La siesta veraniega, esa que habitualmente sosiega a los políticos uruguayos, no ha podido esta vez cumplir con su calma anual, ya recalentada por la naciente campaña electoral. Y para hacer política, o más bien para politizar las cosas, cualquier moneda sirve, ya se trate del mítico Milagro de los Andes, una cena de recaudación de fondos, la fecha de fundación de Montevideo o la imagen del presidente subido a una moto. Estos hechos y sus consecuencias son una muestra de que la campaña rumbo a los comicios de junio, octubre y, eventualmente, noviembre de 2024, será, por decir lo menos, agresiva.
Un posteo, una declaración más o menos ambigua, una decisión sospechosa de buscar réditos electorales se convierten en excusa perfecta para desacreditar rivales y salir en busca de votos.
Solo así se entiende que un tuit en apariencia inocente del precandidato frenteamplista Mario Bergara sobre la película La Sociedad de la Nieve haya terminado en una batahola mediática del todo innecesaria. "La epopeya de Los Andes fue protagonizada por chiquilines de los sectores más ricos de la sociedad. Muchachos de élite, sin vuelta ni matices. Sin embargo todos estamos orgullosos de que sean uruguayos", escribió Bergara, quien valoró que la historia siempre lo "emocionó", sobre todo por sus "visos de heroísmo".
Sin preverlo, el senador de Fuerza Renovadora se metió en terreno minado y ese “sin embargo todos estamos orgullosos” que escribió luego de describir que los rugbistas pertenecían a los sectores más ricos de la sociedad” lo dejó expuesto incluso frente a sus propios compañeros.
La referencia a la clase social de los 16 sobrevivientes fue aprovechada previsiblemente por el senador blanco Sebastián Da Silva –siempre dispuesto a la riña- quien dijo que Bergara “milita la conciencia de clases como si fuera trabajador pero los obreros no tienen manitos de seda". "Politiza todo con tal de existir, hasta el no mirarse al espejo. Cantar murgas no lo exime de disfrutar con los que él define muchachos de élite. Son sus amigos. Financistas y tecnócratas. Pero se dicen de izquierda posando para los cuadros pagados con la plata del pueblo", afirmó el legislador oficialista.
Al virulento Da Silva se sumó la también senadora blanca Carmen Asiaín quien sostuvo que los comentarios "clasistas y politizados" de Bergara "parecen pedir disculpas por el origen social de los protagonistas"
La búsqueda de votos no repara ni en tragedias, ni en fechas ni en casi nada. Y recién estamos en enero. Imagínese como serán los vientos electorales que soplarán en otoño.
"Al poner 'sin embargo', estás generando esa grieta", le dijo por su lado la diputada colorada María Eugenia Roselló. El precandidato colorado Andrés Ojeda opinó por su parte que Bergara está "dispuesto a todo para que lo miren", e ilustró su tuit con una foto del senador en el programa Quién es La Máscara de Canal 12 portando una enorme cabeza de carpincho bajo la cual había ocultado su identidad.
Pero Bergara también fue víctima de fuego amigo por parte de la diputada del Movimiento de Participación Popular (MPP), Margarita Libschitz, quien respalda la precandidatura de Yamandú Orsi. "Algún asesor le dijo 'para levantar en las encuestas hay que ser más polémico'", tuitió la parlamentaria coincidiendo con blancos y colorados y alborotando el gallinero de la izquierda. "Se ve que tenés tiempo libre, estás nerviosa o algún asesor te mandó criticar compañeros", le contestó la senadora Lilián Kechichian quien apoya a Bergara.
Uno de los sobrevivientes de Los Andes trató de echar un poco de sensatez sobre el asunto. "Creo que lo que él (Bergara) quiso decir fue malinterpretado. Es una gran persona, a mí no me afectó absolutamente nada. No hay que politizar la montaña. No creo que haya que politizar un comentario que no tuvo mala intención y que lo aclaró", dijo Gustavo Zerbino en una entrevista con el programa Tiempo de Todos (La Voz de Melo).
Bergara se vio obligado a reconocer que, quizás, en la redacción de su tuit “hubo algo que no fue feliz y generó una malinterpretación" y elogió a los “muchachos que vivieron esa tragedia”. Ya era tarde para evitar los palos recibidos. Pero, como todo se mide en clave electoral, quien sabe si el episodio no le sirvió a Bergara para levantar cabeza en una interna frenteamplista casi polarizada entre los intendentes Yamandú Orsi y Carolina Cosse.
Un posteo, una declaración más o menos ambigua, una decisión sospechosa de buscar réditos electorales se convierten en excusa perfecta para desacreditar rivales y salir en busca de votos.
Hablando de Los Andes, una cena de recaudación de fondos organizada por allegados a Orsi en la que habló Carlos Páez también sirvió para que en las redes se cuestionara al conferencista –por una supuesta simpatía política con los contratantes- y al organizador del evento. “Le he dado conferencias a Bordaberry, a Gorbachov, en general mi profesión es ser conferencista. ¿Por qué me voy a quedar sin trabajo?", se defendió Páez en una entrevista con Informativo Sarandí.
Sin embargo, el diputado blanco Alfonso Lereté vio allí una veta para apuntarle a Orsi. “¿Cómo un sector político, que siempre está acicateando al empresariado y muy especialmente al empresariado del este, va a hacer una actividad de recaudación en Punta del Este? El MPP le va a tener que explicar a sus adherentes y a sus votantes esas contradicciones que a veces se dan”, afirmó Lereté.
Como se ve, todo sirve en estas horas electorales. Y también la viralización del presidente Luis Lacalle Pou montando una moto Harley Davidson en Punta del Este fue pasto de las redes e incluso el jerarca de la Unasev, Jorge Alfaro, opinó que el mandatario debería ser multado por andar sin chaleco ni casco reglamentario. El casco que usó Lacalle Pou era parecido al usado por los nazis en la segunda guerra mundial, un cachón que, por supuesto, fue aprovechado desde la oposición. “¿El casco es una referencia histórica de mal gusto? ¿no lo asesoran?”, se preguntó en tuiter la diputada frenteamplista Mica Melgar.
Las últimas tretas políticas giraron en torno a la insípida polémica acerca de si Montevideo fue fundada en 1724 o en 1726. Desde la intendencia dicen que la fundación está fechada en 1724 y, por tanto, se lanzó a la celebración de los 300 años del hecho con eventos populares y conciertos gratuitos. Desde la oposición afirman que la capital uruguaya fue fundada en 1726 y que la IM reescribió la historia en busca de votos circunstanciales.
“No quiero adjudicar intenciones, pero es evidente que el 2026 no es un año electoral y el 2024 sí. Son los últimos meses de la gestión de la intendente antes de asumir la candidatura (a la presidencia por el Frente Amplio). Esa visión está arriba de la mesa”, dijo el diputado colorado Felipe Schipani adjudicando probables intenciones. Al intendente blanco de Durazno, Carmelo Vidalín, que apoyó los festejos de su colega Cosse, lo echaron de un grupo de whatsapp de dirigentes nacionalistas.
En fin. La búsqueda de votos no repara ni en tragedias, ni en fechas ni en casi nada. Y recién estamos en enero. No quieran saber ni le pregunten a nadie cómo serán los vientos electorales que soplarán en otoño.