19 de julio 2021 - 16:54hs

Jaime Mesa (56) nunca tuvo miedo de dejar un trabajo para embarcarse en otro, aunque el que tuviera fuera muy bueno. Con formación como analista en programación por la Universidad de la República y licenciado en informática por el Instituto Autónomo del Sur, Mesa desarrolló una exitosa carrera profesional desde 1988 vinculado al sector tecnológico y trabajó en proyectos que le implicaron viajar como consultor a Venezuela, España, Filipinas y México.

Pero en 2021 decidió dar un cambio rotundo a su vida y dejó su cargo de gerente Comercial de Quanam para embarcase en un emprendimiento personal vinculado al sector agropecuario, algo en lo que nunca se imaginó y en el que espera trabajar unos veinte años más.

El camino

En la década de 1990, Jaime Mesa trabajó como subgerente de Desarrollo en el área de Tecnología de UTE durante siete años, hasta que en un momento la empresa decidió reducir la plantilla y ofreció 24 sueldos para aquellos que decidiesen renunciar. “Yo renuncié. Había gente que me decía ‘estás loco, vas a dejar ese trabajo’, y yo dejé y no tuve ningún temor en emprender algo nuevo”, dijo Masa a El Observador.

De UTE pasó a la empresa S&D (Systems & Developments) como gerente de Operaciones, donde permaneció por diez años, pero pese al cargo y la buena remuneración, sentía que precisaba otro cambio. Fue allí que pasó a la empresa AT, donde estuvo solo cinco meses ya que en 2007 le surgió la oportunidad de trabajar en Quanam, una consultora de servicios profesionales especializada en brindar soluciones de negocio a través de productos tecnológicos.

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Allí estuvo casi 14 años hasta mayo de 2021 como gerente del área comercial y también lideró el proyecto más grande que tuvo la compañía en su historia. “Trabajé en el armado de una oferta para una licitación que buscaba la implementación de un nuevo sistema comercial en UTE, todo lo que tiene que ver con la gestión de los clientes, los medidores, la facturación, la cobranza, etc. Después de ganar esa licitación, me ofrecieron dirigir el proyecto, que era un desafío enorme, porque implicaba incorporar a personas de veinte países además del equipo de UTE. El proyecto fue bastante exitoso y cuando terminó, volví a la actividad comercial”.

Desde 2018 a 2021 estuvo dedicado a una alianza entre Quanam y GBM, la empresa líder en servicios de IT en Centroamérica (distribuidora de IBM), por lo que vivía tres semanas al mes en la región de Centroamérica y el Caribe y una semana en Uruguay, excepto en el tiempo de pandemia.

En paralelo, le surgió una necesidad que no estaba prevista en su carrera: atender un desarrollo familiar agropecuario. Pero Mesa estaba preparado, ya que en 2008, también por una cuestión familiar, había realizado una tecnicatura en Gestión Agropecuaria, que luego desestimó.

“Durante algunos años me recriminé por qué había perdido un año de mi vida de lunes a viernes de 18.00 a 22.00 horas estudiando algo que no iba a aplicar y ahora la vida me puso en una situación donde sí voy a aprovechar esa formación y conocimiento adquirido”, dice Mesa.

Durante varios meses desarrolló de forma simultánea la actividad en Quanam y en la gestión del proyecto agropecuario, “pero era muy exigente hacer las dos cosas”. Por lo que, luego de meditar y evaluar el tema, tomó la decisión de dejar Quanam para dedicarse cien por ciento a su establecimiento.

“Quanam es una empresa espectacular y yo tenía una posición interesante. Los socios y mis compañeros me dijeron, ‘mirá que si te aburrís en uno o dos años, o lo dejás tan automatizado que no tenés que dedicarle mucho tiempo y querés volver, acá las puertas están abiertas’”, cuenta Mesa y señala que por el momento no extraña su vida en el mundo tecnológico.

Para el ahora productor agropecuario, “el tirarse al agua tiene más que ver con algo intrínseco de cada persona que con una tendencia o recomendación que se pueda hacer de forma general”. Y señala que los cambios como el suyo, tienen que ver con la confianza que cada uno se tenga para emprender cosas nuevas y la disposición a asumir riesgos.

“No todos estamos dispuestos a asumir riesgos, a emprender, a involucrarse en cosas totalmente nuevas. El que tenga ese perfil no va a tener ningún inconveniente en iniciar cualquier tipo de actividad. En particular en el campo creo que hay condiciones muy favorables, porque se requiere mucha producción de alimentos para poder abastecer a una población en crecimiento a nivel mundial. Cualquier actividad que uno quiera emprender vinculado a la producción de alimentos, tiene asegurada la colocación”, dice.

El proyecto

El establecimiento de Jaime Mesa está ubicado en Polanco del Yi, en la zona limítrofe de Florida y Durazno y cuenta con 600 hectáreas. Está dedicado completamente a la ganadería (vacas y vaquillonas) y al momento tiene unos 500 animales, pero su plan es aumentar la cantidad de animales y de producción de kilos de carne por hectárea, —que aún no tiene contabilizado— para lo que quiere mejorar las condiciones.

“Estoy generando las bases para trabajar con técnicas y métodos más modernos para lograr producir mayor cantidad de carne para que tenga mayor rentabilidad y en el futuro aplicar cosas de tecnología y datos, pero para llegar a eso hay que construir los cimientos”, explica Mesa, quien sigue viviendo en Montevideo y viaja seguido al campo.

Para llevar adelante el establecimiento cuenta con un solo trabajador que se encarga del trabajo diario del campo, mientras él está más enfocado en la planificación, la coordinación y la dirección. “Me tengo que interiorizar muchísimo más en el tema campo, La tecnicatura me sirvió como base para tener idea de un montón de conceptos, pero una cosa es tener idea y otra conocer a detalle cada aspecto de la producción ganadera”, dice Mesa, quien trata de asistir a cursos, ver charlas de productores y leer cosas vinculadas al tema.

“Hubo una tecnificación en la producción agropecuaria en estos años y me está tocando empezar a entender todo eso que es un mundo totalmente nuevo para mí”. Ante la pregunta de cómo se ve de aquí a un par de años, Mesa cree que tendrá un establecimiento con mejoras en su capacidad de producción, con la gestión de la información automatizada que le permita tomar decisiones en función a datos y generando una rentabilidad interesante que le sirva para su retiro; “pero me veo trabajando por lo menos unos 15 o 20 años en el establecimiento”.

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