Pasaron más de siete meses de su último partido, de aquella primera ronda de Roland Garros en la que debió abandonar en el cuarto set por no aguantar más el dolor en la rodilla. Pasaron tres meses de la última vez que entró a la cancha para probar si podía zafar de la operación y que, al no aflojar el dolor, se convenció de que debía pasar por el quirófano.
Cuevas regresa con la ilusión de Londres
El número uno del tenis uruguayo volvió a entrenar luego de la operación. Piensa en volver poco a poco, pero mira la Davis de reojo y sueña con llegar a los Juegos Olímpicos para representar a la celeste