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Custodio: “Cuando tenía libre me iba a los bailes; ahora no se puede porque te sacan una foto”

El exjugador de Peñarol recordó sus momentos en los años 1970 con Bagnulo, Schiaffino, Máspoli y Dino Sani, y con Morena que lo pidió para Rayo Vallecano

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23 de septiembre de 2019 a las 05:04

José Pedro Custodio conoció la gloria con Peñarol en los años de 1970, se fue en 1979 a Rayo Vallecano con Fernando Morena, pasó momentos duros y hoy se encarga de la casa del exfutbolista aurinegro.

¿Cómo funciona el proyecto de la casa del exjugador de Peñarol?

Gracias a Rodolfo Catino. Yo vendría a ser el intendente y le damos merienda o cena a aquellos exjugadores que no se encuentran bien económicamente y se acercan. Está muy bueno.

¿Qué recuerda de su infancia?

Como todos los que salimos de barrio, fue un poco dura porque mis padres tuvieron que laburar los dos. Tengo tres hermanas mujeres y yo soy el mayor. Una infancia linda igual, con pelota, monopatín, cometa, a una cuadra de la cancha de Danubio.

Y de allí se fue a jugar a Canillitas.

Sí, jugué desde los 15 años. Me llevó Manuel Fonseca, mi tío, quien a su vez, es el abuelo de Daniel Fonseca. Jugaba de volante central o de zaguero izquierdo. Ahí estuvieron muchos: Omar Caetano, Héctor “Lito” Silva, el Chino Salva, Héctor Santos. A los 18 me fui para Peñarol.

¿Cómo llegó a Peñarol?

Me fui a probar a la Cuarta en Las Acacias con un pasto alto hasta los tobillos. Estaba el Tito Goncalves con su vozarrón típico. Me vio jugando contra aspirantes y yo tenía experiencia. “Sáquenlo, que ya está fichado”, dijo. Y así llegué al club. Yo no solo era machacador como el Pelado Acosta, era bastante técnico. El Tito era una buena persona. Como técnico, después me llevó a Cerro. Tengo amistad con sus dos hijos.

Ahí empezó su carrera. ¿Cómo llegó a la Primera?

Bastante esfuerzo tuve que hacer para llegar al primero. Y había mucha gente y muy buena en el equipo de Peñarol. Jugaban Morena, Giménez, Unanue, Acosta, Ramón Silva, el Flaco Lamas. Era bravo. Éramos unos cuántos en el mediocampo. Fue difícil llegar arriba, no era papa.

Custodio junto al arquero Walter Corbo y el lateral Mario Zoryez en Los Aromos

Eran futbolistas muy importantes. ¿Cuál es el primer recuerdo que le viene a la mente cuando le hablan de Peñarol?

Soy hincha de Peñarol. Me da una gran emoción el hecho de haber jugado con tantos cracks como Morena, Giménez, Mazurkiewicz, Corbo, Fossati, el Indio Olivera, el Bombón (González). Verdaderos emblemas de Peñarol y además, buenas personas.

Tuvo a Bagnulo como técnico.

Sí, más que técnico fue como un padre. Lo tuve y era muy bueno. Tuve también a Máspoli, a Schiaffino, a Dino Sani. Muy buenos técnicos.

Una vez hablando con Morena me dijo lo mismo que usted, que Hugo Bagnulo era un padre.

Es que es así. No es un mito. Se preocupaba por todo, te tapaba cuando dormías en la concentración, nos aconsejaba más allá de lo futbolístico. Todos lo que lo tuvimos, sabemos cómo era. Y aparte, sabía mucho de fútbol. Los trapitos del fútbol, los conocía todos.

¿Vivió de entrada el momento en que llegó Bagnulo a Peñarol?

No. Yo estaba en la Cuarta e íbamos a entrenar en Los Aromos contra la Primera. Al principio estaba Juan Faccio. Nos mostrábamos y quedábamos los que podíamos ascender al plantel principal. Ahí metía con todo contra estos monstruos porque yo quería llegar. Era bravo, eran partidos de hacha y tiza, sin mala intención, pero con todo. Era una práctica, pero Peñarol tenía dos Primeras prácticamente. Era impresionante, con una larga lista de jugadores de muy buen nivel.

¿Cómo era Dino Sani como técnico, porque algunos cuentan que era un poco especial?

Era un buen técnico. Le encantaba pegarle a la pelota, más que a nosotros. Le pegaba como los dioses. Era serio y te sacaba. Si engordabas un poquito, te sacaba. En una gira me sacó porque me dijo que había engordado. Yo también le contestaba y lo relajaba. Un día me dijo: “Vocé es el mejor jogador que tengo, pero tem merda en la cabeza”. “Mierda tenés vos”, le contesté y me fui a dormir en Los Aromos. Jugué toda la Libertadores de 1977 de lateral izquierdo contra River, Boca y Defensor. Ante River, recuerdo que (Daniel) Passarella le marcó los tapones a un compañero y le di un piñazo. Años después, fui de paseo a Milán y lo vi cuando jugaba en Inter y me dijo: “¡Qué piñazo me diste aquella vez!”.

¿Y el Pepe Schiaffino?

Era técnico a cara de pichicho, en vez de decirle a cara de perro, le decíamos a cara de pichicho. No se reía, él estaba concentrado y con la de él. Tenía su responsabilidad, su forma de ser, su esquema de juego y sabía.

Fue el técnico de aquel recordado 5-1 por una Liguilla a Nacional.

Sí, claro. Yo no jugué pero lo viví de adentro. Fue formidable. La noche que Giménez rengo y todo, le hizo tres goles a Nacional. Algo espectacular, inolvidable.

¿Y cómo dirigía Máspoli?

Otro que era como un padre. ¡Más bueno! Un día le pregunté: “Don Roque, ¿qué le decía a los negros cuando los dirigía (Joya, Spencer, Cortés)?”. Y me contestó: “¿Qué le voy a decir? Nada. ¿Si ellos sabían jugar solos?”.

¿Con alguno de estos técnicos se sintió más cómodo?

Con Bagnulo jugué en casi todos los puestos. Lo hice de 2, de 3, de 4, de 5, de 6, de 8, de 10. Me faltó de golero y de 9 que era imposible porque allí estaba Fernando (Morena).

¿Qué era jugar con Morena?

Era como entrar ganando 1-0 a todos los partidos. Fernando era muy humilde, perfil bajo y la metía en el arco. No podían con él. Hacía la diferencia.

El profesionalismo en aquel tiempo se vivía diferente. Recuerdo ver a algunos jugadores fumando en el propio vestuario, aunque fuera a escondidas.

Sí, es cierto. Yo no fumaba, pero tenía compañeros que sí lo hacían. Yo me iba para los bailes, pero cuando tenía libre. Iba a bailes cumbiancheros y algún whisky me tomaba también (se ríe). Ahora no se puede hacer porque te sacan una foto o llaman enseguida al presidente.

Por trazar un parangón, Peñarol no tiene el nivel de futbolistas que tenía en aquella época.

No, y en este clásico Peñarol dio pena. Son partidos, ¿no? Y la culpa se la echan siempre al técnico, pero de repente no tiene elementos para jugar, para defenderse. ¿Cómo va a ganar un partido si tiene tan pocos jugadores? Faltan jugadores de categoría como por ejemplo, para jugar una Libertadores. ¿Cuánto hace que no ganamos?

De niño, ¿tuvo ídolos?

Ahí está mi ídolo (dice señalando una gigantografía de Pedro Virgilio Rocha). Un jugador tremendo, el que más Mundiales jugó por Uruguay. Le pegaba con las dos piernas, cabeceaba notablemente. Era completito.

En Peñarol no llegó a estar con él. ¿Lo conoció en algún otro momento?

Compartí vestuario en Neza de México. Cuando llegué, él jugaba en la Reserva de Neza de líbero y yo decía: “Vamos temprano a ver a Pedro”. Tuvo problemas de contrato y lo ponían en la Reserva y yo me quería matar. Un jugador de esos en la Reserva. Hablé muchas veces con él. “Pedro, ¿por qué no se va? Tiene cuatro Mundiales”. Y un día se iba y me dijo: “Custodio, tiene razón. Me voy”. Compartir vestuario con él fue algo notable. Terrible gente.

De Peñarol se fue a Rentistas y luego Tito Goncálves lo llevó a Cerro. Fue de allí que se hizo el pase para Rayo Vallecano en donde se encontró otra vez con Morena.

Sí, fue a través del empresario (Sergio) Arakelian que lo había llevado. El propio Fernando le pidió a él que me llevara.

¿Y qué significa para usted que lo hubiera pedido Morena?

Es un orgullo, un honor que me haya pedido el Potrillo, un jugador fuera de serie. Pasar de Cerro –que era más chico que el Cerro de hoy– a Rayo Vallecano, fue todo un tema. Para mí fue una sorpresa.

José Pedro Custodio junto Fernando Morena y el uruguayo Roberto Álvarez en Rayo Vallecano de España

¿Qué cambio sintió?

Un cambio enorme. Los entrenamientos, la comida, la vida social. Había que ser profesional-profesional, nada de que te fuiste para un baile. Igual yo iba a las discotecas.

Ahí lo dirigió Pichón Núñez.

Sí, el Pichón era el técnico. Era buen entrenador. Todo quedaba entre uruguayos. Ganamos mucho en la primera rueda y después nos fue mal en la segunda y descendimos, pero Morena salió como cuarto goleador detrás de Quini, Santillana y Kempes. Increíble. Hizo goles en todos lados. También estaba el uruguayo Roberto Álvarez como jugador.

Le tocó enfrenar a monstruos del fútbol.

¡Pah, sí! (El alemán Uli) Stielike, los holandeses Neeskens y Cruyff. Llegó el brasileño Dirceu para jugar en Atlético de Madrid y ya estaba su compatriota Luis Pereira, con quien éramos amigos. Y Dirceu sintió mucho el frío al principio. En nuestra cancha había escarcha y me dijo: “¡Qué frío!”, y yo le contesté. “¿Tenés frío? Ahora te lo voy a sacar con la patada que te voy a pegar”. ¿Sabés como salió corriendo? (se ríe).

¿En España conoció al boxeador uruguayo Alfredo Evangelista?

Sí, lo conocí allá, pero ya sabía quién era. Hicimos una buena amistad. Iba a su casa, con su familia. Pasamos rebomba. Estuvo acá hace dos años y recordamos tiempos viejos, cuando peleó con Alí y con Larry Holmes. Un bueno el gordo.

Custodio con Alfredo Evangelista y el papá del Chino Álvaro Recoba viendo un partido

Después de su pasaje por México, vino a jugar a El Tanque.

Sí, estaba entrenando en la Mutual y llegué a El Tanque y estaba Jorge Pasculli de técnico. Jugaban Montero Castillo, el Palito Mamelli y Daniel Torres, aquel de Danubio. Unos jugadores bárbaros. Un día Pasculli me quiso vender 10 números de rifa y se los tiré. “Yo vine a jugar al fútbol acá”, le dije. Después le pedí disculpas porque le había faltado el respeto.

¿Se arrepiente de algo?

No. La vida te da y te quita. No me arrepiento de nada. Coseché bastantes amistades, tengo a mis nietos, mis hijas y mis hermanas. Estoy feliz así.

 

 

“EL FÚTBOL URUGUAYO ESTÁ ESTANCADO”

¿Cómo ve al fútbol de hoy?

Está superadelantado con la tecnología, hay más poder económico. Pero a mí me gusta el fútbol de antes. Ahora hay mejores canchas, todos tienen zapatitos nuevos, su ropita. Antes jugábamos con pelotas que pesaban 20 kilos.

Y al fútbol uruguayo, ¿cómo lo ve?

El fútbol uruguayo está estancado, no adelanta, siempre en la misma. No es para serruchar a los técnicos ni nada, pero no veo adelantos en este fútbol.

¿Hay algún jugador en el medio uruguayo que le haya causado buena impresión?

Todavía no. Bueno, el pibe de Fénix que se fue ahora, (Leonardo) Fernández. Ese está un poquito más adelantado que otros.

 

 

"TABÁREZ YA TIENE EDAD DE DECIR 'BASTA, ME VOY'"

La selección, ¿le seduce como juega?

Soy hincha de la selección, pero no me gusta, aunque me conforma. Tuve oportunidad de jugar un par de partidos amistosos en 1977 cuando tomó Omar Borrás, pero me quería poner de lateral derecho y preferí no hacerlo porque no iba a rendir.

¿Y de Tabárez qué piensa?

Tiene su proceso, ya lleva muchos años también. Ya tiene edad de decir “basta, me voy”. Pero si a los directivos de la AUF les parece que están bien las cosas así, que siga Tabárez. Jugamos siempre a lo mismo, no hemos cambiado nada, siempre el mismo juego. Hubo un recambio en el mediocampo, pero no se notó. Hay futbolistas como Valverde y Torreira más técnicos que Arévalo Ríos, pero hay menos fuerza. Los dos de arriba (Suárez y Cavani) son intocables.

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