Sara González es venezolana y frenteamplista. Llegó a Uruguay en 2014 huyendo de la crisis humanitaria, al poco tiempo se incorporó a la Juventud de Asamblea Uruguay y este martes fue la moderadora de una mesa en la Huella de Seregni que exhibió las diferencias dentro del oficialismo respecto al conflicto que vive su país.
En el intercambio, organizado por el comité funcional de Derecho del Frente Amplio, la senadora Mónica Xavier (Partido Socialista) y el dirigente Sebastián Hagobian (Asamblea Uruguay) representaron la visión de quienes creen que en Venezuela no existe democracia plena, mientras que los senadores Juan Castillo (Partido Comunista) y Constanza Moreira (Casa Grande) asumieron la postura más defensiva del régimen chavista.
González, que en las casi dos horas de discusión evitó explayarse, escribió este miércoles una carta abierta criticando las palabras de Castillo y Moreira, que vincularon la crisis humanitaria con una embestida del imperialismo y sus “alcahuetes”, y relativizaron el desconocimiento de la Asamblea Nacional en 2017.
Responsables del bloqueo
El encuentro comenzó con las palabras de la joven militante de Asamblea Uruguay, que se presentó como “una más de los 3,5 millones de migrantes y refugiados venezolanos esparcidos por el mundo”. En su breve alocución, González contó que la primera vez que lloró por falta de medicinas fue en 2014, cuando no pudo conseguir un antiinflamatorio que atenuara el dolor de ovarios. “Después de haber recorrido todas las farmacias que pude, tuve que contener el dolor y la frustración por no conseguir algo tan básico. Y esto no sucedió ayer, sucedió hace más de cinco años, cuando las cifras de desabastecimiento de fármacos estaba en un 60% aproximadamente; hoy llega a un 85%”, señaló.
Juan Castillo, el siguiente en hablar, se refirió de entrada a sus palabras. “Justamente, el Frente Amplio se opone a los ataques que el imperialismo realiza para producir la situación que describe la compañera”, dijo el secretario general del Partido Comunista, e ironizó sobre el hecho de que “a Venezuela le impidan tener relaciones comerciales con el resto del mundo por las vías normales y después pretendan ingresar ayuda humanitaria”. “Si solo nos quedamos con el resultado del partido sin hacer una lectura de cómo se dio el juego le estamos errando”, concluyó.
Martín Tocar
González escribió este miércoles que “no podía ocultar” su “sorpresa” cuando Castillo –a quien dijo respetar “mucho”– culpó al bloqueo por la debacle económica y social. “Me dio a entender que no me había prestado atención o simplemente quiso hacer caso omiso. Compañero, el bloqueo de EEUU hace cinco años no existía (los verdaderos bloqueos comenzaron en el 2018 y el desabastecimiento comenzó en el 2012, empeorando año tras año), pero seguro encontrarán otro culpable que no sea el gobierno venezolano”, manifestó la militante en su carta abierta.
También expresó su “asombro” por los dichos del senador comunista respecto a que “por suerte han sido pocos los que renegaron de su país a pesar de todo lo que intentan” las potencias imperialistas. “Compañero: es un 15% de la población venezolana; es como haber dejado a Uruguay sin una sola persona”, respondió González por escrito.
Nin “revolucionario”
La senadora Constanza Moreira, líder de Casa Grande, fue la que más se extendió en su análisis sobre la situación que vive Venezuela. Según la politóloga, el país caribeño es, en el corto plazo, “el centro de la reorganización de una derecha latinoamericana que manifiesta su doble faz”. Por un lado, “la derecha pacífica y democrática”, donde ubicó a Mauricio Macri y Sebastián Piñera, y por otro “la derecha golpista pura y dura”, representada por Jair Bolsonaro y Juan Guaidó.
En ese contexto, Moreira elogió el papel conciliador de Uruguay y se sorprendió destacando la gestión del canciller Rodolfo Nin Novoa. “Para nosotros que pensamos que la Cancillería tiene que tener posiciones más de izquierda nos parece fantástico que llame a una negociación”, afirmó. “Realmente somos revolucionarios. Nin pasa a ser la cabeza de un movimiento revolucionario. ¡Imagínense cómo estará América Latina para que nosotros seamos la dignidad!”, agregó entre risas. De todas formas, la senadora dijo no creer mucho en la salida negociada porque “del otro lado –refiriéndose a la oposición– nadie quiere negociar”.
Por otra parte, Moreira reivindicó el legado de la revolución y advirtió que analizar el mundo con “lentes propios” es “un pecado mortal en política”. Dentro de ese legado resaltó “la ampliación de la democracia política” y aseguró que Hugo Chávez “fue el gran inventor de cómo desafiar la democracia burguesa por la vía de la democracia directa”.
A la hora de revisar los “errores” del gobierno de Maduro, Moreira dijo que “con el diario del día después” el desconocimiento de la Asamblea Nacional “no estuvo bueno” porque “terminó aglutinando a toda la derecha”.
De todas formas, según Moreira, los “movimientos de desconocimiento” del Parlamento “son lógicos porque la oposición había ganado con mayorías especiales, y con esas mayorías lo tumbaban a Maduro”. “Son las mismas mayorías especiales que tuvo el Congreso brasilero que tumbó a Dilma y si le dabas a la Asamblea Nacional todos esos votos Maduro duraba un segundo”, afirmó.
Siguiendo esa línea, la senadora agregó que “la izquierda tiene que tratar que la derecha se ponga un poco civilizada y evitar que se alíen” en su contra. “Hubiera preferido perder las elecciones y volver a entrar por la puerta grande que jugarme el todo por el todo. Pero esto es una aventura del pensamiento mía y no estoy en el cuero de los venezolanos”, afirmó.
Esas palabras de Moreira también provocaron la respuesta de la moderadora del encuentro. “No, compañera Constanza; no podemos justificar ningún golpe a la democracia y esto más que un golpe fue casi una puñalada. Tener que escuchar de la boca de compañeras de izquierda que esta situación es justificable me duele”, escribió.
"Justificar el hambre por la revolución"
En su carta abierta, la militante de Asamblea Uruguay dijo que “como venezolana frenteamplista” buscaba “un verdadero intercambio sobre lo que atraviesan (sus) hermanos y hermanas venezolanas”. “No los que están en su escritorio mandando de un lado y del otro viendo como el tren está a punto de chocar, sino lo que viven mis familiares cuando llaman desesperados porque no tienen para más que una comida al día”, señaló. “Entiendo que es necesario entender el panorama oscuro que vivimos hoy en el continente, pero creo que también es importante contarle a los frenteamplistas el panorama oscuro que viven los y las venezolanas día a día, como si de una muerte lenta se tratara. Y no, no me lo contaron los medios, lo viví yo, lo vive mi padre, los viven mis abuelos...”, afirma su carta.
“Ojalá nunca les toque tener que justificar el hambre de su pueblo por la revolución, porque es muy fácil hablar desde este Uruguay pujante, en donde no falta la comida, ni la medicina”, agregó González en la misiva. “Con esta carta no es mi intención que se cuestione mi frenteamplismo, en tanto me considero luchadora por los Derechos Humanos, la igualdad y la justicia social del pueblo uruguayo y los pueblos hermanos latinoamericanos. Aún así, no negocio la defensa de estos principios y valores por ser aceptada por todos los y las compañeras frenteamplistas, a las que admiro y respeto mucho”, concluye el texto.
AFP
Lejos de las posturas de Castillo y Moreira, la visión de González encontró mayor eco en las intervenciones del astorista Sebastián Hagobian –delegado de su sector en la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio (Carifa)– y la senadora socialista Mónica Xavier.
Hagobian, a quien le tocó hablar después de Castillo, rebatió los argumentos del dirigente comunista señalando que “sería muy injusto pensar que la situación en Venezuela solo pasa por el imperialismo norteamericano”. “Obviamente hay un trasfondo geopolítico, y el rol de Estados Unidos ya lo conocemos, pero entre quienes respaldan a Maduro también están Rusia, China y Turquía, que tienen en su haber violaciones a los derechos humanos. Esos tres aliados tampoco piensan en los derechos humanos de los venezolanos, piensan en intereses económicos”, señaló.
Hagobian llamó además a “no dividir entre buenos y malos” y agregó que Guaidó y Maduro son igualmente “usurpadores”. Sobre el primero, cuestionó que incluso siguiendo su “cuestionable” interpretación de la Constitución venezolana debería haber convocado a elecciones el 23 de febrero. Sobre Maduro y el gobierno chavista, dijo que “no reconocer a la Asamblea Nacional es inviable para el Frente Amplio” y que la izquierda “no se puede callar” ante las violaciones a los derechos humanos por parte del régimen.
La senadora socialista Mónica Xavier, última en tomar la palabra, coincidió con Hagobian y dijo que si bien el bloqueo “es injustificable” ello “no debe impedir” observar críticamente la degradación de la democracia en Venezuela. “Ya sabemos que el imperio es el imperio, y sabemos que hubo elecciones, pero la realidad es que hoy tenemos un desvanecimiento (de la democracia)”, afirmó Xavier. “Avanzar en el socialismo es avanzar en libertad y no creemos que eso esté pasando hoy en Venezuela”, agregó la senadora.