlo es la “incorporación intensa de conocimiento” en esos sistemas, rol que ejerce el instituto que preside.
Unidad de Bioinsumos en el INIA
Elogió el accionar interinstitucional en este acuerdo de trabajo y dijo que por el lado del INIA “estamos haciendo una apuesta muy importante hacia la generación de una Unidad de Bioinsumos, que sin duda va a tener un pie fundamental en esta articulación con el ministerio”, unidad que anunció se inaugurará sobre fin de año y permitirá explorar el potencial microbiológico a nivel del suelo, algo clave para apuntalar el mejoramiento de los sistemas productivos, señalando que es fundamental conocer esa biodiversidad biológica del suelo pero también explotarla, utilizando “esa cantera de diversidad biológica en productos como la fijación de nitrógeno, la solubilidad del fósforo o los agentes de control biológico”.
Añadió que se recibió con satisfacción la noticia (el martes, día previo a esta conferencia) de la aprobación del primer insecticida biológico nacional en una acción conjunta entre el INIA y una empresa privada; “creemos que ese es otro elemento central”, aludiendo al valor que tiene que el conocimiento sea aplicado, “es clave, nosotros no podemos terminar en la identificación de la cepa, la cepa hay que empaquetarla, hay que distribuirla, hay que aplicarla”.
“Hoy es un día de alegría para la academia, para la institucionalidad pública, pero también para esa interacción esencial entre el sector público y privado”, concluyó Roel.
Aguerre valoró el uso eficiente de los recursos
Tabaré Aguerre, ministro de Ganadería, dijo que en este proyecto “hay en primer lugar articulación institucional que es necesaria para hacer un uso eficiente y proactivo de los recursos, sean públicos o privados”. También destacó la complementación de funciones puesta de manifiesto y la búsqueda continuada de soluciones tecnológicas en el área de la rizobiología, “en la cual Uruguay fue líder durante muchos años”, permitiendo el accionar científico en ese área ahorros relevantes por la captación de nitrógeno del aire, en forma gratuita, mediante esa tecnología, evitando el uso de nitrógeno fertilizado importado.
50 años de rizobiología en el país
Aguerre informó que el 31 de agosto en INIA La Estanzuela “vamos a tener el honor de participar en la conmemoración del ensayo agronómico más viejo que existe en América Latina, que se instaló en 1963, se cumplen 50 años. Algunos no íbamos a la Escuela cuando el equipo de investigación de Lavalleja Castro y compañía estaban planteándose modelos de investigación que lo que pretendían era ver cómo se comportaba la materia orgánica del suelo frente a distintas rotaciones agrícolas”.
Poner las funciones del MGAP en rizobiología en el INIA es “apostar fuertemente a la continuación en la investigación” en ese área “sin que el ministerio pierda la competencia de autorización y registro de cepas”, indicó Aguerre.
Sobre los 50 años de historia en rizobiología en las leguminosas forrajeras y actualmente en la soja “es el camino para el desarrollo de otros microorganismos del suelo que creo que pueden tener mucho que ver con la solubilización del fósforo (…) el día que Uruguay desarrollo un microorganismo del suelo que sea capaz de solubilizar fósforo habremos resuelto una cantidad importante de nuestros problemas productivos y habremos agregado un elemento de competitividad”, expresó el ministro.
También elogió la sinergia a construirse con el Laboratorio de Bioinsumos señalado por Roel.
Y coincidió con el presidente del INIA en la trascendencia que tiene que los desarrollos de investigación científica no queden en un papel, si no que se transformen en “verdadera innovación”, es decir, “algo productivo, rentable, ambientalmente correcto, que genere más posibilidades de construcción de riqueza”.