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Cuestión de imagen

El gran momento de la selección uruguaya determinó que sus principales futbolistas se convirtieran en modelos publicitarios a los cuales se les comenzó a dificultar presentarse en lugares públicos por la idolatría que despiertan en los aficionados

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30 de mayo de 2012 a las 19:32

Hace tres años… El Centenario estaba despoblado. Uruguay enfrentaba a Venezuela por la quinta fecha de las Eliminatorias. El descreimiento era generalizado. La gente expresaba su bronca contra el precio de las entradas a modo de canto.

El próximo sábado… El Centenario lucirá repleto. Uruguay recibirá a Venezuela por la quinta fecha de las Eliminatorias. El sueño de clasificar sin estar mirando la calculadora es posible. La gente tiene prácticamente agotadas las entradas a pesar de que los precios son los mismos.

Hace tres años… Se padecían los partidos. Nadie aseguraba la victoria y la gente miraba con desconfianza a algunos jugadores que brindaban sus primeros pasos con la celeste. El ranking de la FIFA era mala palabra y hasta los periodistas dudaban de su método de elaboración.

El próximo sábado… Existe en el ambiente la convicción de que se va a disfrutar el partido. Los aficionados tienen un feeling particular con los jugadores de la selección a los que adoptaron como ídolos. Antes de que se emita el nuevo ranking de la FIFA los periodistas hablan de que Uruguay ocupará el segundo lugar. Ya no se pone en tela de juicio los puntos que se toman en cuenta para elaborarlo.

Todo cambió de un tiempo a esta parte. Lo que antes era negro ahora es blanco. Lo que antes generaba bronca ahora se tolera. Y hoy la selección mueve. En poco más de dos años la relación de la gente con los jugadores sufrió un vuelco inesperado.

“Cambió un poco: ahora por ejemplo tengo que medir los tiempos en que voy a bajar a la playa. La otra vez estaba lindo para ir a tomar sol con unos amigos pero aparecí y se llenó de gente; entonces no podés disfrutar y me tuve que ir”, admitió el delantero Diego Forlán, uno de los más mimados por los aficionados.

Luis Suárez también conoce de esta historia de la invasión de su privacidad. De pronto no la vive con tanta intensidad en Inglaterra, pero acá la gente siente devoción por él y ello lleva a un cambio de hábitos.

Hoy, a la salida de cada entrenamiento, hay una multitud esperando por una firma o una foto. Hoy, concurrir a cenar a un lugar público genera un trastorno. Y además existen diversas invitaciones para asistir a la escuela en la que se formaron, a brindar una charla o para colaborar con una obra de beneficiencia.

Y todos estos cambios determinaron que los futbolistas de la selección sean apetecibles para los reyes del mercado publicitario. No debe existir en estos momentos una figura más seductora para una pieza publicitaria que un integrante del equipo de Tabárez.

Entonces, aquellos que hace tres años generaban dudas, hoy son los dueños de las pautas publicitarias y las grandes marcas los miran con atención. La imagen de los jugadores de Uruguay cambió radicalmente.

Los reyes del mercado
Bajo estas perspectivas no es de extrañar que Diego Forlán, Diego Lugano, Luis Suárez y Sebastián Abreu invadan por estas horas la pantalla de televisión o los diferentes carteles publicitarias que están desperdigados por las calles de la ciudad.

Forlán es la fruta más apetecible. Tiene imagen y su figura pública es incuestionable. Es embajador de UNICEF y al margen de ello es la cara visible de la línea de celulares Movistar. Con anterioridad había promocionado la venta de los apartamentos Luna de Malvín. Hoy se lo puede ver actuando en el aviso de DirecTV. Pero Diego fue más allá: fue la imagen del país invitando a conocer las playas uruguayas a lo largo de todo el verano.

Luis Suárez comenzó a invadir terreno. El delantero de Liverpool apareció en noviembre del año pasado publicitando el desodorante Garnier, promueve la venta de entradas de la Red Abitab y en las últimas horas grabó un nuevo comercial. A nivel televisivo está con Cable Visión.

La línea de celulares Claro apostó por el capitán Diego Lugano que, además, es la imagen de Pepsi y tiene un convenio con la Intendencia de Canelones, a cambio del techo de la piscina que montó para los niños de su departamento.

Sebastián Abreu es otra ficha apetecible. Es la imagen de ANTEL y ahora es “figurita” o mejor dicho “dibujito” de Yerba Canarias. El Loco también supo promocionar las bondades de su Minas natal.

Cavani también promocionó las Termas de Salto. Sebastián Eguren realizó una pauta de ropa interior. El Ruso Pérez fue famoso por el comercial de Paso de los Toros “Cortá con tanta dulzura”, y ahora le llegó el turno hasta el propio entrenador: Óscar Washington Tabárez brindó su imagen de seriedad para el comercial de República AFAP.

Suárez, la nueva imagen
A lo largo de estos años la imagen predilecta de los publicistas fue la de Diego Forlán. Sin embargo, en los últimos meses la tendencia va cambiando. En el complejo de la AUF revelaron a El Observador que las marcas comenzaron a ir detrás de Luis Suárez. Joven, carismático, polémico (por su problema con Evra) y por si fuera poco su potencial futbolístico que determina que vaya en camino a romper todas las marcas, lo van colocando en el pedestal de las agencias publicitarias. “Antes era Forlán, ahora hay locura con Suárez y con el paso del tiempo será Cavani. A Edinson le falta anotar en la selección los goles que mete en Napoli”, dijo un miembro del staff técnico a El Observador.

Las reglas cambian. Los jugadores de Uruguay van camino a la conversión. La moda ya está implantada en Europa y se abre paso lentamente en la tierra donde antes eran mirados con desconfianza y hoy son observados con admiración.

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