Autoridades de la Unión Europea (UE) advirtieron ayer sábado que la crisis migratoria puede poner fin a la zona de libre circulación de personas, bienes y mercancías, conocida como Schengen. El capítulo más reciente de esta crisis se está desarrollando en Turquía.
La canciller alemana, Angela Merkel, advirtió que la supervivencia de la zona de libre circulación depende de la protección de las fronteras exteriores de la UE.
En su videomensaje de los sábados alertó ayer que si no se mejora la seguridad exterior podría acabar perjudicándose a la actividad económica del bloque. En esto están todos los socios europeos de acuerdo, agregó Merkel, lo que ahora se ha de concretar es cómo se materializa en la práctica.
La canciller ve como clave la puesta en práctica del acuerdo entre la UE y Turquía firmado a fines de 2015, por el que los 28 países del bloque darán a Ankara 3.000 millones de euros (US$ 3.347 millones) para financiar parcialmente los costos de mantener a millones de refugiados sirios en su territorio y para elevar la vigilancia en la frontera con Grecia. De hecho, Merkel viajará mañana a Turquía para reunirse con su homólogo, Ahmet Davutoglu.
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