22 de diciembre de 2023 5:00 hs

Daniel Urrutia hace 20 años que trabaja en el Punta Shopping y pensó que la pandemia - cuando el centro comercial estuvo cerrado por 90 días - era la experiencia más difícil que le había tocado pasar como gerente. Pero el 6 de agosto de 2022 el destino le tenía una nueva prueba. 

Urrutia describe estos últimos dieciséis meses como una montaña rusa, en la que descubrieron que el espíritu de todo el equipo está fuerte, porque se pone a prueba todos los días. A continuación un resumen de la entrevista:

¿Cómo fueron los primeros momentos después del incendio?

Este fue uno de los siniestros más grandes en la historia del país. Entonces, no había una experiencia previa, de cómo manejarnos. Que existan antecedentes de algo te da un marco de referencia que nunca va a ser despreciable. En este caso no había nada. Ni en la gerencia y el directorio ni en las empresas constructoras y proyectistas del país, había experiencia sobre una situación así. 

Donde además de tener un edificio gigante colapsado, incendiado casi en su totalidad y derruido en buena parte, teníamos un shopping que estaba funcionando hasta el día anterior, con miles de personas dependiendo de él. Por lo que el plazo por delante para reconstruirlo no podía ser el tradicional de una obra, tenía que ser récord. 

Mientras se terminaba de apagar el fuego, nuestra mirada y actitud ya estaba enfocada en la reconstrucción. Hacíamos pequeños duelos individuales, pero sabíamos que todo el mundo nos estaba mirando. Éramos conscientes de ser la referencia y teníamos que generar desde el primer momento signos positivos, que además tenían que ser genuinos. 

¿Hubo otras posibilidades sobre la mesa?

A no engañarnos, había otras posibilidades. Con un edificio incendiado, derruido, implantado en una enorme zona tan valiosa y habiendo un seguro de por medio… La tierra acá vale muchísimo, la construcción de torres está a la orden del día: los fondos de inversión podrían haber tenido otro destino. Que podría haber sido igual o más rentable capaz. 

Se resolvió ir por la reconstrucción y por el crecimiento con la camiseta del Punta Shopping puesta, con la identidad de Punta Shopping puesta. Eso demandó un enorme esfuerzo económico de nuestra empresa, el seguro apenas cubrió un 60% de la inversión final que estará cerca de los 50 millones de dólares. Y eso capaz que no lo ve todo el mundo, pero para todos los que formamos parte de este emprendimiento es muy importante. Porque ninguna otra opción hubiera luego derramado hacia la población, de manera estable y permanente, tantas posibilidades laborales, sobre todo a largo plazo.

¿Qué se puede esperar de este nuevo shopping?

El Punta Shopping, que había sido un desembarco pionero en una zona aún incipiente de Maldonado donde inclusive se dudaba de su viabilidad, fue creciendo acompañando la zona y el crecimiento de este eje urbano que forman San Carlos - Maldonado - Punta del Este.

Con esta reconstrucción lo que se quiso fue reconfigurar el proyecto en su conjunto y hacer un proyecto homogéneo, que reubicara algunos de los ejes centrales de la vida interna del shopping como la gastronomía, los cines, la zona de juegos. Y a su vez desde el punto de vista funcional, equiparse con soluciones de última generación. 

El Punta Shopping tiene un conjunto de padrones que totalizan cerca de 60.000 m2 de suelo. De esa cantidad destinamos 35.000 m2 al parking. El valor del parking, que muchas veces no se repara en eso, tiene una importancia medular en una empresa que asuma su responsabilidad social y empresarial con la comunidad en la que vive.

Nosotros estamos en el medio de un barrio jardín, tenemos el enorme desafío de que el barrio no altere su vida normal, y entonces para eso es que hemos destinado muchos recursos. Incluso en el último año, mientras reconstruimos el shopping, ampliamos el parking en más de 5000 m2 que ahora también se extiende hasta el borde de Bulevar Artigas. 

¿Cómo ven el crecimiento de la zona aledaña al shopping y qué creen que va a pasar a partir de la reapertura?

En un país donde tenemos casi la misma población hace 50 años, el departamento de Maldonado, multiplicó la suya en varias veces.  Es natural que el mercado entonces se enriquezca y se vuelva cada vez más heterogéneo en la demanda que produce. Porque esto es cada vez más cosmopolita. 

En esa suma, Maldonado crece en cantidad pero también crece cualitativamente. Entonces la realidad comercial responde a eso. Yo no lo veo como una competencia sino como una convivencia. La oferta contempla la singularidad de una región en movimiento permanente.

En suma, a partir de esta realidad hay desafíos para todos los sectores. En eso estamos.

El desarrollo de esa zona comenzó después de que se instaló el shopping ahí…

Sin duda, eso no nos da la llave del departamento, pero nos da el orgullo de haber sido precursores de un montón de gestos urbanos a partir de ahí. En ese sentido nada más lejos de sonar soberbio… Yo creo que esta zona es tan rica, tan especial, que tiene múltiples disparadores para la convocatoria que se van interrelacionando y después es difícil saber cuál es “la madre del cordero”.

¿Cómo cambió la dinámica estacional con la mayor cantidad de gente que vive todo el año ahora?

Punta Shopping fue en estas décadas, un pionero en tratar de contribuir a la desestacionalidad, lo cual era un viejo problema. Venir en invierno a Punta del Este era difícil, no había mucho para hacer. En ese sentido, te lo puedo decir, este invierno eso se extrañó muchísimo por parte de todo el mundo. Todos nos lo hicieron saber.

¿Qué genera en el departamento recuperar el shopping?

Las repercusiones son altamente significativas en lo social, en lo turístico, en lo económico, en lo laboral. Yo tengo la convicción de que Punta del Este (me refiero también a San Carlos, Maldonado, José Ignacio, toda la región) recupera uno de sus pilares fundamentales. Capaz que si nos ponemos a enumerar cuáles son las 8-10 cosas fundamentales de Punta del Este todos haríamos una lista relativamente similar, y Punta Shopping estará seguro en esa lista. 

Era y es un lugar central en la vida diaria de toda la población de la región y del turismo que nos visita. Contribuía a definir la identidad del departamento. Y además, estaba metido en la historia personal de cada uno; porque tenía ya casi 30 años de desarrollo. Entonces había recuerdos familiares, paseos, una salida en pareja, un café con amigos, un regalo de navidad, una película con los hijos, todos teníamos algún fin de semana o alguna postal importante de nuestra vida asociada con el shopping. La población nos hizo saber eso en todo este tiempo. Ese día ya muy lejano, en que un desastre terrible nos golpeó, lo que todos vimos en ese momento fue que se convertía en humo y en cenizas no solo un edificio, sino buena parte de la memoria individual colectiva de nuestra población. 

Nosotros sentimos que lo que estamos haciendo es recuperar el edificio, puedo contarte que está más grande, más lindo, que tenemos más parking, un montón de cosas materiales. Quizás yo te parezca romántico, pero también me gusta creer que la gente se va a ocupar de recuperar lo que le pertenece. Que es la memoria, por un lado, y el futuro. Y esa apropiación por parte de la población de la memoria del shopping y del futuro del shopping es la principal energía, más allá de toda valoración económica, que nos ha movido en lo personal y en lo colectivo en este período.

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